España
«El destello del Quinqué»
Era un nombre muy peculiar pero a Mesut le gustaban esos utensilios que iluminaban antiguamente las casas. Y así habia decidió llamar a su gran hotel cuando decidió renovarlo.
El lugar era un construcción de más de 300 habitaciones, una hectáreas, era lo que comprendía el edificio con unos cuantos espacios verdes, un par de albercas en el exterior y otra interior, cubierta por techos de cristal. Una zona de juegos con un pequeño minigolf y donde había un casino en desuso. De 10 pisos de altura, una fachada Victoriana convidaba a vivir una mágica aventura de tipo romántico, dónde cada noche se llevaba a cabo bailes dirigidos por una mini orquesta, y con jardines de fuentes iluminadas por faroles en los pisos, esto era al parecer antes una mansión de algún noble. Que con el tiempo y los nuevos dueños fueron añadiendo habitaciones y detalles que no eran propios de aquella época.
El ímpetu estaba recorriendo sus venas, al graduarse, su primer proyecto era remodelar todo el lugar, sería una inversión millonaria, la cual recuperarían fácilmente con las visitas de los turistas, y de algunos inversionistas que los elegían cuando andaban de paso solo la descansar una noche. Su hotel estaba dentro del raking como uno de los mejores veinticinco del mundo, su idea era colocarlo dentro de los mejores diez ese año.
La fortuna que habían hecho con aquel lugar era inmensa, y Hasret al ser la mayor se estaba llevando la mejor parte, la dirección y gestión del hotel. Muy a diferencia que Esmerag, la hermosa mujer de ojos azul turquesa no ambicionaba más dinero ni poder o dinero, desde pequeña amo aquel lugar, era para ella precisamente el escenario perfecto para una enorme aventura de amor. ¡Si tan solo alguien hubiera llegado para rescatarla de su desafortunado destino!.
Pero su belleza era una maldición, todos la creían inalcanzable. Y su carácter soberbio y autoritario tampoco era de gran ayuda.
Entre la primeros cambios había mandado resanar la fachada y había firmado un pedido de sábanas nuevas, ella misma había supervisado la calidad que prometían de las telas y al ver la suavidad y textura de estás había cerrado el trato. Estaban a la espera de ese pedido;
—¡No crees que deberías descansar Has! — dio un salto al escuchar a alguien en su oficina.
—Paolo, ¿cuánto tiempo llevas ahí de pie? — un joven rubio tenía dos cafés en las manos y un informe bajo el brazo. Sus gafas de gruesa armazón color azul. Ver a Hasret detrás de su es escritorio de cristal llenaba de provocaba mil fantasías de novela en ese chico. Se habían conoció en la universidad; en un inicio Paolo y Hasret comenzaron a salir como compañeros de estudio luego su relación dio un paso fundamental, se convirtieron en grandes amigos. Pero Paolo no detuvo sus sentimientos convirtiéndose estos en un vivo amor que le quemaba cada día.
Por alguna razón no había conseguido declarar sus sentimientos. Por más que los latidos de su corazón le imploraban que lo hiciera. Las palabras se le atascaron en la boca cada día.
—No tanto —el tiempo era un suspiro cuando observaba a Hasret. Y a pesar de cuánto hiciera ella no se daba cuenta de lo que el sentía. Apenas tenían un año que habían concluido la universidad. Y como Paolo no conseguía empleo ella le dio trabajo como su asistente. El era listo y fácilmente podría haber encontrado algo mejor pero quería estar cerca de Hasret así que acepto sin pensar.
—Pasa, no te quedes en la puerta. Mira, ya tenemos las cotizaciones para la remodelación del primer piso. Creo que la recepción se vería mejor si utilizamos colores blancos y dorados. Con candiles rojos. Aunque creo que plateados serían más sofisticado, también note que el elevador necesita reparación. Aquí tenemos mucho trabajo Paolo y si conseguimos eso, nuestro hotel será uno de los más glamuroso del país. Creo que debemos da prioridad a los huéspedes pequeños, sabes que no tenemos áreas de juegos infantiles y muchos viene de vacaciones con sus hijos y tiene que buscar diversión viendo tv y creo que lo mejor sería que pudieran salir a jugar al jardín, podríamos contratar a personal para esa área, Mira, junto a la piscina hay un espacio muy amplio aquí podemos colocar juegos y aquí, — en el escritorio tenía un plano enorme con la construcción de lugar, —vez este espacio está vacío podríamos aquí construir no se una mini carretera no te parece una estupenda idea…. —cuando de este tema se trataba no había quien la detuviera, y se quedó callada cuando vio a Paolo aburrido por sus ideas. – ¿Te aburro?
—Me parece que hoy te vez más hermosa que de costumbre.
—¿Que? —Hasret se sonrojo, por el cumplido deslizado de sus labios, al menos su amigo se daba cuenta de lo bonita que era.
—Nada… ¡que si! —levantó la cabeza y saco una libreta para empezar a anotar todo lo que Hasret le había dicho —No bueno, debemos considerar el costo de esos juegos, y la distribución que pretendes darles, y cuando piensas en eso debes considerar algún tipo de equipo de protección… y todo genera dinero, recuerda que la junta quiere remodelar el noreste del edificio para colocar un spa. Y un sauna. — había olvidado eso, y era importante.
—Tienes razón, debemos organizar una junta y debatir que es de mayor prioridad. ¿te puedes encargar de eso?
—Por supuesto yo me encargo.
Paolo, salió para tomar asiento en el pequeño espacio fuera de la oficina de Hasret, era la burla de muchos al ser un asistente y parecer lamerle las botas a la jefa esperando que pudiera corresponderle algún día. Pero eso a él no le importaba. Nadie comprendía lo que era capaz de hacer por ella.
Desde una habitación de cristal observaba su pequeño casino vigilando que todos esos gusanos ambicioso no se pasarán de listo, o que provocarán alguna riña por ser malos perdedores. El ambiente siempre lucía divertido y el “Raki” nunca faltaba, por lo que al final del jornal los ánimos solían calentarse. Erder esperaba a Ayhan con su dinero. Unas noches atrás perdió una fortuna en manos de un hombre que no descuidaba a su oponente. Y que no bebía una gota de licor.
Siempre tenía ojos en todos lados, el pequeño “ “ era suyo, Erder siempre tenía en conocimiento lo que sucedía, nada estaba fuera de su alcance, y lo que deseaba siempre lo conseguía. Una propiedad o una mujer. Era un ladrón de cuello blanco o así se definía el pues jamás asesinaba a nadie, las palizas que propinaba terminaban en hospitales, con una pierna rota o sin un ojo, literalmente, pero nunca terminaba con la vida de nadie, esa era una gran lección. Peor que perder la vida era vivir como un lisiado, un tuerto o sin poder hablar por la falta de una lengua.
Ayhan había salido de la casa donde había estado apostando, y alguien llegó para comunicárselo a Erder.
—¿Dices que salió corriendo? —aquel soplón sabía que su informe tendría una recompensa.
—Si señor y tenía una herida en la frente después los hombre salieron tras de él. – Erder le lanzó un pequeño manojo de dinero, que cayó al piso. Con desesperación se inclino para recogerlo. Y salió de ahí. Cómo muchos la necesidad era insoportable trabajaban para Erder era un alivio, así traicionaran a un amigo.
—Búsquenlo, y tráigalo, me va pagar lo que me debe y con creces. — la fortuna que tenía Ayhan era ser un bastardo, dejado en la vida. Si un familiar que le pudiera servir de anzuelo para atraerlo.
Ayhan sabía que no podía volver a su pequeño cuarto donde a veces dormía, con lo que traía puesto y a paso de galope, él y Kivanç corrieron hacia la salida de la ciudad, tomando el primer bus que encontraron a su paso. No se tomaron el tiempo de conocer su destino.
