—¡ Jessica! ¡ Abre la puerta!— Corro para abrir sin saber que esperar de su parte. ¿ Me habrá descubierto? Me pregunto muy asustada. Cuando abro la puerta entra con gesto aterrado.
—Alguien entró a mi habitación , Jessica, y no solo eso, han colocado micrófonos, le pediré al botones que traiga a alguien a primera hora y compruebe.
—¿ Micrófonos? ¿Está segura, señora?— pregunto intrigada.
—Si, por supuesto, dejaron las cajas sobre el sofá, tengo enemigos Jessica, tendré que dormir aquí, contigo — dice metiéndose en mi cama mientras me recrimino haber Sido tan estúpida y haber dejado las evidencias. Ella se duerme rápidamente y yo aprovecho para avisar a mi jefe. Solo respiró hondo y me dijo que estaba bien, que fuera a dormir y él se encargaría de borrar las pruebas que me incriminen..
...
Al amanecer la señora Emperatriz y yo vamos a la junta comercial. Luego ella me lleva de compras. Elige para mí un hermoso vestido de cóctel en color rosa y unas zapatillas muy elegantes. Afortunadamente no mencjona nada de lo ocurrido la noche anterior lo que me parece muy bueno. En la tarde vamos a la exposición de sus joyas.
Muy puntualmente llegamos en la tarde al elegante salón del hotel Fontainebleau Miami Beach, donde la luz suave iluminaba cada rincón. Las joyas estaban dispuestas en vitrinas de cristal, reflejando destellos de luz que capturaban la atención de los asistentes. Cada pieza era una obra maestra, desde deslumbrantes collares de diamantes hasta delicados anillos con piedras preciosas de colores vibrantes. Las creaciones combinaban diseño contemporáneo con toques clásicos, mostrando la habilidad y la visión artística de su diseñadora. Los invitados, vestidos con trajes de gala, recorrían la sala admirando las joyas mientras disfrutaban de copas de champán y canapés gourmet. El ambiente estaba lleno de murmullos de admiración y conversaciones animadas sobre las piezas más impresionantes. La señora Emperatriz, radiante y segura, se movía entre los asistentes, compartiendo la historia detrás de cada joya y conectando con su público. Era una velada mágica que celebraba la belleza y la elegancia, dejando una impresión duradera en todos los presentes. Yo trataba de no perderla de vista. Era mi segunda misión y en esta procuraría no fallar. Claro que de vez en cuando me distraía con tanta joyería preciosa y la perdía de vista. Recibí un mensaje de mi jefe, el señor Thompson.
" No la pierdas de vista ni un instante y si ves algo sospechoso por favor me informas de inmediato " así que mi vista la seguía. Pero de pronto me cuelo entre un grupo de curiosos que rodeaba una vitrina y quise ver de que se trataba. Enseguida me abrí paso entre los observadores y me detuve frente a una vitrina que capturó por completo mi atención. Allí, brillaba una pieza excepcional: un collar de oro blanco adornado con diamantes en corte brillante. Cada piedra parecía cobrar vida bajo la luz suave del salón, destilando destellos que danzaban en el aire. El diseño era elegante y sofisticado, con un delicado patrón de hojas entrelazadas que evocaba la naturaleza. En el centro, una gran esmeralda verde, perfectamente tallada, se erguía como el corazón de la joya, rodeada de un halo de diamantes que realzaba su belleza. Me perdí en la contemplación de esa obra maestra, admirando cómo cada detalle parecía contar una historia de lujo y artesanía. Me imaginé con un elegante vestido y esa pesada joya rodeando mi cuello. Sin darme cuenta, la figura de la señora Emperatriz se desvaneció de mi campo de visión, atrapada en la fascinación de esta impresionante joya. Jamás en mi vida pensé ver una como esta. Solo podía ostentar a usar algún Goldfield medianamente aceptable y pasarle una capa de brillo para que me duraran un poco más, Pero esto era otro nivel. Entonces recordé las palabras de mi jefe y quise buscar a la señora.
Me asomé desde la baranda, la vista del salón se extendía ante mí, lleno de luces y murmullos. Fue entonces cuando la vi: la señora Emperatriz, con su elegante vestido, se alejaba por un pasillo. A su lado, ví un caballero misterioso, cuya presencia emanaba un aire de intrigante sofisticación. Abrí mi boca imaginando escenas inapropiadas entre ellos, Sus gestos eran sutiles, pero había una conexión palpable entre ambos que capturó mi atención. La figura del caballero, con un traje oscuro y una sonrisa enigmática, parecía envolver a la señora en un halo de secretismo. Mientras desaparecían en la penumbra del pasillo, sentí una mezcla de curiosidad y preocupación. No pude evitar preguntarme a dónde se dirigían y qué secretos podrían estar compartiendo en ese instante. La atmósfera a mi alrededor se tornó densa, como si el aire mismo estuviera cargado de misterio. Enseguida bajé las escaleras casi que corriendo. Me introduje por el pasillo y estaba solitario. Mire a todos lados intrigada y me acerqué a una puerta, atraída por un ruido. Un ruido que hizo que mi corazón se apretara, eran como gemidos, curiosa y alentada por mi lealtad con él señor Thompson me atrevo a abrir la puerta, enseguida ví a una pareja en una cama con sabanas de seda, ella danzaba sobre él con exitacion profunda y cubrí mi boca consternada. " Pobre señor Thompson, su mujer lo engaña " pensé. Enseguida la mujer volteó a mirarme. No era la señora Emperatriz. Me gritan que me salga y enseguida me disculpo.
