— ¿Qué es lo que tiene ella? —gruñó él al médico que no se había dado cuenta que el demonio se había acercado tanto a él por lo que dio un brinco de sorpresa. —Tiene una infección por esa herida, es muy profunda y necesitaba puntos de sutura pero ya ha pasado mucho tiempo. — ¡Haz algo para que se le pase! —gritó por medio de un gruñido el demonio y automáticamente el médico brincó una vez más. Esta vez se encontraba más nervioso porque el demonio en lo que llevaba de tiempo no se había enfurecido… Hasta ahora. —Pero no traje nada mi señor, si me deja ir traeré lo que me haga falta, sin embargo esa herida le dejará una cicatriz para toda la vida —advirtió el médico todavía temeroso por las represalias que pudiera tomar el demonio pero este pareció inexpresivo como si su cabeza estuvier