Reyhan esperaba a su hermana en el centro comercial, veía pasar a un grupo de chicos que eran de su edad, entre hombres y mujeres. Al verla vestida con la ropa de su país, ellos comenzaron a cuchichear y a reírse. Eso la hizo sentirse muy mal como si fuera un extraño bicho o un ser venido de otro planta. También se sintió extraña al no tener amigos, con quiénes salir a comer o al cine. ¿Como era ser una joven normal en otro país? Sus padres la había llevado ahí, pero no sabía cómo era ese mundo, y tenía mucha curiosidad.
—¡Perdóname!, estaba revisando los tapices de algunas habitaciones, no sabes cuánto hay que hacer por nuestro hotel. Hay techos que están cayéndose. Las tuberías están viejas y hay que cambiarlas. No sé cómo es que seguimos…. —Algo que caracterizaba a Hasret es que hablaba mucho y poco se fijaba en los demás una muy mala costumbre según ella misma expresaba, pero está vez si noto a su hermanita con la mirada baja —¿Que pasa?, Dime, ¿estás muy molesta por qué llegué tarde?
—No, no quiero ir en contra de nuestras raíces, pero no estamos en Reiner. Y mírame tengo vestir así, la gente se burla de mi.
Algo que Hasret ya había vivido
—Te entiendo perfectamente, una ventaja que tú tienes es que no estás asistiendo a una escuela donde todos te mira extraño y se burlan de ti
—Pero no tengo amigos además estoy sola aquí, mi madre solo habla con Esmerag y Esmerag ahora que tiene un esposo parece estar aún más ausente, está como ida, el otro día me pareció escucharla llorar, no es feliz. – era la historia de muchas mujeres, Gizem y Mesut se casaron enamorados o eso es lo que contaron ellos, por eso jamás entendía por qué sus hijas tenían que casarse con hombres que no amaban. O por que tenían que casarse, Hasret quería no tener que hacerlo con nadie.
—¿Esto no es solo por la ropa verdad?
Reyhan negó
Capitulo 6
Habia algo que jamás había confesado, el amor para ella era importante en una unión de por vida.
—Mama, no quiere que sea como tu, pero yo quiero ir a la universidad, ella me ha dicho que no. Hablara con papá para que me busque un marido. Y siento que no he vivido. Hasret no quiero terminar como Esmerag, llena de odio y con la mirada fría como el invierno. Quiero ser como tú, y quiero definir mi futuro, no estoy segura si deseo casarme con alguien algún día pero si es así, quiero escogerlo yo misma.
Admiraba la madurez que tenía esa niña, cuando todos la veían pequeñita no se daban cuenta de cuánto estaba creciendo ella sola.
Tenia tan solo dieciséis años era una niña que necesitas más libertad, conocerse.
—Entonces comencemos por lo primero. Vamos a buscarte ropa normal, así como yo. Dejaras de usar ese traje y hablaré con mi padre, le pediré que te deje estudiar en la universidad, ya has pensado que deseas estudiar
—Si, —Respondió con emoción —bueno creo que quiero diseñar ropa, o me gustaría trabajar como abogada y defender a las mujeres, también me veo enseñando a niños como maestra. —Hasret se rio, su hermana tenía deseos de comerse al mundo, era verse a ella misma hacia unos años.
—Has tenido mucho tiempo para pensar no es así. —Reyhan era muy dulce, soñadora, y era muy inteligente. – Yo te ayudaré, así mi padre no lo haga yo te inscribiré en la universidad que desees y pagaré tus colegiaturas.
Alguien la escuchaba, se dio cuanta que no estaba tan sola y que Hasret sería su cómplice. Se lanzó a sus brazos.
—¡¡Hasret por eso eres mi hermana favorita!!. —tenían una enorme sonrisa en la cara.
—Vamos antes de que cierren, te va encantar al lugar donde te voy a llevar.
Pasaron la tarde entre tiendas, Reyhan se probó algunos vestidos, unos jeans, jerseys, zapatos. Lo primero que se probó sintió que estaba muriendo la niña, que están dejando atrás su pasado. Y que por fin podría seria ella, un mujer libre y soberana. Cuando volvieron a casa estaba exhaustas, aún faltaba la prueba de fuego; La aprobación de sus padres.