Capitulo: 8

1062 Words
Ares. Mis planes no eran fijarme en ella, pero lo hize, lo peor de todo, es que tengo que luchar con un fantasma. Pero uno muy importante para Moly, cuando decidí conocerla, jamás imaginé que fuese tan hermosa, su piel blanca, ese cabello como el azabache, y aquellos ojos azules, que son como el cántico de una sirena, que solo te atrae a ese profundo mar azul. Así es ella, te atrae aunque no se da cuenta. Desde que la ví no he logrado borrarla de mi mente, aunque mi interés por ella, antes, no era sentimental, pero después de verla, quise tenerla, y no descansaré hasta lograrlo. Moly. Corro todo lo rápido que puedo, mientras imágenes de aquel beso, que no debió pasar, me atormenta, mí vista esta nublada por las lágrimas acumuladas, la garganta la siento seca por el llanto contenido. Mientras la lluvia cae, mi cuerpo esta empapado, mis manos tiemblan pero no sé si es de frío, o por todo lo que paso. Miro el edificio en frente, no sé si entrar a mi casa, o seguir mi camino sin rumbo… Me decido por lo primero, pues si continuo aquí afuera, posiblemente llegue él, y justo ahora no podría ni mirarlo. Entro a mi oscuro, y solitario, departamento tirando las llaves, en cualquier lugar, busco algo que calme este sentimiento, este dolor, que me está carcomiendo el alma. Mientras bebo directamente de la botella, aquel líquido quema, pero a la vez alivia, y calma mis demonios, que amenazan con destruirme por completo, doy unos tragos largos, al whisky, mientras voy sintiendo... Paz. El alcohol, fué mi único compañero en el pasado, y aún lo es, sé que no debería refugiarme en el. Pero es lo único que me calma; que permite a mi cerebro desconectarse. Sentada en el piso con las piernas estiradas, pensando en todo lo que ha pasado en mi vida. Un sollozo sale de mi garganta, haciendo que levante de nuevo la botella, y le un trago, pero me frustro al darme cuenta que ya está vacía. Maldita sea. Digo, mientras trato de levantarme, pero no puedo, mis piernas están flácidas, y se niegan a cooperar, suspiro con pesadez mientras me apoyo en el sillón tratando de estabilizarme. Trato de caminar, sin tropezar, con todo a mi paso, hasta que logro llegar a mi objetivo. Mientras estoy sentada de nuevo en el piso, frío, de mi casa, le doy un trago a mi botella, mirando en mi mano izquierda la fotografía del día más feliz de mi vida… Mi boda. Ver a Sury, con su traje elegante blanco, a combinado con mi hermoso vertido. Ambos tenemos esa sonrisa de amor en el rostro, pues si de algo estoy segura es que; nosotros nos amamos como dos condenados. Una opresión se instala en mi pecho al ver, lo feliz que fui. Que perra es la vida, y que injusto es el destino, pues un día tuve toda la felicidad del mundo, y al siguiente... Solo dolor, porque eso es lo único que me acompaña, dolor, y la culpabilidad. Tener que vivir así es una completa mierda, y luego como si ya mi vida no fuese miserable, aparece él... Proporcionando más locura, a mi confundida mente, y acelerando mi dolido corazón. ¡Dios! ¿Por qué tienen que ser tan parecidos? De nuevo el recuerdo de aquel beso llega a mí, maldita sea, ¿Porque deje que eso pasara? Soy una basura, he traicionado a Sury. Arrugó uno poco la foto al apretarla entre mi mano. Te amo... Sury, juro que lo hago, pero él. Hablo mirando la foto, mientas silenciosas; pero amargas lágrimas bajan por mis mejillas. El parecido que ellos tienen, me está volviendo cada vez más loca, y aunque sé que Sury, no es él yo… Yo, solo quiero sanar. Miro con dolor la fotografía, mis lágrimas fluyen, como agua mojando aún más mi rostro, uno que esta rojo, y con todo el maquillaje corrido. Ver mi imagen, reflejada en el espejo, que esta frente a mí. Me hace sentir lo que tanto odio que sientan por mí... Lastima; eso es lo que siento, al ver mi apariencia deprimente. Entonces no lo soporto más, y lanzo la botella de wiski, contra el espejo, un grito ahogado sale de mi garganta, uno que me desgarra el alma, mi llanto ya no es silencioso, pues escucho como mis sollozos son cada vez más fuertes. El espejo se hizo añicos al igual que mi botella. Camino hasta los cristales, tropezando con mis propios pies, siento como los pequeños trozos de cristal, se van incrustando en mi piel. Y sin importarme que tanto daño me haga, dejo caer mi cuerpo de rodillas. Bajó la mirada, y visualizo la sangre a mi alrededor, aun con la foto en mis manos la aprieto contra mi pecho mientras de rodillas lloro, por él, por mí, y por todo lo que fue. No sé cuánto tiempo llevo en esta posición, de rodillas, sobre los cristales. La verdad, ni siquiera me importa, pero lo que me hace reaccionar es escuchar la puerta de mi casa ser abierta de golpe. No logro ver bien de quien se trata, hasta que su figura se acerca. Lina pega un pequeño grito de horror al verme, supongo que esta imagen de mi debe dar miedo, pues estoy sobre los vidrios rotos, y sangrando. Pero no me inmuto, sigo en mi posición sin prestarle atención a su presencia . ─ ¡Dios mío! Moly, ¿Qué has hecho? – dice ella con voz rota, cosa que me molesta pues no necesito su lastima, ya con la mía es suficiente. ─ Largo de aquí, Lina – gruño mientras intento levantarme, pero lo que hago es caer de costado sobre los cristales, entones Lina corre hacia mi, e intenta ayudarme, pero yo le grito mientras me arrastro lejos ─ ¡No! ¿Acaso no me oyes? quiero que largues, Lina, ¡fuera! – escucho un nuevo sollozo de su parte, y apenas veo que ella niega y se acerca a pesar de mis protestas. Me levanta como puede, y me lleva hasta mi habitación, a pesar de que me niego, ella no habla solo escucho como gruñe cada vez que intento resistirme, mientas introduce mi cuerpo en la ducha, poco, a poco voy sintiendo el agua helada en mi piel.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD