Pronto serás mi esposa

1499 Words
POV VIOLET —¿Tu? Zach estaba de pie en la puerta y traía un ramo de flores en sus manos. —¿Que quieres? —¿Me vas a dejar pasar? —pregunta. Me hago a un lado y lo dejo pasar. —Mis padres no están asi que no es necesario que estés aquí. —Vengo por mi futura esposa —murmura—¿o que? ¿No puedo visitarte? —Me parece estupido. La boda es un arreglo nada más. —rodé los ojos y me dirigí a la cocina. Como era de esperarse Zach me siguió. —Así es. Es solo un arreglo, estoy tratando de conocer mejor a la mujer con la que voy a unir mi vida —habla. Esta vez es más serio. —Pues no por mucho tiempo. Cuando consigan lo que quieran nos vamos a separar. ¿Te crees que voy a pasar años atada a ti? Estás muy equivocado. Estaba haciendo mi cena. Mis padres se habían ido a una cena de negocios y estaba sola en casa. —Vale, Violet, quizás me odies por el hecho de que tengas que casarte conmigo pero yo no tengo la culpa. No es como que yo quisiera... —Ambos estamos de acuerdo, entonces. —finalice, poniendo las verduras en la olla. —¿Necesitas ayuda? —lo oigo preguntar cerca de mi. —No, claro que no. ¿Sabes? Es mejor que te vayas, es decir, no hay nada más que hacer aquí. —suspiré. Pero Zach no se quería ir, estaba allí de pie, observándome. Me sentí nerviosa en ese momento, extraña. —¿Que? —lo miré. —Nada. Eres una chica muy extraña, ¿sabes? Pero ven, te ayudaré con eso. —se acercó. —Zach, ya te he dicho que no. Yo puedo sola. Zach se quitó el saco y sólo quedó con su camiseta blanca. Tomó el pollo y lo metió en la cazuela para que se cociera. —No me gusta el caldo de pollo —me dice. —Tampoco es como que te fuera a dar —me burle. Afuera empezó a llover, al parecer venía una tormenta. —Parece que no podré salir de esta casa hasta que la lluvia pare —dijo. —¿No tienes coche? —Si, pero es peligroso manejar bajo tormenta. —Si tú lo dices. —Ya que estamos solos y aquí... deberíamos de ponernos al día. —¿A qué? —Conocernos. Serás mi esposa pronto. —No vale la pena. —Violet... —se acercó, su cercanía me puso nerviosa. Zach es un hombre bastante alto, delgado y se notaba que hacía ejercicios. Me sentí intimidada en ese momento por el. Sus ojos eran negros como la noche, olía muy bien debía de admitirlo. —¿Que? —susurre, mi voz era un hilo de voz nada más y me odié por eso. Pensara que me pone nerviosa. —¿Estas nerviosa? —¡Claro que no! —lo aparte y me fui a lavar las manos. Mi corazón latía más de prisa. Odiaba sentirme así. Me estremecí cuando un rayo se escuchó a lo lejos. Eso hizo que hubiera un apagón en todo el vecindario. —Ay no —busqué mi teléfono pero en el camino choqué contra Zach. —Tranquila, volverá pronto. —No lo creo. Necesito encontrar mi celular para alumbrar. —¿No tienes velas acá? ¿Luz de respaldo? —Solo papá sabe donde guarda eso —le dije. —Ven conmigo —Zach me tomó de la mano y me llevó por no se donde. No sabía cómo podía ver si estaba muy oscuro. Bajamos unas escaleras, yo casi me caigo en el proceso pero Zach me detuvo. —Tu padre es un hombre de dinero, tiene que tener luz de respaldo. Al menos en casa hay. —Encuéntrala rápido por favor —pedí. No me gustaba la oscuridad. Le tenía el brazo agarrado a Zach. Saco el celular y alumbro unos cables. —Si tiene pero no está muy cargada que digamos. La luz no será tan fuerte. —No importa, es mejor que haya algo de claridad a estar en la oscuridad. Zach subió una palanca y se iluminó la sala. Suspiré aliviada cuando eso pasó. Solté el brazo de Zach y el sonrió de lado. Subí las escaleras de nuevo hasta llegar a la cocina. Mamá guardaba unas velas en los cajones así que las encendí para que diera más iluminación. La lluvia no paraba. Estaba