-Este es nuestro hogar, nuestra tierra, nuestra protección -Se acercó a el la mujer roja para hablarle. -Yo soy Eika la soberana de este lugar, soy responsable de todas las vidas que aprecias aquí. Mi responsabilidad es alimentarlos, proporcionar un lugar grande y seguro para que subsistan, Además de regir aplicando las leyes que llevan siglos en nuestro pueblo. Evitar que la maldad se riegue por aquí generando crímenes y daño en esta sociedad. Mi interés en mantenerlos lejos de todo eso para que perdure lo que ves. Un mundo que leída seguir existiendo y todos sean felices. -Se adelantó un poco para darle la espalda. -El mal existe en todos los mundos, aquí mismo tuvimos esa experiencia con Gratus. Un ser inteligente pero ambicioso que no respeto a nuestro pueblo ni nuestras leyes. Tenía un cargo muy importante que solo utilizó para servirse el mismo, obteniendo conocimiento y grandes recursos para sus planes. Intentó dorminar aquí y provocar un cambio radical con su habilidad de comunicación. Muchas personas empezaban a verlos como alguien a seguir. Pero el cometió un grave error que le hizo perder el respeto de todos. Asesinó al líder supremo en ese entonces para poder tomar su lugar. Afortunadamente el pueblo no se dejó envolver y castigaron sus acciones retirándole su apoyo. Pero ahí no se detuvo.