Después de dos fugaces semanas el palacio había vuelto a una sorprendente normalidad. Doncellas corriendo de un lado a otro, entre los amplios salones y los pasillos que se habían vestido de sus colores habituales. Los encargados de la organización de la vendimia ultimaban detalles bajo la supervisión de Mara en una de las plazas de Aspen que sería el gran escenario del evento de esa noche. Porque era el gran día de la fiesta de cosecha. Vicent había invitado a Catriona a un desayuno privado, suponía que se estaba dando una oportunidad de conocer a fondo a cada una de las princesas que seguíamos en competencia. No sabía cómo sentirme al respecto. Estaba un poco nerviosa. Vicente se había convertido en un acertijo difícil de descifrar. Ya no me había buscado, ni siquiera con su mir

