Al día siguiente, Jacob, Christine y Mary salieron rumbo a Chad y al llegar allá saludó a todos. Iba con su vestido amarillo y entró al hospital y buscó el laboratorio como la otra vez.
El doctor Luca Fabis le dijo;
-Mucho mejor esta vestimenta que la otra -dijo el doctor acomodándose los lentes -
- -Sí. Bueno, perdí mi equipaje -dijo Christine- así que me prestaron algo de esta ropa típica.
- -Qué curioso! -dijo el doctor Fabis con una sonrisa- porque llevo muchos años trabajando aquí y nunca había percibido lo bonito de esas prendas de vestir - dijo mirando a Christine por encima de sus lentes.
-Si, Bueno -dijo Christine- volvamos a hablar de los compuestos, si le parece doctor.
-El compuesto que resultó de lo que me trajo quedó perfecto. Iniciaré pruebas y estaré en contacto para dar a conocer resultados.
-Muy bien – ella respondió abriendo la parte de atrás de su computadora e incrustó y aseguró los frascos y de nuevo el doctor le pasó un informe a su computador.
-Bueno doctor, todo está listo - le dijo Christine extendiéndole la mano.
-Sí, gracias por todo – dijo el doctor estrechándole la mano, entonces dijo:
-Eh!
-¿Sí doctor? –preguntó Christine con el bolso ya en el hombro lista para irse-
-Es que yo me preguntaba si usted tenía permitido salir en citas -dijo el doctor con bastante timidez-
-No, doctor- dijo Christine con una sonrisa- no en este momento
-Claro! Me lo supuse! -dijo el doctor, despidiéndose con la mano-
-Christine salió y caminó a la camioneta y se subió junto a Mary. Jacob arrancó y guio el auto hacia la carretera. Después de unos minutos, vieron unos jeep bloqueando la carretera. Jacob y Christine se miraron.
-Tengo una idea - dijo Christine – volvamos al hospital.
-¿Me puedes decir qué es lo que sucede? – Dijo Jacob- porque todo esto no es sólo por Mary ¿Verdad?
-No - dijo Christine abrazando el bolso- pero no puedo decírtelo ni a ti.
-Sólo dime una cosa -dijo Jacob mirando la manera como Christine se aferraba a su bolso- y yo creeré todo lo que me digas ¿Estás en misión para el gobierno?
-Si y no puedo revelarla a nadie -dijo Christine-
-Jacob miró al frente asintiendo con la cabeza.
-Está bien. Te creo -dijo Jacob- ¿Cómo te ayudo?
-Sólo llévame de vuelta al hospital de Chad.-dijo Christine con una sonrisa-
-Bien -dijo Jacob aumentando la velocidad y fijándose que los hombres con los jeeps seguían apostados allí impidiendo el paso, mientras que ella mandaba unos mensajes por la computadora.
-¿Y ahora qué? – Preguntó Jacob cuando llegaron nuevamente al hospital de Chad.-
-Esperamos - le dijo ella sin más- Pasaron 2 horas cuando se escuchó un helicóptero acercarse. Los hombres de los jeep ya venían a toda velocidad. Sabían que ese era el rescate. Llegaron cuando ellos estaban terminando de subirse y comenzaron a dispararles, pero los artilleros del helicóptero respondieron al fuego cruzado y ya luego estuvieron fuera de su alcance.
-Christine pensó que lo más importante era que había logrado sacar el compuesto y llevarlo para su análisis y procesarlo. Ojalá y sea para distribuir una vacuna lo más pronto posible. Miró al frente. Se le había olvidado lo divertido que era viajar en helicóptero. Entonces vio a Jacob, sentado frente a ella, mirándola con una sonrisa y una mirada que hablaba más que mil palabras, pues ya se había dado cuenta que ella también pertenecía a la fuerza militar, aunque a juzgar por su apariencia en este momento, de estar ataviada con su vestido amarillo africano, no lo parecía. Ella le respondió con una gran sonrisa y él sólo movía la cabeza de lado a lado.
-¿Al Aeropuerto? ¿Capitana?- preguntó el piloto
-Si. si, por favor.-dijo Christine-
-¿Capitana? – preguntó Jacob
Ella seguía riendo y sólo lo miraba y abrazó a Mary
-Al llegar al aeropuerto, el helicóptero descendió cerca de un avión militar, aparentemente de carga y Jacob, Christine junto con Mary, se bajaron del helicóptero.
-Christine vio el avión y se volteó para hablar con Jacob después de darle las gracias al piloto - ese es nuestro avión – dijo señalando con la cabeza.-
-Jacob se paró frente a ella y le tomó la mano - ¿Te volveré a ver?
-No tengo la menor idea. Primero tengo que resolver todo lo que tiene que ver con esto – dijo palmeando el maletín que llevaba cruzado – Luego de eso no sé nada.
-El Mayor Cartago estaba dentro del avión con unos documentos en la mano.
-Mayor. Ya llegó la Capitana Tannen.-le avisó uno de los hombres bajo su mando.
-El Mayor Cartago se levantó y salió del avión, pero se paró en seco al verla hablando con un hombre. Supo en ese momento que ella había encontrado algo importante en su vida. La niña se había hecho mujer y él sería descartado definitivamente. En su mano tenía un cheque con una gran cantidad de dinero para una obra de caridad en Chad y una invitación formal para Christine para pertenecer a su grupo de élite. Formación, mejor trabajo y paga. La oportunidad de estar junto a ella. Bajó la mirada y comenzó a caminar hacia ella.
-Capitana Tannen – dijo en su mejor tono militar.
-Mayor Cartago- respondió Christine.
-Estamos esperando para salir - dijo y miró a Jacob-
-Mayor Cartago. Jacob Edwards- los presentó Christine-
-Mayor Jacob Edwards – dijo Jacob corrigiendo –
-Mucho gusto, Mayor Edwards-dijo el Mayor Cartago-
-Mucho gusto también -respondió Jacob y se estrecharon las manos demasiado fuerte pensó Christine y le pareció que rayos iban y venían. Caían sobre la pista y volvían a desplegarse. Christine quedó en medio de los dos y miraba a uno y al otro sin saber qué hacer o decir hasta que se soltaron de las manos y Christine soltó un suspiro de alivio inesperado-
-Capitana - dijo el Mayor Cartago – Aquí le mandaron este cheque. Usted sabrá qué hacer con él- le dijo dándose la vuelta y caminando hacia el avión mientras iba rompiendo su invitación a trabajar con él en su grupo de élite, donde sabía que Christine estaba más que calificada.
-Christine observó el cheque y vio que era para la fundación Fe y Alegría en Chad, expedido por el gobierno de los Estados Unidos. Levantó la mirada para hablar con Jacob y este ya iba caminando.
-Ella lo miró aterrada de que se despidieran de esa manera. De pronto, él se volvió y la miró con la misma mirada dura con que la recibió el primer día en el aeropuerto. Ella volvió a ver el cheque y lo miró a él darse la vuelta e irse.
-Lo que acababa de suceder es que Jacob pensaba que ella había hecho todo eso por fama y dinero. Pensó que ese cheque era su gran pago. Observó cómo Jacob caminaba hasta el final de la pista para entrar al edificio del aeropuerto. Ya no había nada qué hacer. Debía terminar su misión y entregar el compuesto sano y salvo. Tomó a Mary de la mano y caminó al avión. Entró y se sentó con Mary al lado. Miró al Mayor Cartago, sentado en uno de los asientos, revisando unos documentos.
-Gracias, Mayor Cartago, por todo el apoyo que le dio a esta misión y a la pequeña Mary. le dijo presentándosela-
-Hola – le dijo el Mayor Cartago levantándose y agachándose frente a ella - ¿Mary? – le dijo extendiéndole la mano
-Hola – respondió la niña – estrechándole la mano –
-¿Cómo estás? –preguntó el Mayor Cartago-
-Bien Señor. Gracias ¿Ya nos vamos a casa?-preguntó la niña-
-Sí. Ya nos vamos a casa- dijo el mayor Cartago riendo- dio la orden para partir
-Eres toda una belleza- volvió a decir el Mayor –
-Gracias por su ayuda – dijo Christine –
-No fue nada – dijo mirándola a los ojos-
-Para mí sí lo fue. Gracias y También necesito encontrar a su familia. Su abuela -dijo Christine- porque sus padres fueron asesinados aquí y la llevo a casa con su abuela. Que quede protegida. Que no le falte nada material.
-Dalo por hecho! – respondió el Mayor con suavidad pero con firmeza de que iba a hacer todo lo que ella le estaba pidiendo - volvió a su asiento quedándose ambos en silencio nuevamente.
-El Mayor Cartago entendió que cualquier oportunidad que hubiera tenido de conquistarla, se esfumó con aquél hombre. La conocía demasiado bien. Ya él no dominaba su mente y corazón como antes. El recuerdo de ese hombre bloqueaba todo sentimiento que ella alguna vez tuviera hacia él y ya no podía echar el tiempo atrás. Todo terminó. Él se había quedado con la niña y este hombre se había quedado con la mujer. Bueno, sabía que encontraría todo el consuelo del mundo para seguir siendo todo lo inconsciente que quisiera. Trató de recordar cuántas bellezas habían pasado por su vida - entonces volvió a ver a Christine, allí sentada con su vestido africano y sintió que ya nada consolaría su corazón. Volteó a ver por la ventanilla – pero lo intentaría – y siempre que ella lo necesitara le brindaría ayuda con las condiciones que ella quisiera imponerle.
-Christine se sentía agotada y abatida por lo de Jacob, pero de alguna manera, sentía paz en su corazón. La paz que no tuviera desde la muerte de Geraldine. Se agarró la cruz que le había regalado la monja. Todo lo que le dijera ese día se cumplió, pues logró hacer lo que había ido a hacer y logró sanar su corazón. Entonces miró a Mary. La ayudaría a encontrar a su abuela y también a que quedara protegida. La abrazó y la niña se quedó dormida en sus piernas.
-Al llegar nuevamente a Washington, Christine se fue a su departamento en una camioneta con chofer que le facilitara el Mayor Cartago. Instaló a Mary con ella, mientras se resolvían todos los asuntos legales. Ella fue al día siguiente a entregar el compuesto que le había entregado el doctor y le contó al Teniente Coronel todas las situaciones que se generaron, incluido el secuestro de Mary. De quien también dio las respectivas explicaciones y que como resultado de esto, la niña estaba bajo su custodia hasta encontrar a la abuela, de lo cual ya también se estaba encargando con la ayuda del Mayor Cartago.
-Buen trabajo Capitana – dijo el Teniente Coronel entregando los frascos con el compuesto al personal del laboratorio que había mandado a llamar. – Con respecto a la niña te digo que te puedes tomar el tiempo necesario para que solventes esa situación.
-Gracias Teniente Coronel - dijo Christine levantándose y saludándolo erguida-
-No se preocupe Capitana. Gracias a usted.
-Ella se retiró del complejo de edificios del Centro de Investigaciones Walter Reed. Fue a buscar su auto para ir con Mary y ayudarla. El Mayor Cartago se estaba encargando de esa situación. Se fue al apartamento y comenzó a revisar que tenía varios correos del Mayor Cartago, explicándole cuál era la situación, pues estaban buscando a la abuela de Mary y además, debían darle sus documentos legales y una cuenta de ahorro donde recibiría ayuda mensual del gobierno.