bastante fuerte. —Se dice gracias—murmura Zach, entrando a la cocina. Revisé el pollo, ya casi estaba. —Como sea, serás el hombre de la casa. Es tu deber. Lo escuché reír. —Eres todo un caso, Violet. Tan bonita y tan grosera. ¿Me dijo bonita? Carraspee y busqué un plato. —Espero ya estés cenado —lo miré—porque solo hice cena para uno. —No te preocupes, esperare hasta llegar a mi casa. Come tranquila. Me sentí mal en ese momento por portarme tan egoísta y ver a Zach tan inofensivo me hizo un click en mi corazón. No podía dejarlo sin comer. —Vale, esta bien. ¿Quieres un poco? —No, es tu comida. Aliméntate bien. —Hay suficiente para los dos. Vamos, come. —Está bien. Nos sentamos en la mesa para cenar. —Dijiste que no te gustaba el caldo de pollo. —Está hecho por ti, no sabe tan mal. Rodé los ojos de nuevo. Zach me sacaba de quicio pero era buen hombre. No me disgustó. Mis padres vivieron poco después y Zach se despidió de mi. En dos dias viviré con este hombre las veinticuatro horas del día, si en una hora me saco de quicio no me imagino después. • —¿Le diste caldo de pollo al gran Zachary Kingsley? —se rio Harper—No me lo puedo creer. Eres todo un caso, Violet. —Era mi cena y tenía que comer lo que yo le estaba ofreciendo —estábamos en una bonita cafetería del centro comercial, almorzando un poco. Anoche casi no pude dormir pensando en la mirada fría y penetrante de Zach. Sus ojos... su sonrisa... su sarcasmo. Su valentía. —¿Me estás oyendo? Salí de mis pensamientos y me fijé en Harper. —¿Que dices? —¿Que pasó después? —Nada porque mis padres llegaron al rato. No le quedó más remedio a Zach de irse. —me encogí de hombros. —Mañana te casas, no lo puedo creer. —Yo tampoco. Solo quiero que papá sea feliz. Es todo. —Vale... —iba a decir algo más pero su mirada pasó a la entrada—.... Violet, no vayas a voltear a ver. Me giré para ver. Allí estaba mi futuro esposo pero no venía solo. Una chica linda lo acompañaba. Estaba sonrientes y eso me disgustó un poco. ¿Quien es esa tipa? —¿Conoces a la chica? —inquirió Harper. —Claro que no. Nunca en mi vida la había visto. Ellos se sentaron en una mesa del fondo. Parecían una pareja de novios. Yo soy su futura esposa y el se está paseando por allí con mujeres. Es un idiota. —¿Estas enojada? —Claro que si. Nos vamos a casar, no debería de estar por allí con cualquier tipa. Estoy segura de que si fuera yo la que hace eso entonces me vería en problemas. —Violet, acuérdate que la boda es arreglada. —Y eso no significa que puede andar por allí con cualquiera. —le sonreí como me sonreía a mi la noche anterior. Y yo que me sentía especial. Estupido. —Estas celosa, no lo puedo creer. La mirada de Zach pasó a mi. Al fin se dio cuenta de que yo estaba aquí y de que los estaba viendo. Pensé que haría algo al respecto pero no hizo nada, volvió su mirada a la chica como si nada y me ignoró completamente. Como si no me conociera. Es un... me dieron ganas de ir allí y recordarle que seré su esposa. —¿A donde vas? No me había dado cuenta de que me había levantado de la silla. ¿En serio iba a hacer eso? El hombre es libre y puede estar con la mujer que el quisiera. No debería de ponerme así. —Nos vamos —saqué dinero de mi cartera y lo dejé en la mesa. Tomé la mano de Harper y salí con ella a paso rápido. No quería seguir viendo coquetear con esa mujer. —¿Que te pasa? Pensé que Zach no te importaba. Mírate, estás hecha una furia. —Claro que no me importa. Es por la gente. Poco después saldrá la noticia y notarán que Zach no me respeta, se pasea con mujeres por allí. —Digas lo que digas se que estás celosa. —Nunca en la vida.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD