Los cuchicheos no se hicieron esperar, y luego varias personas atrapando a Marina para pedirle que contara más sobre la relación. Ella estaba sorprendida, pero al mismo tiempo complacida con toda la atención que se había puesto sobre ella, y no podía negar que eso era justo lo que ella quería, era la concreción perfecta de su plan. “Estarás en mis manos” —pensó Marina, mirando a Caspian a los ojos. El millonario le dedicó una mirada de gran sorpresa, pero al mismo tiempo parecía algo divertido con la situación, pese a que había sido besado por una chica a la que, días antes, había considerado como una alternativa nada favorable para el matrimonio y hasta había dicho que prefería casarse con un cerdo. Sonrió con malicia antes de voltearse al lugar donde se encontraban Tania y su familia

