¡Ella es una bruja!
Todo mi ser gritó por el conocimiento de esto.
¿Quién podía ser y por qué se encontraba en la propiedad de Damon?
A menos que fuera… ¿Una amante?
¿Cómo sino sabía sobre ese pasadizo?
Fruncí el ceño sin gustarme ni un poco lo que estaba sintiendo en estos momentos y la curiosidad pudo mucho más que yo.
Incluso así como estaba medio desnuda me aventuré a ir en la misma dirección que ella había ido sintiendo como mis pies desnudos rozaban el pasto, frente a mí antes de llegar a la pequeña casita se extendía un camino de piedras pequeñas con las que me lastimé un poco pero esto no me detuvo.
Continué mi camino sintiendo un extraño dolor en mi pecho que cada vez que me acercaba se sentía mucho más fuerte.
Me mordisqueé el labio inferior justo frente al roble dónde la bruja había tocado para que apareciera el pasadizo y el miedo repentino me embargó.
Un montón de posibilidades comenzaron a correr por mi cabeza.
La primera es que esté fuera un lugar oculto para un aquelarre y la idea me espantó porque yo solo conocía bien a una bruja, mi madre. Y a un hechicero, mi tío, que era mucho más retorcido que ella.
Ambos eran tan malos que los había evitado hasta el día de mi cumpleaños dieciocho el cual ni siquiera esperé a dormir y cuando dieron las doce me largué de casa con Félicité diciéndole a mi madre que me la llevaría. Jamás dejaría a mi hermana pequeña en ese nido de víboras. Por suerte nuestra madre ni siquiera se inmutó y no fue a buscarnos, tampoco lo esperaba.
De hecho era todo lo contrario.
Ella nos había dejado una vez por ese… Hombre. Y después de que él le pidiera que nos llevara ella lo hizo.
Todos los brujos que había conocido eran personas malvadas, incluso en la historia lo decían, por eso yo había querido alejar a mi hermana de este mundo y ahora estábamos dentro de él incluso aunque no quisiéramos.
Lo quiera o no lo llevamos en la sangre.
¿Y si es un aquelarre y al verme ahí quieren matarme?
Me estremecí de inmediato dudando aunque otra probabilidad llegó después.
¿Y si deciden ayudarme por ser bruja como ellos?
¿Y si no todas las brujas son malas?
La incertidumbre es una cosa letal.
También pensé en que esa mujer podría estarse encontrando en secreto con Damon y tendrían un romance. Cabía entre las probabilidades pero dolía con la mierda y me resultaba mucho más aterrador que un aquelarre me matara.
Sí, definitivamente estoy muy mal.
—Muy bien Ekaterina, tienes que comprobarlo. Tienes que ser valiente —me susurré a mi misma como una loca sintiendo como me temblaba el cuerpo.
—Que sea lo que Dios quiera —murmuré una vez más y presioné el roble ocasionando que la tierra volviera a desaparecer frente a mis ojos dónde unas escaleras comenzaron a aparecer.
Miré hacia los lados para ver si nadie me había visto, al no ver a nadie tragué saliva sintiendo el miedo rodearme solo que no me permití quedarme aquí parada como una cobarde.
Me forcé a caminar hacia las escaleras bajándolas una por una sin dejar de temblar viendo como todo cada vez se volvía más tétrico. Las paredes eran oscuras y en algunas partes habían antorchas encendidas probablemente para quien bajara pudiera ver a la perfección.
Mi corazón latía a un ritmo veloz mientras sentía como cada segundo me asustaba mucho más hasta que estuve al pie de la escalera.
Temerosa bajé finalmente y al momento de que lo hice las escaleras detrás de mí desaparecieron horrorizándome y haciéndome gemir de terror.
Llevé ambas manos a mi boca silenciándome y cerré los ojos casi como si creyera que algo próximamente vendría a atacarme.
Un minuto después supe que nadie me había escuchado o no había nadie a mi alrededor.
Tenía que ser cuidadosa.
Al siguiente pasillo comencé a caminar pero siempre miraba averiguando si había alguien antes de hacerlo.
No tenía ni idea de cómo iba a volver a la superficie pero eso quedó en segundo plano cuando empecé a escuchar un montón de voces hablando, lo que me hizo congelar de repente.
Oh Dios, van a matarme.
Pero aún con este pensamiento continué sin detenerme hasta que llegué a una sala repleta de mujeres y un solo hombre.
Tragué saliva una vez más al ver a Damon delante de todas ellas porque sabía que eran brujas.
—No hacemos tratos con híbridos de demonios, son engañosos —gruñó una mujer de pelo rojo oscuro.
Damon la miró sin expresión.
¿Él es un híbrido?
Yo pensé que solo era un hechicero.
¿Cuál será su otra parte?
Por alguna razón eso me aterraba un poco.
—Entiendo eso, bruja. Pero estamos hablando de sus hermanas ¿Seguirán dejando que ese bastardo las secuestre?
» ¿Le permitirán que siga haciéndoles daño y no pague por lo que hizo?
Ellas comenzaron a mirarse entre ellas y a susurrar.
— ¿Cómo sabremos que tú no estás engañándonos y estás con él? Por lo que sabemos de ti eres capaz de todo, demonio —censuró una de ellas y el vello de mi brazo y nuca se erizaron de inmediato.
— ¿Demonio? —susurré aturdida y tan asustada.
Los demonios son horribles para las brujas.
Siempre las lastiman.
Son las criaturas más peligrosas que existen y él era uno.
—Mi único interés es salvar a una bruja en manos de ese…
— ¿Por qué? —preguntó recelosa la bruja de pelo azul y labios pintados del mismo color.
Vi como Damon se tensó sin poder creer que él fuera un demonio.
—Sencillamente porque me da la gana —gruñó él probablemente harto de tener que darles tantas explicaciones.
Lo único que me llenó de esperanza es que estuvieran hablando de mi hermanita.
Damon estaba interviniendo por nosotras sea un demonio o no.
No obstante no podía dejar de sentirme recelosa de su escencia de demonio, no estaba en mi naturaleza aceptar un demonio.
Damon era un híbrido de hechicero y demonio, actualmente representaba todo lo que yo consideraba peligroso y aterrador.
—Danos una respuesta aceptable y emprenderemos la guerra a tu lado híbrido —afirmó una bruja que parecía mayor que todas las que estaban en la habitación.
Los ojos de Damon enseguida estuvieron en ella mientras apretaba los dientes molesto aunque sabía que no le quedaba de otra.
—Porque su hermana es mi compañera —afirmó él haciendo que mi corazón se detuviera y que todas las palabras a mi alrededor se desvanecieran por unos segundos.