Capitulo 5

2158 Words
—¡La vida! Ayhan se rio de aquella respuesta, la vida no era más que una burla. Quien incluso le debía mucho. Cada día era despertar y correr por comida como un perro detrás de las migajas que le arrojaba un dueño, con el tiempo se dio cuenta que el tenía pocas ganancias y era quien arriesgaba al pellejo. —De que me sirve, ella no me a dado nada, yo todo lo he conseguido con esfuerzo y suerte, la que yo me he buscado yo soy el dueño de mi vida. ¡¡Quiero ver!!– dijo firme al final, el sabía que tenía una mano segura. Y seguro estaba que recuperaría todo lo que había perdido esa tarde, incluso la medalla de su madre lo único que tuvo de esa mujer. Los dos hombres se miraron, habían estado observando a Ayhan pero en silencio sin decir nada, ellos habían estado al pendiente de cada movimiento que hacía, y notaron cuando saco una carta de debajo de su saco. Cuando el hombre del lado derecho mostró sus cartas tenía un full, tres ases y dos sietes El otro hombre miro las cartas e hizo un gesto de haber perdido la partida, eso le provocó una enorme sonrisa de satisfacción a Ayhan quien de inmediato mostró su escalera. Empezando desde un diez hasta seis de diamantes rojos. Alzó las manos para jalar todo el botín que había en la mesa. —¿Donde llevas mi dinero? —el más delgado y que parecía de mayor edad lo miro fijo — nos has querido ver la cara, haz hecho trampa. El otro jugador se puso de pie sacando un cuchillo que tenía debajo de él. —Corre Ayhan —Kivanç saco una navaja y se puso al brinco con los dos hombres. —No soy un cobraré amigo. — Ayhan tomo lo único que le importaba la medalla y la metió a su bolsa. La salida estaba detrás de los hombres. —Tu izquierdas yo derecha — ordenó Kivanç —Mejor yo derecha y tú izquierda, — organizo mejor Ayhan. Dejando a Kivanç el hombre más corpulento. Su amigo lo observo con rápido enojo. La huida seria como le gustaban a Ayhan, excitante, complicada y con posibilidad de mostrar su agilidad para librarse de los rasguños. De inmediato el hombre mayor lo tomo de la chaqueta, Ayhan giró la mano y dio un jalón alzó la rodilla y la cabeza se golpeó sobre la rotula, provocando un fuerte sangrado de nariz. Eso era todo para el hombre no pelearía más ya era viejo y no tenía por qué perder la vida por algo así. —!Tio!, —Ahora eran dos contra uno —Te voy a entregar a la policía por atacar a un hombre mayor. — dijo acercándose y tomándolo del cuello, Kivanç se le lanzo encima golpeándolo del lomo, mientras sacudía a Ayhan, entre el forcejeo un juego de cartas cayó al piso saliendo de su manga — lo sabía ¡¡¡maldito estafador!!! —trato de apuñalarlo con el cuchillo, a lo que Ayhan le tomo la muñeca torciéndosela hacia atrás desarmándolo en un solo movimiento. Con el puño cerrado le dio en la cara, Ayhan se fue contra la pared y regreso de inmediato lanzándose sobre el enfurecido salvaje le dio en el estómago pero la mano se le agarroto al encontrarse con una muralla. Estaba a punto de recibir un fuerte golpe Kivanç tomo la silla y con ella defendió a su hermano, adelante atrás, preparo con fuerzas el impacto de una le estampó la silla en la espalda. —Maldición vámonos Ayhan —el joven apostador estaba un poco mareado, con un pómulo enrojecidos. Y una costilla lastimada. No había conseguido librarse de los rasguños en esta oración. Era medio día y muy caluroso, el sol era radiante en exceso al menos para Tarkan un hombre alto, de cabello castaño se encontraba en la alberca de su familia, había tenido todo en su vida, los mejores trajes, zapatos, se saciaba de cuánta comida le apetecía y aún así cuidaba su cuerpo, tenía la vida de un rey. Disfrutando de sus últimos días de soltero, pronto se convertirá en el más rico hombre de su país solo por qué sus padres cuando tenía tres años lo comprometieron con una