"En medio de la lluvia"

1141 Words
Ya es lunes y han pasado tres días sin saber nada de Damián, aunque la verdad no me sorprende, solo somos amigos, o eso es lo que pienso, ya que hoy es día de descanso no tengo que ir al trabajo, ni mucho menos a estudiar, pero igual no puedo evitar pensar en ese apuesto modelo, mientras que las gotas de agua caen desde muy temprano sin parar en Manchester. El frío es abrumador, y tengo que admitir que no soy fanática del clima frio. Me levanto a prepararme una tasa de chocolate caliente ya es de tarde, y aun en todo el día no ha parado de llover a cántaros. Tomo la bebida caliente para así sentarme en la mesa a observar algunos correos pendientes en mi laptop referentes al trabajo y algunos asuntos de importancia. Levantó un poco la mirada asombrada al punto de sentir como mi corazón salía de su sitio tambaleante, al ver el nombre de Damián en la bandeja de entrada. — ¡Cielos Damián me escribió no puedo creerlo!— Exclamó colocando mis manos a los lados de mi cabeza de la impresión, creando un nudo de sensaciones y emociones desbordantes en mi interior sin saber qué hacer con ello. Me calmó y de esa manera me adentro a observar lo que está escrito en el correo con tanta ilusión en donde el apuesto chico se tomó la libertad de preguntar por mí, además de querer saber si tengo planes. Sonrió llena de ilusión y felicidad no obstante cuando estoy apuntó de responder mi teléfono suena, lo tomo a un lado de mi sin siquiera observar la pantalla. — ¿Por qué no me respondes? Pregunta con esa voz que hace que mi corazón patalee como loco. —Ad—Se traba mi lengua no tengo la menor idea que decir, hasta que me fijo en la hora de el correo que fue enviada a las ocho de la mañana, y ahora mi reloj marca las cinco de la tarde. —Lo siento estuve ocupada, en la mañana no estaba en el departamento— Fue lo único que me vino a la mente para decir. —Eso es mentira y demasiado falso tu nunca saliste del departamento hoy. Aclara en un tono bastante irritado, y puedo notarlo es como si supiera lo que hago con detalle y es sorprendente. «Además como sabe eso de mi » Enfatizó en lo que me acaba de decir que me deja sin palabras a su afirmación. — ¡¿Y, responde?!—Me presiona al parecer quiere dominarme, pero eso no será tan fácil. —Pues con mucho respeto, mi vida no es algo de lo que a usted le importe, es mía y hago lo que quiero con ella—Afirme apretando mi puño irritada aunque luego pensé que no podía creer que le hable de esa manera a Damián. Escuchó su respiración al otro lado, y no se nota muy feliz, aunque no entiendo ¿Cuál es su problema? — ¡Esta bien, pero me encantaría que tomaras todo tu valor y me lo dijeras a la cara Aurora!—Increpa en un tono bastante molesto. —Bien Aceptó su desafío. En ese preciso monentol cuelga la llamada «¿Que le sucede?» Me pregunto dejando el teléfono a un lado. De la nada escuchó el timbre de la puerta sonar me dirijo a ver por la mirilla de la puerta por precaución, y solo puedo ver una sombra. El timbre vuelve a sonar y me decido en abrir la puerta. Y Para mi sorpresa se encuentra Damián empapado de agua, y su cabello n***o destilando. —¡Aquí estoy, dime eso que habías dicho hace un momento!—Exclama en tono neutral e indiferente. Quedó paralizada sin saber que hacer al tener a tal semejante delante de mí luciendo más sexi de lo que ya es. —Ahhh. Hace esa expresión tan de él, notando su satisfacción de victoria con una sonrisa, asomándose al hacerme entender que él no juega. Me hago aun lado inclinando mi cabeza llena de vergüenza y señaló el lugar para que el entre. Lo hace y no puedo evitar empapar mi olfato de el con un suave aroma varonil, con cierta delicadeza silvestre en conjunto con el agua de lluvia, que crean en él un compás perfecto de exquisitez para mí. Lo observó no puedo creer que este aquí, él es todo un sueño perfecto. Salgo de mis pensamientos para aclarar todo este asunto que me tiene desconcertada. —¿Qué haces aquí Damián?—Preguntó, él se gira al escucharme todo empapado mientras que con una mano se peina su pelinegro cabello hacia atrás creando ondas que hacen que un mechón sobre salga, entre otros. Camina hacia mí y me quedo paralizada sin saber qué hacer ante tal situación. —Esta vez yo haré las preguntas—Afirma con su frío aspecto que le hace honor en conjunto con el clima. Asiento automáticamente, no entiendo por qué, pero sus palabras parecen órdenes para mí. Lo observó de manera que se acerca a mí con sus fríos e inexpresivo semblante sobre mí. —¿Por qué me mentiste? O ¿Por qué no contestabas? O mejor aún ¿Por qué carajos estoy aquí?—Enfatiza acercándose a mí y al parecer no tengo esas respuestas a mi alcance , aunque se me hacía curioso saber por qué el esta aquí enfrente de mí, en medio de esta lluvia. — ¡¿Dime porque estás aquí?! ¡Para empezar!—Exclamó Formulando mi pregunta , sin observarlo a los ojos para así tener el valor de hacerlo y hablarle de esa manera, ya que si lo veo me derretiría cómo mantequilla en sus manos. El bufa tomando su distancia hacia mí. —Bien... Estoy aquí porque me dio la gana, no hay más explicación que esa— Afirmó en un tono cortante al pronunciarse de esa manera. Aunque su mirada no se aparta de mi escaneándome de arriba a abajo. —Eso, N-No es— Trato de hablar entre balbuceos. Él se acerca a mí colocándome aun mas nerviosa. —¿No, es que?—Pregunta acercándose cada vez más a mi haciendo que mis nervios se ejercen. —Nada, está bien— Es lo que logró responder después de verlo y dejar toda mi mente en blanco, solo porque el provoca cosas en mi, de tal manera que me es imposible tomar control de mi misma. —Si eso pensé —Refuta alejándose de mi para quitarse el chaleco—Al menos se amable y permíteme secarme antes de que pesque un resfriado —Alega. Tiene razón, en todo este rato se me había olvidado que el está aún todo mojado ya que había llegado aquí en medio de la lluvia.
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