Capítulo 15

2456 Words
Alexandre Pov: Héctor y yo nos conocimos cuando éramos muy pequeños, para ser exactos cuando tenía 12 años. En mi barrio él era conocido como un chico que pertenecía a la pandilla “nueva vida”, quedó huérfano a los 7 años y desde ese momento se unió a ellos. Aprendió todo y muy rápido se volvió una persona fundamental dentro de esa organización. Él vivía a unas cuadras de mi casa, pero por más que intentaba acercarse siempre me mantenía al margen. A mis padres no les agradaba por qué sabían con qué tipo de personas se juntaban. En eses entonces siempre estaba con mis mejores amigos, Alton y Kevin, éramos del mismo colegio, pero ellos eran diferentes a mí. ― ¿Qué los hacía diferentes? – preguntó Aiden mirándome – ― Ellos eran personas de dinero, una mejor posición económica que la mía – suspiré – Mi padre era obrero y mi madre trabajaba en una tienda como reponedora, eran épocas difíciles. Desde el momento en que conocí a mis mejores amigos, ellos permanecieron siempre conmigo, pero había un problema, no era aceptado en el colegio por mi posición social. Tomé la mano de Aiden haciendo que me miré y mis ojos se encontraron con aquellos, miel que me atrapaban. Mis compañeros me golpeaban y fastidiaban por eso, así que mis amigos empezaron a defenderme. Por qué yo por más que quisiera no podía pelear contra ellos, era demasiado débil. Sin embargo, un día mis amigos faltaron a clases y las cosas se pusieron feas. Aquellos chicos me siguieron hasta un callejón cerca a mi casa y me golpearon, estaba solo así que traté de defenderme, pero no podía. Suspiré recordando aquellos días, era horrible para mí recordar mi pasado. Aiden tomó mi mano con cariño y sonrió tratando de animarme, acaricié su cabeza agradeciendo su apoyo. En ese momento apareció Héctor y me ayudó, desde ese momento las cosas entre ambos cambiaron. Él me protegía siempre que iba a casa, evitando que aquellos chicos me golpearan, pero un día me hizo una proposición que decidí aceptar y ahí fue donde todo empezó. ― ¿Qué te propuso? ― Quería enseñarme a pelear – suspiré – a cambio, él me invitaría a salir – Aiden asintió comprendiendo por donde iba todo – Mis amigos estaban con algunos problemas externos y no quería alterar todo su mundo por mí. Era consciente de que no debía depender siempre de ellos así que acepté, pero fue un entrenamiento muy duro. Héctor me entrenó como si fuera parte de su pandilla, aprendí todo lo relacionado con combate cuerpo a cuerpo y manejo de armas. Lastimosamente todo fue más difícil desde ese momento hasta que él me pidió que seamos pareja, según él era otra forma de protegerme y por eso terminé aceptando. ― Pero si no te gustaba, ¿o sí? – negué – ― Cuando empecé a entrenar era un niño indefenso e ingenuo – suspiré – a los jóvenes del grupo eso les gustaba, querían moldearme y hacerme fuerte Aiden se quedó en silencio unos segundos procesando lo que acababa de decirle, sabía que había entendido a que me refería, pero él era buena persona y no quería interrogarme sobre aquel tema. ― Puedes preguntar – sonreí – estoy bien – aquel pequeño de ojos miel estaba inseguro – te dije que te contaría todo – él asintió – pregunta ― ¿Ellos… ellos te obligaron a hacer algo? – asentí – ― Nunca fui parte de su pandilla, pero desde que entré me trataron como uno – suspiré – es parte de su iniciación Lo único que podía impedir que estuviera con otra persona era si tenía pareja dentro del grupo o sí ganaba en un combate con uno de los mejores de su grupo. Hasta que pudiera hacer eso Héctor “quiso protegerme”, por lo que terminamos estando en una rara relación. ― Entonces, el chico que me detuvo – me miró sorprendido – ¿era tu ex? – asentí – ― Pero nosotros terminamos hace mucho Al inicio de la relación, él se comportaba tierna y me cuidaba, no obstante, en los entrenamientos si era duro, pero era comprensible. Los primeros seis meses de relación todo estuvo bien, pero después las cosas empeoraron y se volvió muy agresivo. Después de tanto entrenamiento ya había aprendido a defenderme y me enfrentaba sin problemas. Sin embargo, no era capaz de enfrentarme a Héctor y así las cosas fueron escalando cada día más. Al principio solo fueron gritos, insultos o humillaciones, pero luego las cosas llegaron a los golpes y a volver a obligarme. Recordar aquellas cosas era demasiado doloroso, él pareció notarlo, mis músculos se