Un perfume barato.

1130 Words
Abrí los ojos al amanecer y esbocé una amplia sonrisa. No hay nada como despertar en casa después de tanto tiempo. Recorro visualmente la habitación y siento una paz reconfortante. El aroma del café recién hecho me anima aún más. Me levanto con energía, pensando en dar una vuelta, tal vez llame a Julieta y vayamos a la playa. Idealizo un día muy divertido pero entonces recuerdo que tengo una cita con el señor Thompson. Mis ojos se abren de par en par; son las ocho y diez, y mi cita es a las nueve en punto. ¿Por qué me levanté tan tarde? Quizás la llamada de Julieta me impidió dormir rápidamente. La idea de que la señora Emperatriz sea una asesina despiadada me mantuvo en vilo. Luego intenté pensar que es una idea descabellada y la despedí. Finalmente corro al baño y me ducho lo más rápido posible. El señor Thompson es muy impaciente. Salgo y me visto con un jean, una camiseta sin mangas y una chaqueta ligera. Recojo mi cabello en un moño y me pongo mis zapatos deportivos. Me maquillo de forma natural, me pongo mi perfume y tomo mi celular y mi cartera, al terminar, corro a la cocina por un café. —Cariño, ¿cómo dormiste? Te estoy preparando.un rico omelette —dice papá, sirviéndome una taza de café. Entonces se percata de mi arreglo. —¿Saldrás tan temprano? Quería llevarte a un lugar. Estoy muy feliz de que estés aquí conmigo, ya te lo dije Pero no me canso de hacerlo —sonríe mientras me pasa la taza. —Sí, papá, tengo una reunión con mi jefe y voy tarde. —Creí que era tu fin de semana de descanso. —Yo también, pero esto debe ser importante. Te prometo que llegaré temprano e iremos a donde quieras, ¿sí? Y por favor , perdóname por dejarte servido el desayuno—Lo beso y dejo la taza en el fregadero mientras corro hacia la salida.Camino hasta la parada y espero unos quince minutos por un autobús. Miro mi reloj con constancia . Finalmente, subo a uno y espero impaciente que no sea muy tarde y que el señor Thompson aún me espere. Llego al centro comercial y prácticamente salto del autobús; son las nueve y dieciséis. Camino con rapidez hacia el café donde quedamos. Al cruzar el pasillo, respiro aliviada al ver que su guardaespaldas está afuera del local. Al verme, se acerca. —Llega tarde. A él no le gusta que lo hagan esperar —Me dice y asiento, un poco nerviosa. Seguramente me dará un sermón interminable. Debí poner la alarma y no quedarme pensando en suposiciones terroríficas. Me acerco a la entrada. Lo miro en la tercera mesa a la derecha, junto a la fuente. Camino hasta la mesa y me detengo frente a él. —¿Se quedará ahí mirándome o se va a sentar de una vez? El café ya está frío. —Pero, ¿Cómo supo que...?— No me deja terminar. —Nadie usa un perfume tan penetrante como ese—Abrí los ojos, ofendida. No es de marca, pero tampoco es una baratija. Me lo regaló mi ex y me dijo que lo trajo de París. —Lo siento por no ponerme Paco Rabanne, pero este me gusta. Me lo trajeron de París, así que...Él suelta una risa burlona. Al menos no parece de tan mal humor. —¿Qué? ¿Se burla de mí?— pregunto acusadora. De pronto, se pone serio. —No vine a cuestionar el origen y la originalidad de su perfume. En verdad, le agradezco que lo use; así puedo ubicarla rápidamente, para un ciego el olfato es muy importante, da igual si el perfume es barato o caro, con que nos guie basta. Lo miro sorprendida por sus palabras tan sarcásticas. —Espero que sea un halago. Pero lo dudo...Dígame, señor Thompson, ¿para qué me hizo venir a este lugar? No creo que sea solo un desayuno para socializar. —No, por supuesto que no—Se pone más serio. El mesero se acerca y me entrega una carta. Elijo café expreso y panes con tortillas y tocino. Él solo pide café, para mi sorpresa, se supone que ambos íbamos a desayunar. —Bien. Supe que mi esposa la invitó a ser su asistente para su próximo viaje. Irán a Filipinas y volverán en varios días. Hay un desfile de joyería y ella presumirá sus creaciones. Quiero que la siga a donde sea que vaya, que tome fotografías sin que ella lo note. No las veré Pero me servirán de evidencia... Sobre todo, deseo que crea que usted le será muy leal, que aproveche de hacerle creer que es su amiga. —¿Qué pretende encontrar? —No sé, amantes, drogas, contrabando. Ella está en algo sucio. Lo sé. Quiero que averigüe los nombres de las personas con las que salga. Todos los detalles que pueda conseguir serán muy útiles. —Eso no será fácil. —Solo dele unas copas de más y querrá contarle toda su vida. Tengo que saber qué esconde y tal vez pueda descubrir dónde esconde a mi padre—Abrí la boca, consternada. —¿Por qué duda tanto de ella, señor? ¿No podría estar equivocado? —No. No lo estoy. Sé que Emperatriz quiere mi fortuna. Y por dinero, la gente es capaz de lo que sea. —Está bien, la vigilaré y buscaré evidencias. Cuente conmigo. —Hay algo más, Jessica. —Puede decirlo. Estoy atenta, señor. —Por favor, cuídese. No soportaría que algo malo le pasara—Sonreí, conmovida. Se preocupa por mí, y eso de algún modo me hace sentir bien. Estaba a punto de responder algo dulce cuando... —No piense mal, difícilmente podría conseguir a alguien tan valiente y leal como usted— hago una negación. —Cochino interés —dije entre dientes. Terminamos el café y él se prepara para levantarse e irse y arriesgándome a parecer atrevida, le propuse otra cosa. —¿ Se irá tan rápido señor?— pregunto mirándolo sacar su billetera. —Si. No tengo nada más que hacer. La invité a desayunar para tratar un tema importante y ya lo hicimos. —¿ Y si lo invito a un lugar?— frunce su entrecejo. — Vamos señor Thompson, ¿ No le parece aburrido pasar sus días encerrado en la mansión? Hay un mundo espléndido por explorar fuera de esos muros— digo risueña. —¿ Le parece que puedo explorar el mundo ? No olvide que estar en la mansión y salir no significa nada sino puedo mirarlo. — El mundo se puede observar con las manos también , quiero que me acompañe a un sitio especial.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD