Un año después. Con su traje bien arreglado y un ramo de rosas en su mano se encaminaba en busca de su amada, se había aprendido el camino como la palma de su mano el dolor que oprimía su pecho se intensificaba, los recuerdos de todo lo sucedido lo atacaban, se sentía tan culpable y no era de esperarse. Por qué todos aquellos recuerdos era la penitencia que tenía que pagar por el daño que había hecho. Las pesadillas se habían vuelto su mayor compañía por las noches y el las aceptaba era lo menos que merecía. Al llegar miro las tres tumbas enfrente de el. Había arruidado tres vidas y eso lo perseguiria hasta la muerte estaba seguro de eso. -Hola hermosa, como cada semana te he traído un ramo de flores.- Sonrie con tristeza. -No puedo creer que haya pasado ya un año.- Suspiro con pes

