El día en que todo comenzó a derrumbarse comenzó como cualquier otro día para la familia Dalring.
Marina entró caminando alegremente a llevarle una bebida a su padre, quien se encontraba con su viejo amigo en una conversación realmente importante. Un señor mayor, algo canoso, pero con una sonrisa agradable y que reflejaba mucha tranquilidad. Mirarlo la hizo sonreír, mientras acomodaba las bebidas frente a ellos.
El señor tenía un rostro muy amable y una sonrisa tan cálida que Marina podía sentir casi como si la abrazara solo con esa sonrisa, todo en él gritaba lo afable y paternal que era, y a Marina la hizo feliz saber que su padre tenía tan buenas amistades.
—Tus hijas son realmente encantadoras, amigo, eso sí. ¡Debemos reunirnos las dos familias más seguido!
Marina no pudo evitar escuchar la conversación entre ambos hombres, sabía que su padre quería casarlas rápidamente, tanto a ella como a su hermana mayor, Giselle.
Por ser la mayor, Giselle tenía la prioridad de casarse con alguien de mejor posición social, mientras que Marina se casaría con alguien asimismo rico, pero probablemente de menor categoría.
—No entiendo, Arnold, ¿estás seguro de querer casar a tu hija con mi hijo? Giselle es una chica muy radiante y llena de vida, no creo que sea una buena idea este compromiso… además, la oferta de la familia Watson es excelente para el futuro de mi empresa, podría ser un mejor partido la adorable Larissa, que además está genuinamente interesada en Caspian —afirmó Bastián Montenegro, el padre de Caspian Montenegro, el CEO de la más importante empresa de investigación científica de la ciudad y una de las más grandes del mundo—. Tus hijas son un partido igual de excelente, claro está, pero no conocen a mi hijo, y pues… Caspian es… complicado.
En efecto, Marina no conocía para nada a Caspian Montenegro, solo lo que había visto en revistas y en la televisión.
Caspian era el soltero del momento, eso sí era innegable, era un hombre joven y brillante, exitoso en todo lo que se proponía, que además tenía la característica de tener ojos profundos e intensos de un marrón vibrante que en la luz correcta casi parecían dorados, lo que llamaba la atención de muchas mujeres, haciéndolas pasar por alto su personalidad tan fría e indiferente con todo lo que no tuviera que ver con sus preciosos negocios.
Sin embargo, Caspian también tenía fama de ser bastante caritativo con los más necesitados, sus hospitales gratuitos en zonas remotas habían ganado bastante fama por la excelentísima calidad de su atención médica y su disponibilidad para medicinas, lo que lo hacía muy bien visto ante el ojo público.
En ese momento, la misma Marina había pensado que Caspian debía ser un hombre decente, incluso a pesar de todos los rumores de su personalidad fría y descorazonada.
—Entiendo, Bastián, pero te garantizo que mis dos hijas han sido bien criadas y son encantadoras, será fácil que tu hijo se lleve bien con Giselle, estoy seguro de que eventualmente verá lo buena que es ella… mi niña es maravillosa, bueno, las dos —aclaró Arnold, mirando sonriente a Marina, quien sonrió también.
Ella jamás sería igual de maravillosa que su hermana, pero tampoco le importaba, ella se conformaba con ver a Giselle feliz.
—Es que… amigo mío… no digo que el problema sean tus hijas… el problema más bien es mi hijo… por algunas de sus actitudes que… bueno, es un buen muchacho, pero… tiene… algunos detalles que… —El pobre Bastián no sabía ni cómo terminar la frase.
—No entiendo de qué tanto te preocupas, ¿qué podría tener de malo tu hijo, como para que Giselle tenga algún problema? ¿O es que acaso tú piensas que no estamos al nivel de la familia Montenegro? La familia Darling tiene muchas acciones en diferentes empresas y podemos ofrecerte muchos beneficios —expresó con orgullo Arnold Darling, padre de Giselle y Marina.
Bastián pareció dudar por un instante y miró fijamente su vaso antes de continuar hablando.
No parecía conforme con lo que su padre le había dicho, pero Arnold Darling no era el tipo de persona que se dejaba intimidar tan fácilmente, por lo que insistió:
—A ver, Bastián… si dices que mi hija no podría soportar casarse con tu hijo, ¿qué te hace pensar que la hija de Matheus Watson lo haría? Ten en cuenta que ella es una niña mimada, mientras que yo he criado a Giselle y Marina enseñándolas a valerse por sí mismas. Giselle es diseñadora gráfica, tiene un postgrado en diseño de modas, está acostumbrada a ir al campo de la familia y es capaz de lidiar con vacas y caballos, además de que en la secundaria era maratonista, ¿por qué sería un problema? Más bien deberías preocuparte de que tu hijo no aguante la resistencia de mi hija —se burló Arnold, haciendo reír a Bastián—. Si dices que esa joven está interesada en Caspian, más bien será peor para ella, porque tiene expectativas que no serán cumplidas. Mi Giselle es más realista, por lo que no tendrán problemas en llevarse bien.
Marina caminó exageradamente lento, para no salir del estudio de su padre tan rápido después de dejar las bebidas, no quería parecer que realmente estaba interesada en la conversación, al fin y al cabo, ni siquiera sería su prometido ese hombre llamado “Caspian Montenegro”.
—Pues… supongo que tienes razón, Arnold —afirmó un poco más convencido Bastián—. Mi hijo es un tanto… complicado, no es una persona muy amorosa y probablemente la hija de los Watson podría tener más problemas para entenderlo y sus expectativas románticas sobre él se verían frustradas y solamente harían que ella se decepcione, porque Caspian odia el romance.
—¡Exactamente, mi amigo!
“Caspian odia el romance, ¿eh? Pero a Giselle le gusta, ¿qué papá no sabe eso? O si lo sabe y solo finge que no sabe para que el matrimonio no se cancele porque necesita esta alianza empresarial”, pensó Marina.
No tenía duda de que el futuro esposo de su hermana sería complicado… Marina tenía que contárselo y prepararla mentalmente, eso fue todo lo que se le ocurrió en ese momento.
—Bien, Arnold, supongo que tenemos un trato. El compromiso de nuestros hijos a cambio de un buen contrato y la fidelidad entre ambas empresas. A mí me conviene el crecimiento científico y a ti te conviene el crecimiento tecnológico. —Bastián tendió la mano a Arnold justo cuando Marina cerraba la puerta con total lentitud.
—Es un trato. —Arnold cerró el trato tomándole la mano a su amigo.
Ya era seguro que Giselle Darling se casaría con Caspian Montenegro…
Marina había presenciado todo aquel fatídico día, y no hizo nada para evitar lo que selló el destino trágico y miserable para su amada hermana…
Pero ahora estaba de regreso en ese mismo día, el 15 de octubre de 2016.
Y no podía evitar preguntarse si acaso había algo que ella pudiera hacer… si acaso eso no era el cielo ni el infierno… sino una segunda oportunidad para enmendar todos sus errores.
¿Podría hacerlo? ¿Podría evitar el trágico destino que le esperaba a ella y a su hermana?
No lo sabía, pero sí sabía quién tenía la culpa de todo: Caspian Montenegro.
Y si eso de verdad era una segunda oportunidad, Marina no pensaba quedarse de brazos cruzados, no otra vez… no sin antes demostrarle que con su hermana nadie se metería, porque ella acabaría con cualquiera que lo intentara.