—Creo que tendré que agradecerte por devolver mi celular. —Ambos rieron y se acercaron hasta juntar sus cuerpos. —Se me ocurre algo —musitó Joseok, aprisionando el cuerpo contrario contra la pared del callejón, mientras descendía lentamente hasta los lindos labios de Suni. Ella subió las manos hasta su nuca y correspondió gustosa a cada movimiento que él le regalaba, soltando algunos suspiros cuando el beso se volvió cada vez más exigente y sonrió. Desde la primera vez que vio al sexy pastelero, cayó rendida a sus pies. Le gustaba, le gustaba mucho, y no pudo aguantar las ganas de saber más de él. Todo había comenzado apresuradamente, fue una confesión mutua y desde entonces no había podido parar. —Suni, por favor, sé mi novia. —Joseok la miró con anhelo. Ella se tensó en ese momento;

