UNO: La noticia

754 Words
Amanda Las muchas formas en las que tu vida puede cambiar en cuestión de segundos son aterradoras. Por ejemplo, convertirte en una princesa por intercambio. El día que todo empezó, me encontraba en los campos cultivados de amapolas de mi padre, el general Karden. Conocido por ser primo del rey y uno de los generales más importantes de Austin. Eso nos convertía en parte de la familia real. Pero mi lugar nunca había sido allí. El viento de verano recorría los campos de flores que se mecían con sutil elegancia. Era un paisaje hermoso ver el rosa, el rojo y el amarillo de las flores unirse con el azul pálido del cielo. Las mariposas revoleteando apaciblemente entre las hojas y las flores, entre el cielo y mis manos. Yo estaba ahí, en medio del campo, rodeada de colores cuando oí su voz. Froy había ido en mi búsqueda. ― ¡Amanda! Froy me había encontrado. ―Ahí estás ¿A caso te escondes de mí? Su voz grave me abrazaba. ―Amanda respóndeme. ―No Froy, no estoy escondiéndome de ti. ―¿Te han dicho que no sabes mentir? Porque cuando me mientes no eres capaz verme a los ojos. Froy tomó con sus manos mi rostro. ¿Quién podría resistirse a su tacto y no desfallecer en ese instante? Era una escena donde lucíamos como una pareja retratada en medio de un campo de amapolas. Solo que no éramos una pareja, sino dos amigos demasiados cercanos y que yo había sido la desafortunada al sentir más que amistad hacia el chico de cabello castaño cayendo sobre sus ojos. Su sonrisa se amplió, lo conocía tan bien, que sabía estaba disfrutando el tenerme entre sus manos, pero él me conocía tan bien que sabía que estaba mintiéndole a la cara. Estábamos empatados y no había sensación más gloriosa. ―Amanda mírame. Lo vi a los ojos. Eran dos cometas resplandecientes atravesando la noche más oscura. ―Tengo una misión a Aspen, escoltaré a la princesa Miranda hasta allá. Me separé instantáneamente. Era una locura escuchar que se iría de Austin. Seguro era una más de sus bromas. No respondí por temor a quebrantarme ante él. Había crecido escondiendo mis emociones, sin embargo con Froy era diferente, con él mostraba mi lado más vulnerable aún sin intención. Nos separamos. Ambos quedamos con nuestros ojos puestos hacia el horizonte, lo cual provocó un apacible silencio. Desde nuestra posición veíamos los campos estremecerse sin prisa y las montañas estáticas al fondo. ―Escucha Amanda, quiero que esperes por mí… El hilo de sus palabras fue roto. La presencia de un hombre al que conocía perfectamente interrumpió nuestro momento, pero no había llegado solitario. Froy al ver la situación tomó mi mano y se aferró a ella. ―No te tendrá que esperar Froy, porque ella es la princesa que escoltarás a Aspen. Froy me dedicó una expresión cargada de tristeza, parecía que había comprendido el mensaje, mientras mi progenitor me veía con satisfacción. ―Ahora eres la princesa de Austin, hija mía. No comprendía lo que estaba sucediendo. Mi padre me estaba entregando a unos guardas de palacio quienes nos rodearon, a Froy y a mí. ―Sustituirás a la Princesa Miranda en la vendimia de Aspen. Quizá fue la forma fría en la que dijo aquellas palabras o las lágrimas que empezaban a brotar de los ojos de Froy las que hicieron que desfalleciera internamente. Ahí lo comprendí todo, mi padre me estaba entregando, mi padre me estaba convirtiendo en un vil intercambio. Froy me abrazó con locura. Se aferró a mí hasta el punto que mis lágrimas mojaban su hombro. Los ojos de mi padre brillaban con la luz del sol, oí sus palabras al fondo de mis gritos rotos. “Me lo agradecerás algún día”. ―No soy una princesa.―Le grité desesperada. ―¿A caso no me quieres padre? moriré allá. Sabrán que no soy ella. Froy secó sus lágrimas para luego secar las mías. ―Estaré contigo Amanda es una promesa. Susurró a mi oído y me aferré más a él. Necesitaba fortaleza para no desfallecer. ―Llévenla a palacio y tu sígueme Froy te daré instrucciones… Ordenó el general Karden. Siempre en su papel para infundir temor y desapareció entre las flores. Desde ese día recuerdo el campo de tulipanes como el principio de una batalla por mi propia libertad en un reino desconocido ¿Cómo podría actuar como una princesa si yo no era una?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD