Félicité No sabía qué me había impulsado a hacerlo pero le había pedido a Azel que se quedara conmigo mientras el médico curaba mi herida. Quizás era que él es el único que me hace sentir más protegida en ese lugar del infierno y no me sentía realmente cómoda con alguien desconocido para mí ahora. Aunque de él apenas acababa de saber su nombre. Lo más extraño de todo es que él había accedido a hacerlo en silencio pareciendo imperturbable. Mi corazón saltó porque aceptara deliveradamente quedarse y me regañé por ello. A pesar de todo él era mi enemigo. Nunca me dejaría ir hasta tener lo que quería. Él y Samael estaban completamente locos y eso era algo que yo misma no debía olvidar. Azel No tenía ni la menor idea de porqué esa chica me preocupaba tanto aunque tratara de negarlo.

