Félicité Mi cara estaba cicatrizando muy bien gracias a la ayuda de Azel. Nunca creí agradecer algo a un hombre que estaba ayudando para mantenerme encerrada pero sabía que él era diferente. Podía verlo claramente. Me estaba ayudando también con la defensa personal. Decía que tenía que irse y que yo debía estar preparada para cualquier cosa y yo claramente sabía a lo que se refería. Por si algún imbécil quería dársela de listo conmigo como había hecho Beck. Por suerte él aún no había ido a ningún lado ocasionando que yo me sintiera aún segura porque algo me decía que con Azel de mi lado no habría nadie que me lastimara. El entrenamiento de hoy nos dejó jadeantes y ahora estábamos uno al lado del otro. Hoy Azel estaba especialmente serio y meditabundo activando la curiosidad en mí.

