Lady Dorotea al final me indicó que buscara a las dos doncellas de servicio que habían testificado en su contra y que indagara si alguien las había incitado a declarar bajo alguna amenaza. Sin embargo, debía actuar con mucha cautela. Y tenía en mente pedir ayuda a Froy o a Barthes. Regresé a palacio a toda prisa, no podía alejarme por mucho tiempo de los preparativos para esa noche. Alondra estaría esperándome después del desayuno en la habitación y se hacía tarde, el mediodía estaba pronto. Sujeté la falda de mi vestido dispuesta a embarcarme en una carrera por la calles de Aspen. Algunas personas se detenían a observarme, como si no creyesen que la princesa Miranda corriese tan apresurada, luciendo como una persona normal, sin protocolos ni reglas que acatar. Sin embargo, la c

