Narrado por Ámbar Tenía tres días sin saber de él. Tres malditos días que se me hicieron eternos. El silencio de Cris me estaba matando, y por más que fingía que todo estaba bien, que podía seguir mi vida normal, en el fondo sentía un vacío tan grande que ni las risas de mis amigas lograban llenarlo. Esa noche decidí que ya no iba a soportar más. Me puse mi chaqueta blanca sobre una blusa corta, unos jeans ajustados y mis gafas oscuras. Tomé las llaves de mi convertible y salí sin pensarlo. El motor rugió con fuerza, igual que mi corazón, y aceleré por las calles de Los Ángeles con una sola idea en la cabeza: encontrarlo. Sabía dónde podía estar. Las carreras. Su refugio cuando quería huir del mundo… o de mí. El camino se me hizo eterno, el viento me despeinaba el cabello y las l

