El sacrificio

2124 Words

El fuego de la profecía aún ardía en mi visión cuando los ancianos nos arrastraron al interior del consejo. No esperaron a que el pueblo se dispersara. Ni a que las voces se apagaran. Ni siquiera a que la hoguera dejara de temblar. El castillo estaba en caos. Algunos gritaban mi nombre como si fuera un estandarte. Otros escupían al suelo al verme pasar. Y mi hermano… mi hermano caminaba como un animal enjaulado, con los ojos llenos de una rabia que ya no sabía contener. Cuando las puertas del consejo se cerraron, el silencio fue más frío que cualquier invierno. El anciano mayor habló primero: —El clan está al borde del derrumbe —dijo, sin rodeos—. Los Ardan reclaman sangre. El pueblo exige seguridad. La profecía nos obliga a actuar. Mi hermano golpeó la mesa con el puño. —¡

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