Nos volvemos a encontrar

1228 Words
Del susto le lance unos de mis tenis que traía en mi mano, le llegó justo a su estómago. Él se encogió del dolor por el zapatazo que le di. - Uyyy perdóname, es que me asustaste. Cuando alzó su cara, me sorprendió era el chico que le regañe por estar nadando en la noche. - Porque estas a la defensiva? Me dijo él. - Dices a la defensiva? Tú me asustaste, da las gracias que no traje... - Tu arma electica? con la que pensabas electrocutarme la primera vez que te vi. Me pregunto. Me quede en shock, como él sabía que cargaba un arma eléctrica en mi bolsillo aquella noche si nunca la saque, esa vez solo metí mi mano en el bolsillo por si el hacia un movimiento raro, pero nunca la saque. - No pongas esa cara de miedo, me lo dijo riéndose - me di cuenta que la tenías porque se te dibujo en el bolsillo del short. - Ah, entiendo. -Le respondí. No, le creí lo que me dijo, recuerdo muy bien que esa noche estaba oscuro, apenas lo podía ver, dificultosamente le vi bien el rostro y eso fue porque se me acerco tanto, además la ropa que traía puesta en aquel momento era chaqueta negra y pantalones cortos negros. –Pensé. No tenía caso que lo siguiera pensando, lo mejor era parame e irme, cuando moví mis pies me dolió mucho el izquierdo. Esto me pasó por estar corriendo -me dije a mi misma- - Te ayudo a levantarte, me dijo él. - Si, por favor. Le respondí Me estiro su mano y me levanto como si nada, cuando estaba parada con todo el peso de mi cuerpo en mi pierna buena, el me levanto con sus dos brazo y me cargo. - oye, que estás haciendo? Solo acepte que me ayudarás a pararme no a que me cargues como un bebe. - Te doblaste el pie, si vamos a tu paso no llegamos ni pasado mañana.. ¿aun quieres bajar? - Está bien, gracias por ayudarme, pero prefiero que me cargues en tu espalda, porque así, me siento extraña. Me bajo cuidadosamente de sus brazos, se hinco dándome la espalada, para yo poder subir, era la primera vez que un chico me cargaba en su espalda, se sentía bien. Cuando empezó a caminar sentí como si estuviera en una cuna meciéndome suavemente, me apegue más a su espalda casi abrazándolo, sentí el calor que emanaba de su enorme y musculosa espalda. - ¿Estás bien?, no has dicho ni una sola palabra. -Me preguntó. - Lo siento, es que tu espalda es están cómoda que estaba quedándome dormida. -Le respondí. - Duerme tranquila te despierto cuando lleguemos. - Oye estaba pensando que aún no me dices tu nombre. - Soy Derek - Lindo nombre. Nos volvimos a quedar en silencio por buen rato, me preocupaba que yo estuviera pesada, pero no se le notaba que estuviera cansado a pesar que ya me tenía sobre su espalda un buen rato, observaba el cielo, mientras respiraba la leve brisa que acariciaba mis mejillas, accidentalmente mis ojos vieron la nuca de Derek, no pude evitar sonrojarme, desvié mi mirada al suelo rápido. - Bájame, ya debes estar cansado, aún falta para llegar. - No estoy cansado, pero si quieres te bajo. - Noooo, estoy muy cómoda. El lanzo una risa, dejando ver sus dientes grandes y blancos. - Llegamos. - Gracias, por tráeme. Me baje de su espalda El me miro profundamente en silencio y se marchó, le grite a Steffy para que me abriera la puerta, pero no me escuchaba, me senté cerca de la enorme puerta a esperar, al menos estaba encendido los faros que rodean las fortaleza. Me aburrí de esperar corrí cojeando con un pie para ver si alcanzaba a Derek pero ya no estaba. De la nada empezó hacer mucho frío y el cielo se nublo, comenzó a llover, un rugido que venia del cielo hizo que mi cuerpo se estremeciera, se estaba desencadenando una tormenta muy brusca, la marea del mar aumentaba. Empezaba asustarme, quería regresar a la puerta de la fortaleza, pero me daba miedo perderme al intentarlo ya que no podía ver bien por la lluvia. - ¡¡¡Steffy!!! -Volví a gritar, con desesperación con la esperanza de que me escucharan pero los truenos caían con más fuerza . Nuevamente escuche ese rugido como si respondiera a mis gritos de auxilio. Mire al cielo y ahí estaba nuevamente aquel dragón, apenas lo podía ver, al parecer también me vio, como si fuera poco todo lo que me estaba ocurriendo, ahora me va a matar el dragón (pensé). Mi ropa estaba empapada y mi cuerpo no paraba de temblar, intente andar ir con mis dos piernas hacia la puerta, ya no sentía el dolor de mi pie por el exceso de frio que tenía. El dragón por tercera vez volvió rugir con más fuerza, a lo lejos escuché voces de personas. - ¡¡¡AQUÍ!!! Estoy aquí -grite con todas mis fuerzas. Me apuntaron a la cara con linternas, entre esas personas estaba Steffy y el comandante Steve, me llevaron hacia la fortaleza, cuando llegamos me cubrieron con toallas. - Que hacia afuera señorita Scarleth? Me pregunto muy furioso el comandante Steve. Como respuesta solo me disculpe nada más, no tenía fuerzas para hablar. - Mañana no va ir con sus compañeros de cacería mañana va ir a mi oficina - ahora vaya a descansar. Incline mi cabeza como agradecimiento, para que no me interrogara por el momento, el comandante les pregunto a sus cazadores de confianza, si lograron ver que criatura era la que emitía eso gruñidos, me quede quieta para escuchar que le decían. - Usted que hace aquí todavía? me dijo el comandante. - Ya me voy respondí. - Espere, usted no vio algo afuera? Alguna de esas repugnantes criaturas? No sabía si responderle, quería ya irme a descansar, pero si le decía que si vi algo no me dejaría ir. - No, pero escuche un rugido, pero después pensé que eran los truenos, no sabría decirle, allí me estaba congelando. - No, no eran truenos, todos escuchamos ese rugido. La mirada del comandante era aterradora, no sé en qué estaba pensando pero no me gustaba nada esa mirada. Cuando llegue al pabellón de los cuartos vi que en mi puerta estaba Margaret, en cuanto me vio salió corriendo abrazarme, luego me pellizco mi brazo. - Auch, por que el pellizco? - A qué hora saliste, nadie se dio ni cuenta? Me dijo Margaret - Pues si se dieron cuenta de otra manera, no estuviera aquí. - No, estas aquí porque salieron los cazadores a tratar de captura a esa bestia que se le escuchaba fuera, literalmente estas a salvo porque esa criatura comenzó a rugir. Bueno basta de charlas ve descansar y cámbiate de ropa. Me puse mi pijama calentita. Con una toalla me secaba el cabello arrimada al espaldar de la cama debajo de las cobijas, quedándome dormida por el agotamiento. Entre sueños Derek estaba parado cerca de la orilla del mar, yo lo estaba llamando pero no me escuchaba, luego desapareció, al instante que el desaparece, aparece un dragón. Me desperté de golpe, sudando con fuerte dolor de cabeza. - ¡¡¡Cierto!! Y Derek? 
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