La alarma de Merlín sonó, despertando de paso a Ethan, que soltó un quejido al sentir su culo dolorido. Merlín se sintió culpable. No le gustaba ver que le hizo daño al joven en cualquier sentido. —Bebé...—susurró Merlín, acunando la cara del chico en sus manos—¿Te hice daño? —¿Cómo podías? Si fui yo el que estuvo arriba—le recordó el muchacho, sonrojándose al recordar cómo lo había cabalgado, tan frenéticamente, tan...ido de sí. Como si Merlín fuese su droga. —Tengo algo de paracetamol —dijo el hombre mayor, dándole un dulce beso al menor —. Joder, no quisiera irme al trabajo, sé que tienes muchas preguntas, y no es que precisamente quiera dejarte solo con esos tres locos, te empezarán a contar cosas para asustarte. —Descuida —le da un sonoro pico en los labios —. Así aprovecho y

