Oliver la miró con pena; ahora comprendía las palabras de Luke. Por eso había acudido al hospital. Saltó la cerca y corrió hacia ella al verla tan destrozada. No sabía exactamente qué decir. Buscó las palabras correctas para una situación como esa: un "Todo estará bien" o "Hoani se salvará", pero sabía que eso no serviría de nada. Se movió por instinto y la abrazó, envolviendo su pequeño cuerpo contra su pecho. Escuchó sus sollozos entrecortados mientras lloraba y frotó suavemente su espalda. Fue entonces cuando Mía comprendió que lo que realmente necesitaba era a su amigo de la infancia, quien la conocía mejor que nadie. No hicieron falta palabras, y en silencio agradeció su compañía en ese momento. Detestaba que solo él tuviera el don de calmar su dolor. No quería depender de Oliver p

