Su viaje en avión fue una de las cosas más tranquilas que había tenido desde entonces, esa noche anterior luego de la muerte de Jordán Jones se había decidido asistir a la reunión por la “Que ella había asistido” a los Ángeles. Rubén le pisaba los talones cuando se terminaron encontrando más adelante en el camino.
Ahora estaba caminando por el aeropuerto de Nueva York como si nada de lo que había pasado el día anterior había existido. Para ella es el inicio de una lista de cobros pendientes. Quizás este inicio no fue para nada lo que había creído.
Es imposible como término sintiendo temor como si todavía siguiera siendo la misma chica de 15 años arrinconada y amordazada en ese callejón. Cuando su voz entro en contacto con mi cerebro es como si cada célula podía reconocerlo, reconocer cada parte de su rostro y su mirada asquerosa.
Algunas cosas van cambiando en el camino pero en mí, las cosas cambiaron desde una perspectiva diferente, no soy la misma niña aunque mi actitud de hace dos días en el bar no está diciendo mucho al respecto.
Debería controlarme, sabía que algo así podría pasar, es por eso que sentía el miedo recorriendo mi columna vertebral cuando la brisa y el mal olor del callejón golpeo mi rostro e inundo mi nariz.
Sabía que pasaría algo así, para esos momentos siento agradecida de tener a Rubén a mi lado, lo que a mí se me pasa por alto él lo nota inmediatamente. No sé cómo lo hace, pero lo hace y aquello me hace sentir la persona más segura, por lo menos ahora.
El taxi viaja hacia la dirección de la empresa, sé que tengo muchas cosas aun por hacer y no necesito tomar el tiempo de llegar a casa, cuando llegue allí sé que solo tendré las inmensas ganas de hundirme en la suavidad y la comodidad de mi reconocible cama y entonces no podré volver a la oficina, entonces es mejor para mi propio yo, que simplemente me dirija a la oficina y cuando llegue a casa pueda tomar mi cama como mi final del día.
Los inmensos edificios se vuelven reconocidos a diferencia de Los Ángeles, no es como si nunca he ido, pero mi entorno es este, los grandes rascacielos y el montón de gente caminando por las calles, haciendo que tu presencia sea menos notada o incluso volviéndote la persona más visible.
Eso desde diferentes puntos de vistas. Rubén está hablando con el chofer del taxi, no entiendo porque Richard no vino a buscarnos, aquello sí que me causa una gran intriga. Además de que debo comunicarme con Susan y por lo menos dedicarme a un día explícitamente con ella o por lo menos una tarde en donde podamos encontrar la paz de la mente.
El problema principal es que Susan suele ser una mujer muy curiosa, si exactamente curiosa. Aquello puede que en realidad no sea un problema, pero se vuelve problema cuando intentó averiguar exactamente que escondo en aquel cuarto de mi departamento.
Es desde entonces que las reuniones las he decidido en su casa bajo ciertas excusas que a la final siempre tengo razón.
Ahora el auto se está estacionando en la entrada, bajo sin esperar a nadie y camino dentro, sé que Rubén debe llevar la maleta a donde sea que este Richard y yo no tengo mucho tiempo para perder a esperarlo, por lo menos no ahora y él está consciente de la situación que está rodeándome.
El teléfono está sonando en mi cartera y me detengo casi en la entrada de la empresa bajo la atenta mirada de William, el hombre esta se seguridad en la entrada.
Abro mi cartera y encuentro atareada mi teléfono, cuando lo abro veo el nombre “Alexa secretaria” quiero lanzar un bufido pero no puedo exactamente, así que lanzo mi largo cabello que ha caído en mi rostro hacia atrás dejando al descubierto mi rostro, bueno aunque no explícitamente, no llevo sombrero pero si mis gafas.
-William- asiento en su dirección y él está abriendo la puerta para mí.
-Buenos días Jefa- siempre me ha hecho gracia la forma en que él ha decidido saludarme desde que Dimitri murió y quede con esta inmensa responsabilidad. Me parece de lo más agradable saber por lo menos que este hombre no me tiene miedo.
Le brindo una sonrisa y descuelgo la llamada.
-Dime- respondo lo más rapido que puedo mientras subo mi cartera a mi hombro, la mayoría tendría que estarme mirando ya que no es normal que me vea tan atareada entrando a la empresa. Casi siempre voy impecable y con Rubén pisándome los talones, o por lo menos cuando entro por la principal. Casi siempre uso el elevador que va desde el sótano en donde está el estacionamiento hasta el piso de mi oficina.
-Señora- escucho a la recepcionista de la empresa y asiento hacia ella pero no puedo responder, alzo mi mano y lo único que enfoco es que Alexa aún no ha soltado la primera palabra.
-¿Qué esperas?- digo elevando un poco el tono, veo como algunos de mis empleados se apartan y me dejan pasar hasta toparme con el elevador privado.
-Tenemos unos documentos pendientes por firmar, algunos de los hombres están en camino y otros están recién llegando a la sala de juntas- dice todo a los golpes como puede. El elevador se abre y veo a Rubén deteniéndolo. Sé que debo responder lo más rápido posible porque al entrar al elevador la llamada se terminara.
-Espérame, estoy llegando- cuelgo la llamada y bajo la atenta mirada de todos entro al elevador. –Gracias- le digo a Rubén que asiente en mi dirección y deja cerrar las puertas.
Sube piso por piso, estoy tratando de dejar la cartera en algún lugar, veo como Rubén extiende su mano y se la coloco.
-Gracias de nuevo- murmuro y él se encoge de hombros. Mi cartera está en sus manos mientras estoy tratando de retocarme lo mejor que puedo en un elevador que está subiendo poco a poco. Lo último que agrego es un poco más de labial rosado, acomodo mejor mi cabello y coloco mis gafas de nuevo.
Abren las puertas y Rubén me está pasando la cartera, la llevo a mi hombro y siento la intensidad de la situación.
-Necesito un café- comento cuando llego a al escritorio de Alexa –Que sean dos, por favor Alexa- comento apuntando hacia Rubén –Y dile a los hombres que en un momento voy, que había tenido un contratiempo- paso y dejo que Rubén cierre la puerta detrás de él.
-Día muy agitado- lanzo la cartera al sillón y tiro mi cuerpo en el también.
-Y está iniciando- Rubén está mirando hacia la ventana cuando entra Alexa.
-Gracias- comentó mientras doy un sorbo del delicioso café.
-La están esperando- asiento en dirección a ella, me levanto y arreglo un poco mi ropa.
-¿Qué tal me veo?- le pregunte Alexa que se descoloco un poco, aquello me causo una sonrisa y ella asintió en mi dirección.
-Esta perfecta, Señora Russo- dice y con eso asiento en su dirección, tomo mi café y salgo de la oficina con ella pisándome los talones –Necesito que por lo menos firme esto- asiento y los tomo en mis brazos.
-Pasa en un momento, mientras están hablando los firmo- comento y ella asiente caminando ahora en dirección contraria.
-Buenos días- hago acto de presencia. Veo a los hombres y algunas mujeres levantarse cuando me ven entrar –Realmente lamento la espera, estoy llegando de una reunión en Los Ángeles y me ha tocado venir directo desde el aeropuerto- comento, allí hago énfasis en la reunión en los Ángeles, aquello afianza aún más el hecho de que las demás personas sepan exactamente que he estado haciendo allá.
-Disculpe usted hacerla venir- dice uno de los hombre, niego en dirección y me siento en la primera silla que está disponible para mí.
Dejo el café a un costado luego de dar un sorbo y veo como uno de los contratistas está empezando esta charla, charla de la que me ha tocado acostumbrarme y empaparme poco a poco para no sentirme la mujer más perdida.
Escucho atentamente todo, abro los documento y los hojeo rápidamente mientras mi atención aún sigue en la pantalla y el hombre hablando sobre la asociación de vehículos que están disponibles de los cuales puedo obtenerla asociación mayoritaria.
Firmo los papeles y dejo la carpeta encima de la mesa, no tardo en observar a mi secretaria llegar a mi costado, dejo la carpeta en sus manos, escucho su leve gracias y luego como se está retirando por el momento.
Dejo que mi cuerpo se relajara por lo que fuera unos minutos, el deseo irracional de estar tirada en mi cama descansando cada vez se está volviendo más apetecible. Mi mirada esta hacia varios costados, realmente la mayoría de los hombres que están aquí creen que no he visto la forma en que me han mirado llegar.
A medida que los años han pasado ese sentido se ha agudizado en mí. Puedo sentir ese tipo de miradas, creí que me estaba volviendo paranoica durante un largo tiempo, luego Agnes me aseguro que era mi propio instinto de defensa por lo que me había ocurrido en anteriores ocasiones.
Veía como algunas personas me observaban con un poco más de tiempo, detenían sus miradas en mi más de lo que deberían y aquello lo fui tomando en cuenta. Entonces entendí que sí, que aquello me hacía saber un poco más de lo que creía y eso me hacía tener un poco más de seguridad, porque podía saber cómo estaba ubicada visualmente con las personas a mi alrededor.
La reunión poco a poco fue terminando, cada uno tomo su posición y dio sus palabras, poco a poco fue descendiendo la cantidad de opiniones de cada uno hasta que a lo último quedaron mirando hacia mi dirección.
No tuve mucho más que decir y opinar al respecto, además de aceptar las opciones que me estaban dando. Algunas de las personas habían estado alegres de la situación en la que habíamos quedado y otras incluso se acercaron a estrecharme la mano en forma de cierre un trato.
Aunque lo que ellos no están entendiendo es que los contratos son realizados por mi empresa, lo que quiere decir que no va bajos sus cláusulas sino bajo las mías, pero de esos problemas nos encargaremos más adelantes, ellos están felices y yo estoy feliz de que Kozlov Automovile adquiriría más promoción y además muchos más ingresos.
Dejo caer mi espalda en el sillón acolchado y miro hacia el ventanal cuando las luces han sido encendidas. Dejo que todos salgan y me dejen en la privacidad del lugar. Quiero un momento en soledad, estoy cansada de tantas palabras, de tantas murmuros y un montón de personas alrededor.
Estoy cansada de todo a mí alrededor y solo quiero silenciar el mundo por un instante, creo que ni siquiera me apetece poder escuchar música. No sé si las demás personas han llegado a sentir ese sentimiento de solo querer estar solos aunque sea por un instante para que el cerebro tome tranquilidad.
«-¡Puta!- sentí un golpe en mi mejilla y un golpe en mi muslo.
Las palabras que estaba soltando hacia muchísimo más difícil lo que estaba anudándose en mi interior, tener ese sentimiento de que solo quieres soltarte y salir corriendo lo más alejado posible a la existencia de los seres que te rodean.
-Vamos Jordán- grito uno de los hombres que estaba a un costado –Todos queremos nuestro momento- aquello me hizo cerrar mis ojos y tratar de enfocar mi mente en otra cosa pero ¿Es acaso eso algo posible en esa situación?
Mis lágrimas seguían bajando, no había forma ya detener lo que estaba pasando.
-Puta abajo- murmuro con una sonrisa maliciosa.»
Algo si es un hecho, nadie más nunca volverá a ver su sonrisa, ni la que aparentaba ser un gran hombre, ni con la que me robo mi vida.
Me levanto cuando ha pasado ya una hora según marca el reloj desde que todos se han marchado, siento un poco más de tranquilidad a nivel cerebral.
-Necesito comer- murmuro cuando he lanzado el vaso ya vacío desde hace tiempo de café en la basura.
-Señora- escucho la voz de Rubén. El y Alexa me están mirando fijamente cuando he llegado a la puerta de mi oficina.
-Estoy agotada, no quiero escuchar a nadie y tengo hambre- negué, abrí la puerta y la cerré.
Me tiro en el sillón y dejo que todo a mi alrededor se desvanezca, quizás cuando pise el pentnhouse pueda preparar algo de comer que realmente me apetezca además de la simple comida de calle. ¿Quién no ama la comida de la calle? Exacto todo el mundo, quizás en algunos momentos hasta yo misma pero en días como esto solo quiero estar dormida aunque eso incluya no comer.
Siento el toque a la puerta de mi oficina y me siento cuando veo a Rubén junto Alexa entrar a ella.
-Señora Russo, creo que necesita comer- escucho la suave voz de Alexa a diferencia de la de Rubén. Creo que está asumiendo que es mejor que ella hable, sé que él sabe algunas cosas. Quizás se deba a la forma en como el creció rodeado de algunas mujeres en su vida, que está al tanto de que existen situaciones que incluso su voz puede ser más de lo que alguien puede soportar. Ya saben, locutor.
-Gracias- asiento cuando están colocando todo en el escritorio. Accedo a levantarme y estoy viendo cómo están saliendo de la oficina. -¡Hey!- les llamo y ellos se giran –Vengan- asiento en dirección de la comida.
Rubén asiente mirando Alexa y ella sonríe en mi dirección, los tres nos sentamos y sobre algunas cosas banales de las que rara vez suelo hablar pasamos lo que fue la comida. Estaba deliciosa o yo tenía una inmensidad de hambre.
-Gracias por todo Alexa- comente a la mujer. Entre los tres botamos todos los desperdicios y luego veo como Rubén está dejando un sobre sobre la mesa antes de salir y dejarme de nuevo en la soledad de mi oficina.
Decido mirar un poco que es lo que está dentro de este y me encuentro con las fotografías de Jordán Jones tirado encima de la mesa. No, no las encentro desagradable, quizás hasta placenteras. Las vuelvo a meter en el sobre y luego saco la nota que el había leído, estaba en un sobre plástico, se podían ver las huellas de sus manos manchadas de la leve grasa y como fue arrugada cuando estaba en pleno ahogo.
Aquello lo gire entre mis dedos y luego lo deje de nuevo dentro del sobre, en donde pertenecía. Fui directo hacia mi cartera, guarde el sobre y me dispuse que quizás ya era hora de poder ir a casa, lo necesitaba más que a mi vida.
La puerta de la oficina es cerrada detrás de mí cuando ya me he decidido que es mi hora de ir a casa, no aguanto el dolor de cabeza y no pienso quedarme a que siga creciendo poco a poco hasta que retumbe el ultimo latido que se consiga en mi cuerpo. Muevo mi cabeza de un lado a otro.
-Alexa, me estoy retirando por hoy- ella asiente en mi dirección y simplemente estoy caminando en dirección al elevador. No sé en donde puede estar Rubén pero quizás en algún lugar debería de estar. Ya le había enviado un mensaje a Richard para que tuviera disponible el auto, no recibí respuesta pero estoy segura de que él debe de estar ya esperando.
Se abre el elevador y se cierra cuando ya estoy dentro, mi espalda da con el latón color gris que recubre este cuarto de metal y veo como el color rojo que apunta los números esta en descenso hasta el sótano. El cansancio es algo que se nota en el espejo que está en el elevador y aquello me deja en evidencia, vuelvo a colocar las gafas en su sitio y dejo que me vea aun genial, incluso si parezco un saco de basura andante.
-Señora- me recibe Richard en el sótano junto al auto, puedo ver como Rubén está detrás de él.
-Hola chicos- saludo y subo al auto –Solo quiero ir a casa- comento cuando el vidrio de separación aun esta abajo. Los veo asentir en los asientos delanteros y como me dan la privacidad del auto, decido cerrar mis ojos por lo que puede ser un rato considerable, quitando incluso mis gafas y dejándome ser yo por lo menos en todo lo que va del día.
Relajo mi cuerpo y cuando siento que mis parpados están más pesado el auto se detiene, tengo ese choque de energía que suelen tener las personas cuando están llegando a donde desean. Me bajo del auto con las gafas encima de mi cabeza.
-Tengas buenas tardes y noche- me despido de ambos hombres antes de tomar el elevador hacia la parte superior del edificio, llega al último y veo como la puerta de mi vecino está cerrada. Se supone que este edificio tiene dos Penthouse, no me importo porque mi vecino o vecina casi nunca esta. Abro la puerta para entrar y la cierro cuando ya estoy dentro, lanzo la cartera y las llaves algún lugar de la habitación y camino descalza hacia mi habitación.
Quiero lanzarme de lleno en mi cama, pero cuando estoy entrando veo el control remoto del televisor, estiro mi mano y lo enciendo para que se llene el vacío de la habitación, saco mi ropa mientras lo dejo en un canal de noticias.
“-Reconocido como Jordán Jones, hombre americano ha muerto el día de ayer en uno de los restaurantes más solicitados de la ciudad de Los Ángeles- dice el reportero, no muestran la imagen pero si el lugar en donde lo encontraron muerto las autoridades.”
Salgo lento hacia el living y saco el sobre de mi cartera, camino hacia mi habitación y saco la fotografía, detengo la noticia cuando vuelven a mostrar la mesa en que murió y la coloco al lado del lugar encajando todo el cuadro.
Sonrió en dirección de la pantalla y la dejo caer para cambiar de canal. Quito ya todas las prendas que llevo puesta para poder acurrucarme en la cama, quizás más tarde pueda tomar una ducha y volver a dormir, pero ahora lo que más necesito es tomar mi tiempo de poder dormir.
“-Los hombres millonarios que han muerto en la última década- anuncia uno de esos programas en la televisión. Veo cómo van mostrando poco a poco a varios hombres con cantidades de dinero exorbitantes.
-Entre el top de los millonarios que han muerto esta Dimitri Kozlov- vuelve a decir y muestran varias imágenes de Dimitri incluso algunas en donde aparezco con él –La esposa de Kozlov quedo heredera de todos los millones del magnate, además de quedar con la empresa automovilística Kozlov Automovile- pasan algunas fotografías de la empresa.
-Ha estado en la cima en los últimos años y luego del fallecimiento de Kozlov, sigue aun estando en la cima- muestran las estadísticas de los últimos años”
-Estuvo y seguirá estando en la cima- murmuro antes de cerrar mis ojos y perderme en el sueño ansiado.