Ekaterina Había algo realmente extraño en el aura de ella que me intimidaba pero al mismo tiempo me dejaba extrañamente tranquila. Seguramente era a ese instinto desconfiado que yo misma había alimentado por años, sumado al hecho de que yo era la hija de su traicionera prima además de su gran amor. — ¿Dónde está el libro de tu aquelarre? —me preguntó ella y yo fruncí el ceño ante esto. ¿De qué libro me estaba hablando? —Yo... No lo sé, hace poco había estado huyendo de la magia y ahora estoy aquí de lleno con una bruja y dos demonios. No tengo idea de qué libro me hablas. Fue el turno de ella de mirarme incrédula. Como si mis palabras fueran mentiras. — ¿Cómo que no sabes? »El libro de tu aquelarre ¿No te consagraste con él? —ella chasqueó su lengua al darme cuenta de que seguía s

