Capítulo XXVI

2152 Words

Capítulo XXVI Doramin era uno de los hombres más notables de su r**a que jamás haya visto. Por ser malayo, su corpachón era inmenso, pero no parecía obeso; tenía un aspecto imponente, monumental. Este cuerpo inmóvil, envuelto en ricas telas todas coloreadas, bordadas de oro; esa cabeza gigantesca, cubierta por un pañuelo rojo y oro, la cara chata, grande redonda, arrugada, surcada con dos pesados pliegues semicirculares que comenzaban a cada lado de anchas y feroces fosas nasales, encerraba una boca de labios gruesos; la garganta como el cuello de un toro; la vasta frente arrugada sobre los ojos de mirada altiva: todo ello componía un conjunto que, una vez visto, no era posible olvidar. Su impasible reposo (pocas veces movía un músculo, una vez que se sentaba) era como una exhibición de d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD