Me levanté rápidamente y di gracias al cielo porque estuviera vestida apropiadamente sin embargo algo me decía que ellos estaban a punto de descubrir lo que había pasado entre nosotros. —Chicos... No dudé en acercarme y lanzarme en los brazos de ambos los cuales me recibieron de inmediato. Dios. Los había hechado de menos. Junto con Félicité, Jay y Diana se habían convertido en mi familia, de hecho la mejor que tenía en el mundo entero. No iba a mentir diciendo que no extrañaba a mi padre o a mi madre pero ellos nunca parecieron tan cálidos y cercanos como Jay y Diana. Siempre habían estado para apoyarme y cuidarme las espaldas. Supongo que al no recibir noticias mías estuvieron buscándome, hasta llegar aquí. —Estábamos muy preocupados —me dijo Diana cuando me aparté levemente de