chiquilla que heredaría una cadena hotelera familiar, la había visto pocas veces pero en Su prometida se comportaba tosca, voluntariosa y fría, Tarkan tenía pensado en que cuánto la volviera su esposa la domaría, la haría entender que el orden de las jerarquías. Y asumiría la presidencia de ambos negocios. Apenas recordaba a su padre, era un hombre recio, brillante, llegaba a casa y todos le atendían. Lo servían como el amo y señor y el deseaba que su futura mujer fuese así. Aquellos ojos azules lo hundían en un profundo sueño, como nadie lo hacían sentir algo único en su pecho No tenía mucha paciencia así que no se esforzaba por educarla pues sabia que estaba criada muy diferente a sus costumbres. Lo más efectivo sería mano dura y quizás unos cuantos golpes. Salió de su pueblo para estudiado gestión hotelera, era su deber saberlo todo para realizar un magnífico manejo de los asuntos de la familia Demicir, por suerte era un hombre por demás inteligente, arrogante y autosuficiente. Y un seductor de las mujeres. No había ninguna que le dijera que no. —¿Necesitas algo Tarkan? —el hombre miro a la mujer que estaba de pie frente a él un instante de arriba a abajo, era hermosa como todas pero sumisa como le apetecían, sujeta a sus órdenes y deseos prohibidos. Vestida con una túnica de ligera transparencia contemplaba la piel casi desnuda de quién se le ofrecía. Eso solo lo vestía para él. Y cuándo iba a visitarlo a su casa; Sarila era una joven que inicio con el en la preparatoria, y que se convirtió en su novia con la advertencia de que su relación duraría hasta el día de su matrimonio. Ella no evito en ningún momento el sentimiento y entre más lo frecuentaba más su amor crecía. —A ti, ven cariño, me alegra que sepas cuál es tu lugar y que sepas hacerlo bien, ¡compláceme! —La mujer se sentó en su regazo, se colocó en las palmas un aceite que enseguida comenzó a frotar sobre su cuerpo, ella dejo que el besará su cuello, lo amaba y deseaba que nunca llegará a tener que cumplir con ese estúpido contrato que le dejo su difunto padre, el era suyo, y sería suyo eternamente o no sería de nadie. Sus pequeñas manos untaban la loción sobre su pecho provocando que el libido de él se iniciará, ella bajo su mano hasta el secreto de Tarkan —No, ahora no —el le impidió que ella jugará con él. Sarila se sintió desilusionada y molesta. —¿De verdad te tienes que casar cariño? —Tarkan no dejo de besarla mientras su mano recorrían sus muslo hasta el interior de su entre pierna, el no tenía intención de contestar las mujeres estaban en la tierra para servir a los hombres, para dar solo placer, no tenían por qué saber más de la cuenta Y la paciencia de responder a algo que sabia de sobra era tiempo perdido —Tarkan, cuando vas aceptar que me amas a mi, y que tú y yo debemos estar juntos —Mi padre dio su palabra, yo debo cumplirla en su nombre. Y si te soy sincero, esa mujer me gusta y la quiero para mi, es como la muñequita de porcelana que sabes puedes llevar a reuniones y eventos y siempre llamará la atención de todos. —Sarila se cruzó de brazos. Para el la belleza de su prometida no tenía igual, ni siquiera quien tenia enfrente le parecía digna de convertirse en su mujer. El descaro que era Tarkan la hacia sentirse humillada más el amor que sentía hacia que asará por alto todo aquello. —Pero ella no te va querer como yo. —Algo que si sacaba de quicio a Tarkan era en pensar las discusiones por tener que ponerla en cintura., Que diferente sería si pudiera casarse con alguien como Sarila o Esmerag, mujeres sensatas. Pero Hasret, implicaba un divertido y apetecible reto, y no mencionar que al casarse con aquella mujer tan hermosa sería un hombre admirado, y dueño de una riqueza incalculable —No importa si me quiere o no, será mi mujer, tu no tienes derecho a siquiera intentar