tensaban y mi rostro cada vez se volvía más frío. No iba a llorar, menos delante de él, no podía mostrarme débil así que quería parecer más fuerte. Sin embargo, aquel pequeño me abrazó por atrás apoyando su frente en mi hombro y evitando que nos veamos. ― ¿Qué haces, niño? ― No quiero que finjas estar bien – arrugué la frente, confundido – ― ¿Qué quieres decir? ― Tú dijiste que yo siempre digo estar bien cuando no es verdad – el pequeño me abrazó más fuerte – pero tú te tratas de hacer más fuerte cuando algo te duele – susurró – sé que no eres débil, no deberías evitar lo que sientes Cerré los ojos después de aquellas palabras, durante tanto tiempo había hecho lo mismo que se sentía raro tratar de sentir todo. Después de aquellos sucesos, que duraron casi dos años (hasta mis 14), mis padres decidieron alejarme y me fui a vivir con mi tía. Después de aquello mis padres fallecieron, fueron asesinados… Sentía un nudo en la garganta al recordar aquel maldito día, sin saber por qué, tomé a Aiden del brazo y lo traje hacia adelante sentándolo en mis piernas. Él estaba sorprendido por aquel acto repentino, sin embargo, se sorprendió más cuando lo abracé y escondí mi cabeza en su cuello. Tenerlo en brazos me daba paz y tranquilidad, me ayudaba a disminuir el dolor que estaba sintiendo. Lo abracé con cierta fuerza, temiendo lastimarlo, y él acarició mi cabello como tratando de calmarme. Su dulzura era incomparable. ― ¿Puedo continuar la historia contigo abrazándome así? No podía ver su rostro, sin embargo, sabía que había logrado hacerlo sonrojar. ― Sí – contestó casi en susurro – Después de la muerte de mis padres decidí aislarme de todos, me sentía responsable y no quería que otras personas sufrieran por lo que estaba pasando entre él y yo. Me mudé de la ciudad en muchas ocasiones, empecé una nueva vida y traté de olvidar todo lo que había sucedido. Para mi pésima suerte, no duró tanto tiempo como lo deseaba, unos meses después apareció Héctor malogrando todo. Volvimos a lo mismo y cada vez que regresaba las cosas se ponían complicadas y debía huir. ― ¿Por qué no te podías quedar? ― Porque si me quedaba podía hablar con alguien o tratar de una manera diferente a una persona – suspiré – podía hacer amigos o interesarme por alguien ― ¿Qué hay de malo con eso? ― Héctor no quiere que me interese otra persona – Aiden se alejó mirándome – no quiere que haya nadie en mi vida además de él ― Eso es imposible, tienes derecho a tener tu vida – negué – ― Para él no ― ¿Por qué? ― Porque soy “suyo” ― No eres un objeto para ser de él – reclamó – Su rostro enojado me daba cierta diversión, no recordaba nunca haberlo visto molesto por nada, era interesante. Sonreí tratando de tranquilizarlo, pero no parecía agradarle aquella idea. ― No puedes tener tu vida solo por qué ese idiota no quiere dejarte en paz – espetó fastidiado – ― Calma, calma – reí – la verdad no huía por él – suspiré llamando su atención – ― ¿Entonces? ― Me iba porque no tenía el valor de enfrentarme a él – desvié la mirada, avergonzado – tampoco quería que más personas salieran lastimadas ― ¿Perdiste a más personas además de tus padres? – su tono era suave, pero triste – ― Por mi culpa asesinó al padre de Kevin – apreté mi puño fuertemente – y también a un amigo que hice en otra ciudad Durante tres horas el mayor contó todo lo que había ocurrido con Héctor, aquella horrible historia que había tratado de ignorar durante todos estos años. Al terminar, el menor se quedó preocupado por todo lo que le había contado, no podía creer que aquel chico había sido capaz de lastimar tanto a Alexandre. ― ¿Puedo preguntar algo más? – Aiden aún estaba aturdido por la nueva información – ― ¿Quieres saber por qué me fui? – el menor asintió sin mirarlo – Ese día mientras estabas regresando de la clínica, me encontré con él ― ¿Có-cómo? ― Él fue a mi casa temprano, supongo que porque quería que pasara algo – suspiró – pero salí temprano para verte, así que supongo que me siguió – Aiden se sentía extraño sabiendo eso – cuando estábamos subiendo al taxi lo vi y supuse que las cosas se pondrían peor ― ¿Peor? ¿Eso se puede? – Alexandre asintió – ― Me estuvo mandando mensajes para vernos durante unas horas, pero cuando no contesté dijo que se vengaría de lo ocurrido – suspiró – al día siguiente en la mañana salí a pensar y me lo encontré Alexandre odiaba recordar aquel día, había tenido tantas ganas de golpearlo, pero se había tenido que contener para no incrementar los problemas. ― Él me dijo que uno de sus amigos te había ido a hacer una visita – Aiden se tensó ante esas palabras – era una amenaza para que te dejara ― Pero nadie fue a verme, no le hubieras… ― No logró entrar a tu edificio – respondió seco – él fue el intruso que Will detectó a tiempo Aiden se quedó en silencio entendiendo lo que estaba contando, había estado tantos meses enojado con él por qué pensó que solo lo abandonó. Sin embargo, ahora que tenía la otra cara de la moneda, se sentía confundido. ― Pero… si me pedías que me alejará – susurró – te hubieras podido quedar – el mayor negó – ― No iba a poder – lo miró – ― ¿Por qué? ― Porque él sabía que eras importante para mí – Alexandre miraba el suelo – era consciente que, si seguía cerca de ti, así sea solo en clases, tú estarías en peligro Alexandre recordó la conversación con Héctor, apretó con fuerza la cama tratando de controlar su molestia. Cada vez que llegaba alguien que de verdad le importaba las cosas terminaban mal, tenía miedo de perder a Aiden, no estaba dispuesto a hacerlo. ― Si no me alejaba de ti de verdad, te haría daño – suspiró – ― ¿Qué podía hacerme? – preguntó asustado – Aiden sabía que Alexandre no se hubiera puesto tan mal si lo máximo que aquel chico pudiera hacerle fueran simples golpes. Le asustaba imaginarse que las cosas se hubieran puesto feas solo porque el mayor no quisiera alejarse de él. ― Quería hacerte lo mismo que hacía conmigo – apretó los puños – quería lastimarte para darme una lección y asegurarse de que no tenga a nadie en mi vida además de él Aiden podía sentir como cada parte de su cuerpo temblaba pensando en lo que hubiera podido suceder si Alexandre no se iba. No quería esto, no quería alejarse de él por temor a salir lastimado porque sabía que también lo lastimaría a él. ― ¿Por qué no me lo dijiste? – preguntó en voz baja – ― No podía ― ¿Por qué? ― Porque si te decía te ibas a alejar – Aiden lo miró confundido – ― Se supone que eso debió de suceder – el mayor negó – ― Sabía que tenía que alejarme de ti, pero no quería hacerlo – lo miró – por eso tampoco me despedí – suspiró – si lo hacía no me iba a poder ir – aquellos ojos azules se concentraron en los ámbares del menor – no quería dejarte – el corazón de Aiden dio un salto ante aquellas palabras – ― ¿Por qué no me contaste todo esto antes? – el menor negó con una sonrisa triste – ― No quería encariñarme contigo, niño, – suspiró – cada persona que me ha importado ha terminado muerta – desvió la mirada recordando a sus padres y Jack – no es algo agradable de contar ― Lo siento – susurró el menor abrazándolo – pero no es justo que él te haga esto ― La verdad no me importa lo que me haga – tomó el mentón del menor levantándole la mirada – solo, no quería que tú salieras lastimado La familiaridad y la cercanía que existía entre ellos llenaba aquel vació de ambos corazones. El corazón del menor latía con fuerza mientras ambos se miraban y el ambiente antes distante y frío había cambiado a uno cálido y reconfortante. Se habían extrañado tanto durante los últimos meses que el estar así los hacía sentir felices y tranquilos. Alexandre sentía como su corazón latía con rapidez y vio como las mejillas del menor se tornaban rosadas. “Quiero besarlo…” El mayor trataba de controlar su corazón, al estar tan cerca del menor tenía temor de que escuchara los bombeos fuertes que este hacía. “Por favor, que no escuche” Alexandre había sentido algo parecido con Héctor hace unos años, sin embargo, no podía comparar lo que le estaba sucedió con aquel niño problemas y lo que había sucedido con aquel idiota. “¿Por qué Aiden provoca esto?” ― Aiden – lo llamó el mayor – ¿ahora puedo preguntar yo? – el menor asintió – ¿Por qué me seguías esperando a pesar de no tener respuestas de mí? ― Porque quería que volvieras – respondió – “Porque no quería aceptar que no te volvería a ver” Nota del autor: Primero que todo, pido una disculpas por la desaparición de estás semanas, empecé finales en la universidad y las últimas semanas fueron mortales. Lo bueno de esto, es que salí de vacaciones por lo que los capítulos serán publicados a dos semanales, dado que ya publiqué hoy los 2 faltantes, los siguientes 2 serán el viernes. ¡Gracias por esperar y seguir la historia!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD