Capítulo 5: Jordán Jones

3225 Words
«-¿Has preparado tu esta deliciosa cena?- me pregunta Dimitri mientras está tomando los bocados de la comida delante de él. Un gran escenario le había presentado en el momento que había entrado a la casa. Había llegado a recibirlo con un hermoso vestido color blanco, unos bordes tejidos en la parte superior del vestido y la espalda descubierta, había sentido como sus manos recorrieron mi cuerpo, un estremecimiento atravesó cada centímetro de mi piel. Caminamos juntos luego de quitar su chaqueta del traje y nos sentamos en el inmenso comedor. -No cariño, Marcela- le dedico una sonrisa, el asiente en mi dirección –Pero le ayude a elegir lo que deseaba  compartir contigo el día de hoy- me dedico una sonrisa mientras tomaba un bocado tras otro. Tenía una impaciencia un poco irreconocible pero sin embargo estaba comiendo junto a él. Corte un poco del filete y tome un poco de verduras en el tenedor y lo lleve a mis labios. Detestaba esta comida, pero al parecer a él, le fascinaba. Entonces entendí una cosa. Si a los presos se les otorgaba  una última cena ¿Por qué a mi esposo no? -¿Te gusta?- pregunte mientras veía su rostro. -Claro- estaba comiendo como si no consiguiera un mañana. A diferencia de él, mi comida si había durado en mi plato e incluso me atreví a dejar un poco en él. -¿Quieres pasar un rato en la biblioteca?- pregunte y el asintió un poco asombrado. Me levante dejando la servilleta de tela a un costado de mi plato al igual que él. Estire mi mano y caminamos juntos hasta llegar aquella habitación. -Quiero verte desnuda- escucho en mi oído. Él lo había pedido en todo el tiempo que había estado casada con él, todo aquello que yo detestaba. No me atrevía a negarle nada, no quería verlo molesto, no desde aquel día en que sus ojos se volvieron rojo cuando le negué algo que él deseaba. Mis manos estaban cerca de sus mejillas cuando lo empuje suavemente mientras lo dejaba caer, su espalda dio de lleno con el sofá mullido y sus ojos viajaron por mi cuerpo. Camine lentamente hacia el bar que estaba en la biblioteca, saque un vaso y serví un poco del licor. Estaba de espaldas a él y lentamente agregue el líquido color naranja traslucido y un poco de aquello. Me gire moviendo el vaso al mismo tiempo que mis caderas, lo vi estirar su mano hacia mí, le di el vaso y lentamente me senté a su lado. -Disfrútalo- murmure dejando un beso en su mejilla. Su mirada estaba un poco perdida pero asintió. Lo vi tomar el líquido poco a poco. Su mirada fija en mí mientras paso todo el restante de la bebida de golpe. -Listo- acerco el vaso hacia mí y lo tome para caminar hacia el bar. Gire en el la puñal barra en busca de algo y me incline perdiéndolo de mi vista. Baje y agregue en el vaso un poco de agua y un poco de vinagre. En el costado de la librería a los pies del pequeño bar, saca una caja y guarda el vaso -¿Qué tanto haces?- escucho su pregunta cuando me estoy levantando. Camino en su dirección y me poso delante de él, mis brazos están cruzados, mi cabello rojizo esta hacia un costado en mi lado derecho mientras lo miro durante unos minutos. Escucho como comienza a mirarme apretando los ojos y abrirlos poco a poco. –Elle- extiende su mano hacia mí. Camino hacia el otro lado de la habitación mientras escucho -¡ELLE!- un grito sordo estaba saliendo de sus labios -¡ELLEEEE!- un estruendo sonó.»   Sus ojos se abrieron rápidamente –Elle- escucho suavemente a su costado, cuando su rostro se giró no había nadie. Tomo un poco de aire y cerro durante un poco más sus ojos. Se había acostumbrado a dormir y que los pensamientos de Dimitri vinieran a ella, lo había visto morir y sin embargo no sintió una chispa de dolor. Quizás era necesario matar a cada persona que hiciera el mal, pero como saben, la justicia esta del que tiene más dinero.   *** El servicio al cuarto estaba entrando cuando abrí la puerta de la habitación, un chico de estatura promedio empujaba el carrito. No había pedido demasiada comida pero estaba segura que Rubén estaba esperando para comer conmigo. No sé cómo se las ingenia pero siempre está para comer conmigo y sino, bueno comerá en casa, asumo. Cierro la puerta y cuando estoy dando tres pasos para ir hacia la mesa del desayuno tocan de nuevo la puerta, aun llevo mi albornoz puesto y la abro. -Buenos días Señora Russo- escucho la grave voz de Rubén a mi costado y asiento. -Buenos días a ti, Rubén- le respondo y abro la puerta aún más para que él pueda entrar a la habitación -¿Has dormido bien?- pregunte amablemente mientras caminabas hacia donde tomaríamos el desayuno. -Claro señora  ¿Y usted?- me pregunta cuando toma asiento delante de mí. -He soñado con Dimitri- comento mientras comienzo agregar algunas porciones de comida a mi plato. Lo veo alzar la mirada hacia mí, nunca ha dicho mucho sobre Dimitri. -¿Es constante?- me pregunta, ladeo la cabeza tratando de buscar una respuesta para lo que quiero responder. -Un poco entre si y el no- niego encogiéndome de hombros mientras le doy un bocado al hotcake con miel que estaba en mi plato. -Ósea que es constante- dice y asiento -¿No siente culpa?- me pregunta, giro mi rostro hacia él y alzo mi ceja. -¿Porque debería?- le pregunte mirándolo fijamente. Lo vi tragar hondo cuando su mirada dio de lleno conmigo -¿Era bueno contigo?- le pregunte de nuevo, el bajo la mirada hacia su plato –Lo imagine- -No entiendo como estuvo usted con el señor Dimitri- tomo un sorbo de su café y yo un sorbo de jugo. -¿Por qué accediste a trabar para Dimitri?- le volví a preguntar y el volvió a comer. -Necesitaba para ese momento el empleo, la paga era muy buena- me comenta dejando su voz grave inundar mi oídos. -¿Y el trato?- pregunte tratando de que el mismo llegara al punto en donde debía admitir que Dimitri no era una joyita de mucho valor. Más de uno se alegró de verlo muerto por más que se callaron bajo los pretextos de súplica a su cuerpo muerto. La conversación de Dimitri tuvo un punto final por este momento, no sabía cómo se debía de sentir Rubén luego de trabajar con uno de los rusos más explotadores que pueden existir en estados unidos. Tampoco sé cómo estados unidos lo permitió, pero como he dicho antes, el dinero hace muchas cosas. Como dejar impune hasta a los asesinos.   «-Elle, cariño- escucho la voz de la madre de Dimitri. Estoy tratando de escabullirme en una de las salas alejadas a lo que tenga que ver con mi esposo pero no entiendo como cada vez logro encontrar algún ruso familiar de él y si no es un ruso familiar, es algún amigo de mucho tiempo. Quiero un respiro, me giro y le doy una sonrisa triste a la madre –Señora Kozlov- abro mis brazos y la acuno en ellos. Cierro mis ojos y trato de darle el “Trato formal”. No me puedo negar sobre la actitud de esta mujer, quizás después de Agnes fue la que escudriño en mí,  no sé cómo lo hizo, pero tampoco afirme nada de lo que había dicho en su momento. -¿Cómo estás?- me pregunta mientras tira de mi brazo para sentarnos en unos de los sofás cercanos. -Un poco cansada de llorar- comente apretando mis manos entre si –Solo quisiera descansar y cuando despierta que nada de esto ocurriera- mis lágrimas vuelven a caer delante de la madre de Dimitri. -¡Oh Dios cariño!- la mujer volvió abrazarme y yo a ella. Cuentas veces debo hacer lo mismo para que la gente no pregunte.»   *** -Aquí esta- veo como Rubén trae consigo un sobre color blanco y lo deja en la mesa luego de que volviera de la habitación. -¿Uhm?- una interrogante se presentó en mi rostro que lo hizo sonreír. -Véalo- murmuro y salió de la habitación. Tome el sobre y camine hacia el teléfono de la habitación. -Buenas, para que retiren el pedido- comente, escuche algunas palabras aduladoras del hombre y colgué cuando se había despedido de mí. Recosté mi cuerpo en los almohadones de la cama y abrí el sobre, como era de esperarse el lugar en donde se supone me encontraría con Jordán, además la hora exacta de la cena. Saco otra papel doblado y esta una nota, cierro mis ojos mientras detallo cada una de las palabras que había escrito a puño  y letra, y luego la fotografía de la noche anterior en el bar. Dejo el sobre cerrado pulcramente ubicado de nuevo en la mesa de noche y camino hacia el cuarto de baño, entro y quito cada una de las prendas y entro a la ducha. El agua cayo por su melena color rojizo logrando humedecerlo de tope hasta las puntas. Sus manos se hundieron en el dejando que el agua diera suavemente en su rostro. Cerró la llave cuando el jabón y el acondicionador que había agregado luego del shampoo habían caído por completo de su cuerpo. El cuerpo enrollado en una de las tantas toallas de la habitación, una más pequeña en su cabello. Entro de nuevo a la habitación y sacudió su cabello secándolo lo más que podía, acerco un poco el secador y lo apunto hacia él, luego conecto una plancha para cabello y poco a poco luego de seco, fue pasándola. Lento y con calma, no había prisa en absoluto, algunas horas se tomó por lo lento que había hecho el trabajo, además de lo largo de su cabello. Apago todo y agito su cabello para darle un aspecto un poco más natural, camino hacia el espejo de la habitación y vio como había quedado. Fue directamente hacia su maleta y hacia saco poco a poco lo que se pondría. Unas bragas color n***o, un vestido n***o ceñido al cuerpo, unos tacones negros y su magnífico sombrero n***o que cubría su rostro. Ajusto cada prenda de su ropa a su cuerpo, sus tacones quedaban a la perfección, se acercó al espejo y comenzó a maquillarse, su boca de un rojo intenso. Coloco el sombrero en su cabeza, tomo su pequeña cartera y guardo el teléfono celular y cada tarjeta por individual dejando el sobre en uno de los compartimentos de la maleta. Abre la puerta justo al mismo tiempo que Rubén, este la mira y asiente en su dirección. Entraron al ascensor y era imposible que no se viera de una forma más provocativa que la que estaba llevando ahora. Bajo su sombrero y recibió la misma charla de Rubén. -Así nadie la puede reconocer- comento mientras se abría el ascensor. -Es la idea Rubén, es la idea- ladeo una sonrisa y su taconeo hizo eco en el vestíbulo. Cada persona que estaba en el lugar se giraron a mirarla, ninguno pudo apartar su mirada de ella, del movimiento de su cuerpo ni de la forma en que todo acentuaba cada curva. Rubén camino detrás de ella y un auto ya la estaba esperando en la entrada, el que recibe abrió la puerta de auto y ella entro dejándole una sonrisa, Rubén se sentó en el asiento del copiloto y comenzó el recorrido hacia el restaurante en donde estaría su cita esperándola. El recorrido en auto estaba haciendo impaciente a la chica, su pierna se movía de un lado a otro mientras que se podía escuchar el suave taconeo en la parte trasera. Rubén echo un vistazo por el espejo retrovisor, ella asintió en su dirección y el ladeo una sonrisa. El auto se detuvo en uno de los restaurantes más solicitados en Los Ángeles, mas sin embargo ella no estaría dentro de aquel hermoso lugar. Puertas y ventanas de vidrio, la estructura que parecía metal y madera lo hacía ver con su toque rustico, aquello mostraba elegancia por los cuatros costados, pero aun así su estadía en el restaurante estaría a las afueras del mismo, con la mejor vista que podía tener. No necesitaba la mejor mesa, ni el mejor servicio, ni la mejor comida. Lo único que quería era mirar con mis propios ojos como ocurría todo, lento y suave hasta el último suspiro. Veo a Rubén mirarme desde el otro costado cuando he optado por ubicarme en uno de los lugares más alejados de la vista de cualquiera. La reservación había sido pedida para una de las esquinas en donde ambos costados eran un lindo y limpio cristal. Rubén pasó por mi lado y deje la nota en una de sus manos para verlo caminar hacia la parte trasera del hermoso restaurante. Veo como Jordán está sentado en la mesa, está observando a cada una de las personas que está entrando en la espera de mi llegada. Ubico una de las mesas que se usan para una recepción externa, pienso que para los desayunos porque ahora ninguna estaba ocupada. Imagino que tener suficiente dinero te permite el acceso a los lugares que de noche no. Mi cartera esta en mi regazo y mi sombrero un poco hacia arriba para poder mirar al hombre, mira hacia su muñeca imagino que hacia su reloj. Rubén viene caminando de nuevo hacia mí, sigue de largo y se ubica en el otro costado, ambos estamos vestidos de n***o así que es sumamente indescifrable mirarnos a través de la oscura noche. Veo como está siendo ubicado cada plato en la mesa, el detiene al mesero y este niega mientras deja caer el vino en la copa que le pertenece a él. La mesa está servida para una sola persona y creo que él lo pudo notar cuando vuelve a tomar del  brazo al mesero y este asiente. Lo miro negar un momento  y luego está tomando un sorbo del vino tinto que está en su copa.   Flashback hace diez años… «-Empiezo yo- escuche la voz del hombre mientras mis piernas están siendo apretadas de una forma que lastima hasta las huesos, pero no creo que a ninguno de los que estén aquí aquello le parezca algo por lo cual detenerse. -Cálmate- veo con los ojos muy abiertos como uno golpea en el hombro al otro. –No desesperes- golpea su cabeza. Todos son hombre jóvenes pero no logro divisar complemente a cada uno, el callejón es oscuro y necesito de su cercanía para poder observar sus rostros y aquello es lo que menos quería de ellos. -¿Por qué no puedo ser el primero?- pregunta efusivamente uno, mis piernas se están agitando y estoy tratando de darle una patada lo más fuerte posible a lo que es el hombre que está deteniendo mis piernas. Agito mis brazos y siento como mis muñecas son más apretadas. Suelto un grito que es atrapado entre la venda que cubre mi boca, mis lágrimas no han dejado de caer  y creo que ya tengo irritado mis parpados. -Va Jordán, es el primero en pasar a recibir- veo como uno de ellos está siendo golpeado en su espalda en aprobación. ¡Que mierda! ¿Por qué hacen esto? –Vamos Jones, eres tu quien inicia- volvió a decir el mismo hombre. -Claro que inicio yo- se escuchó las carcajadas de los hombres. Mis piernas y mi cuerpo comienzan a moverse como loco cuando lo veo a él meterse entre las piernas. El otro hombre está abriendo mis muslos y él está bajando su cierre, su pene está siendo liberado y veo como está subiendo y bajando su mano por él. Mis lágrimas hacen borroso lo que logro ver, pero puedo mirarlo. Su rostro, su rostro es agradable, pero su mirada diabólica está haciendo que todo en mi quiera patearlo, cabello castaño, unos ojos ligeramente azules, quizás hasta como los míos, es algo moreno y su barba está a medio afeitar. Jordán Jones, ese es su nombre, miro a los costados tratando de buscar una ayuda pero sé que ninguna vendrá. Igual me agito como puedo. -¡Abre las malditas piernas puta!- sus palabras resuenan en mi cabeza –Una polla para una maldita puta- su voz era aún más alta de lo que puedo imaginar. Siento como rasga mi ropa interior luego de romper el jeans. Siento como mi sangre se agolpa en mi cabeza y como esta zumbando. -¡NOOOO!- estoy gritando pero la banda está cubriendo mis gritos entonces lo siento. Entra en mi fuerte y duro -¡AHHH!- suelto como puedo y mis lágrimas se agitan bañando más mis mejillas.»   Fin del flashback Veo como traga y luego toma una de las tantas cosas que está en la mesa, e instintivamente sé que es lo primero que él quiere probar, es un trozo de jamón de pierna ahumado. Ladeo mi cabeza mientras lo veo masticar suavemente degustándolo. Lentamente veo como el mesero que le atiende le deja un papel cerca de la mesa. Él lo mira interrogante durante unos segundos, ladea su cabeza y el mesero queda a unos pasos bastante alejados de él. Alterno mi mirada entre el mesero y Jordán Jones. Lo veo llevar su mano a la garganta poco a poco, mientras está tratando de tomar un poco más de vino. Abre la carta y sus ojos muestran confusión, mira hacia todos lados cuando creo ha leído la siguiente frase que está en el papel. Mira para cada lugar mientras toma más vino, entonces su mirada se fija en mí. Sus ojos azules muestran miedo y temor incluso en la distancia. Y este es el preciso momento en que disfruto mirándolo, el disfruto haciendo eso, entonces quizás no somos mejores el uno del otro. Pero por lo menos yo si lo he admitido. Sus ojos se abren y su mano golpea el vidrio que viene a dar mi vista a él, no le aparto la mirada mientras veo como el mesero esconde la carta en uno de sus bolsillos y luego está tratando de atenderle. Y allí mirándole fijamente mientras el no aparta su mirada de mí, termina con su cara en la mesa y sus ojos abiertos. Quizás azules como el frio, frio como dije que estaría sintiendo cuando su mano cálida toco la mía. Frio por todo el dolor que me causo. Me levanto y dejo que Rubén entre por donde había hecho anteriormente, camino terminando de salir de la extensión del restaurante y con mi sombrero abajo, me pierdo entre la oscuridad de la noche, con el frio recorriendo mi cuerpo.   ** Nota: “-¡Abre las malditas piernas puta!-Una polla para una maldita puta- ¿Recuerdas cuando me dijiste esto? Violador muerto, no viola. Ahora no podrás escapar de mí. Elle Davis”     Nombre: Jordán Jones. Edad: 35 años. Nacionalidad: Estadounidense. Profesión: Arquitecto. Color de ojos: Azules Color de Cabello: Castaño. Padre de dos hijos. Muerte: Asfixia alimenticia. Causa: Violación a Elle Davis.
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