—Por favor, continúen — digo sin encontrar una oración menos estúpida y me fui de allí sin vacilar. Una vez afuera, respiro agitada. ¿ Dónde estarán? Me pregunto. Enseguida oigo lo que parece ser una discusión. Viene de una de las habitaciones. Entonces camino hasta allí para percatarme de que todo está bien con la señora Emperatriz. Pero la puerta se abre rápidamente y el mismo hombre que iba con ella sale con gesto enojado. Su mirada es como la de un demonio. Parece echar fuego por la nariz y hace que mi piel se erize de solo verlo. El hombre me observa con desdén y luego se va rápidamente. Oigo sollozos y corro al interior de la habitación. Ella está sobre la cama, llorando desconsolada.
—Señora. Señora, ¿ Que le hizo ese hombre?— Ella se levanta impactada. Me mira con sorpresa y limpia sus lágrimas con brusquedad..
—¿Que rayos haces aquí , Jessica? Vete ahora mismo al salón.
— Pero. Señora. ¿ Está bien? ¿ Necesita algo?
— No. Vete por favor — respiró hondo y tras unos segundos asiento. Salgo de allí muy confundida. ¿ Quien era ese hombre y por qué discutía con la señora?
Llegó al salón de exposiciones y poco después la señora Emperatriz se presenta, como si nada, glamurosa y con su grácil andar. La miro hablar con los invitados sobre la historia de sus joyas y de pronto descubre mi mirada sobre ella. Se acerca hasta mi y me ofrece una copa de vino. La tomo con cortesía y la bebo ante ella.
—Te preguntarás quién era ese hombre, Jessica —comenzó Emperatriz, con una sonrisa que apenas ocultaba la tensión en su mirada.
—Sí, señora. Me preocupé al verlo salir de esa habitación... —respondí, tratando de mantener la calma. Emperatriz suspiró, como si estuviera sopesando sus palabras.—Ese hombre es Alejandro, un viejo amigo de la familia. Hemos tenido algunas diferencias en el pasado, y parece que no hemos terminado de resolverlas—Mis ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Diferencias? ¿De qué tipo?—Me atreví a preguntar buscando una explicación solida a lo que ví hace un momento.
—Es complicado. Alejandro tiene una visión muy distinta sobre ciertos asuntos familiares y profesionales. A veces, nuestras discusiones se caldean, pero no es nada que no podamos manejar—La forma en que lo decía me hizo sentir un poco más aliviada, pero aún había algo en su tono que me inquietaba.
—Pero... ¿está bien? Lo vi salir muy enojado.
—Estoy bien, Jessica. Solo necesitaba aclarar algunas cosas con él. No te preocupes por mí—Su mirada se suavizó, y por un momento, pareció la mujer segura y encantadora que todos admiraban. Sin embargo, la sombra de la discusión aún flotaba en el aire.
—Entiendo, señora. Solo quiero asegurarme de que esté bien.
—Lo estoy, querida. Ahora, disfrutemos de la exposición. Hay tanto que mostrar y compartir—Con eso, me sonrió, y aunque aún sentía una inquietud en mi interior, decidí seguir su ejemplo y centrarme en la belleza que nos rodeaba.
...
—Querida fue una velada exitosa, gracias por acompañarme. ¿ Viste cuántos clientes potenciales se interesaron en mis creaciones?— dice la señora Thompson antes de entrar a su habitación.
— Si. Por supuesto. Es que sus joyas son impresionantes, imagino que cada una vale una fortuna.
— Así es... Muchísimo dinero. Ve a dormir , mañana tenemos cosas que hacer. Será otro dia arduo.
Entro a la habitación y luego se un baño relajante me voy a la cama.
Durante la noche una horrible pesadilla me despierta. Respiro agitada. Me levanté noor un vaso con agua y entonces oigo la puerta de la habitación de al lado abrirse. Oigo como se abre lentamente, y el crujido de la madera resuena en el silencio de mi propia habitación. Contengo la respiración, sintiendo que mi corazón late con fuerza. La luz tenue del pasillo se filtra por la rendija, proyectando sombras inquietantes en la pared. Entonces me decido a abrir mi puerta con cuidado. Me levanto con cautela, acercándome a la puerta que separa nuestras habitaciones. La curiosidad me empuja, aunque una parte de mí grita que regrese a la cama. Al asomarme, veo una sombra moverse rápidamente en la penumbra. Veo que hay una bolsa en frente de la puerta de la señora y a ella agachándose para tomarla. De repente, un destello de luz ilumina el pasillo: una joya brillante en su mano. Es una hermosa joya , pero una que no ví en su exhibición. La joya era un colgante en forma de lágrima, de una piedra parecida al zafiro . Un zafiro oscuro. Brillaba débilmente y estaba rodeada de pequeñas piedras brillantes. El marco era como de oro envejecido, y parecía tener un aire misterioso. Parece una joya antigua. Ella la guarda en la bolsa nuevamente y entonces entra de nuevo a su habitación cerrando la puerta detrás de si. Me devuelvo a la cama y decido llamar al señor Thompson y contarle todo Pero cuando voy a hacerlo, un toque en la puerta me sobresalta y me hace soltar el teléfono con un ligero temblor en mis manos y un palpito horrible en mi corazón.