persuadirme, siempre te dije la verdad y así aceptaste estar conmigo – Tarkan le mordió el labio inferior, ella estaba tan enamorada que no se le resistía ni si quiera para chantajearlo, sabía que eso no funcionaría y podría perderlo. —¿Yo podré visitarte? Si no te molestas — ella le beso los labios rendida a sus ordenes —¡Cuanto quieras! —Sarila ya tenía previsto está negativa así que ella se metería en ese matrimonio, se convertiría en su amante y no descansaría hasta que lo tuviera para ella. Que tenía ese hombre que todas las mujeres lo deseaban, si su carácter era el de un hígado. No tenía amigos más que uno, por qué se creía superior a cualquiera de Reiner. Ihan era un joven de su misma edad, hijo de unos de los miembros más acaudalados del clan, era reservado y soberbio. El se la pasaba viajando buscando nuevas inversiones para hacer más sustentable Reine Osiria, pero no era realmente el mejor. Y eran pocas las compañía que habia conseguido se interesaran por aquel olvidado lugar y por tanto no tenía un ingreso de dinero fijo. Dilara recibía dinero de Mesut, por el aprecio que tenía y sintiendo culpa por haber permitido que la mueblería se perdiera, cuando volviese a ver a Bekir no podría verlo de frente había faltado a su promesa. —Joven Tarkan, —Le llamo Esen —Su madre quiere hablar con usted. —Dame un minuto ya vuelvo a estar contigo —Esen era fiel a la señora Dilara, pero Tarkan era altanero con ella y la trataba como si fuera una esclava, era su Nana solamente y conocía su lugar de igual modo lo tenía en muy alta estima lo quería como el hijo que nunca tuvo. Sarila se quitó la túnica y entro en la alberca. —¿Que sucede mamá? —Tarkan no se preocupaba por nada, sabía que su vida estaba resuelta. En cuanto se casará con Hasret su vida sería aún más bondadosa con él. Por ahora se tomaba la vida con mucha ligereza siempre había comida. En y mesa y las mejores telas para sus trajes. —Es necesario adelantar tu boda. —apenas puso un pie dentro de la casa recibió aquella atropella orden. —¿Por que? —Todo está mal, nuestros ahorros se han agotado, y tu solo vives gastando el dinero. —Has sido tu madre quien me ha sugerido mantener siempre la imagen, y que nuestro apellido siempre sea admirado.— no se sobre salto —Todo en honor a mi padre, ¿lo recuerdas? —Tarkan no tenía autocontrol y despilfarraba en fiestas como si tuviera una fuente inagotable de efectivo y la tenía, su querido tío Mesut era un muy rico hombre. No sentía la más mínima pisca de vergüenza al saber que alguien que no era de su familia lo estaba manteniendo. —Pero nunca imaginé que mi hermano pudiera haberte quitado tu herencia, y yo descuide los otros asuntos que tenía tu padre. Ya eres un hombre y sin embargo vives recostado junto a la alberca. Que vas a ofrecerle a tu esposa. ¡Ha! —Todo le daré a manos llenas, la tendré como una diosa, la llenare de lujos…. —¿Como pretendes hacer eso? Con el mismo dinero de su padre. —Cuando me case, Mesut me pondrá a mi al frente de su hotel, el dinero será mío y la propiedad también a ti mamá te comprare una casa aún más bonita que está. Ahora que su hijo tenia la edad para haberse forjado su propia fortuna y no había desarrollado ningún talento se daba cuenta del enorme error que había cometido al mimado todo el tiempo, de darle hasta que se saciara y más. —Me avergüenzo de ti, creí que había educado a un hijo inteligente ya he visto que no es así, si tú padre te viera y te oyera te escupiría en la cara. Y renegaría de ti. No gastaras una lira más, sal de mi presencia Tarkan suspiró, su madre era una dramática, nada de lo que acaba de decirle había entrado por un oído y salido por el otro. Estando en silencio le pido perdón a Bekir a su recuerdo al haber hecho un mal trabajo como madre
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