Golpe de realidad

1023 Words
Zacary vio el cuerpo inerte de su hija y el horror cubrió su mente. Aunque su voz sonaba tranquila su interior era un caos. —¡N... ¡Niña! ¡Levanta ...!—gritó con desesperación. — ¡Acaso no me oyes! ¿¡Dije que te levantarás!?— volvieron a resonar sus gritos. Al ver el silencio ante sus palabras, el miedo invadió completamente su cara. No era la primera vez que el levantaba la mano sobre Sofía , pero un escenario como este jamás. La más pequeña de sus preciadas gemelas, siempre distante, ahora estaba inerte en el suelo, con una respiración débil. Sus dos niñas habían sido un milagro. Pero nunca espero que él conflicto entre hermanas alcanzará estas alturas. En la familia nunca hubo mujeres solo hombres, así que era una experiencia nueva para todos. Cuando Amelia vio y tuvo conciencia de lo que había creado, corrió hacia Sophia. —¡ Cariño.. Sophia! — gritó efusivamente. Ella intentó tocar las heridas de su hija, pero sus manos temblaban con vigor. —‘ ¿¡Porque luces así!? ¡Esto... no está bien! ‘— la conciencia de Amelia estaba perdida en un realidad extraña. No era capaz de entender lo que veía. Héctor recuperó la conciencia al oír los sollozos de la señora Scott. La respiración forzada de Sophia y los gritos agitados de Zacary. —‘ ¿¡Que había pasado!? ¿! Por qué Sophia.. está en el suelo!? Su cuerpo...’— sus ojos entraron en pánico y agarró con rapidez el cuerpo inerte de la joven. Isabella recobro la conciencia y le gritó desesperada. —¡Héctor... espera! Ella intentó agarrar su ropa rápidamente para detenerlo, pero él fue demasiado veloz. Cuando reaccionó, él ya se encontraba en la puerta. —‘ ¿¡Por qué no me escuchas!?’— gritó ella en su interior. Sus ojos estaban llenos de celos y rabia. Como se atrevía esa copia barata de Sophia a robarle el protagonismo. ¿Cómo se atrevía a dejar que su hombre la cargará? Mientras contemplaba el abandono de Héctor, Isabella estallaba en celos. Sophia no solo disfrutaba de los besos ocasionales de Héctor, ahora también la cargaba. Ayer en la noche casi habían tenido sexo, si no hubiera llegado en el momento justo, habría acabado muy mal. —‘¡Maldita perra! ¡Pero esto no se quedará así! ¡Te cortaré las manos por tocar a mi hombre!’— grito ferviente en su interior, mientras sus entrañas se retorcían con los celos. Por otra parte, Héctor salió rápidamente hacia su coche. Un Rolls-Royce n***o esperaba por él en la entrada de la mansión Scott. Kevin Fletcher, el asistente personal de Héctor esperaba en la entrada. Cuando vio a su jefe con una joven en sus brazos se asustó sin medida. —¡Señor! ¡¿Qué sucedió?! ¿! Por qué la señorita Isabe…!? Antes de poder continuar Héctor lo calló y grito. — ¡Es Sophia!—su mirada mostraba pánico y miedo. Una preocupación intensa, que Kevin nunca había visto. El rostro de Kevin se tensó de sorpresa y miró detenidamente. Todavía recordaba el vestuario de la señorita Scott. Ella llevaba una camisa satinada azul y una falda blanca holgada. En cambio, esta joven tenía un vestido floreado y su rostro estaba muy maltrecho. Además, su rostro y su cabello eran ligeramente diferentes. Isabella tenía ondas en su cabello y esta joven el pelo lacio. Isabella Scott se excedía con el maquillaje y siempre parecía muy recargada para una joven de su edad. En cambio, esta chica, a pesar de las heridas y el rostro desfigurado no llevaba nada de maquillaje. —¡Kevin!— gritó con fuerza Héctor sacando al joven asistente de sus pensamientos. Vio el rostro descompuesto de su jefe y abrió rápidamente el auto. Héctor entró rápidamente en el asiento trasero y apoyo a Sophia sobre él con sumo cuidado. No sabía cómo había llegado todo hasta este punto. Su aura siniestra y llena de rabia, se tornó compasiva. Sus ojos mostraban preocupación y misericordia. Aunque Sophia y él no eran tan cercanos, no quería verla herida de esta manera. Aunque tenían desavenencias, cada vez que Héctor la confrontaba, ella solo asentía aceptando su error. ¿ Por qué está vez no fue igual? ¿ Por qué no acepto su culpa? —‘ ¿Por qué ahora? ¿Por qué no viniste antes a mi?’— se preguntó Héctor mientras clavaba una mirada anhelante en Sophia. Extendió su mano para tocarla, pero las heridas y rojeces en su piel, lo detuvieron. —¡Date prisa, Kevin!— gritó con urgencia. Kevin por su parte estaba encendiendo el auto y aceleró rápidamente. Sin darse tiempo a preguntar. — ‘¿Podría ser preocupación? ¿ O solo compromiso?’ —se dijo así mismo mientras miraba por el retrovisor. Habría jurado que su jefe, bueno sus ojos mostraron cariño hacia una persona que no era su futura esposa. Mientras ellos se marchaban, tanto Zacary como Amelia salieron apresuradamente. Solo pudieron contemplar el polvo tras el coche de Héctor. Amelia se desplomó en el suelo y empezó a llorar y temblar desconsolada. Ella sufría un temperamento muy fuctuable. No podía entender cómo sus emociones la dominaban. Podía odiar en un instante, pero después la culpa y el remordimiento la recorrían. Su llanto era muy fuerte y las palabras de dolor salían de su boca. —!no! Yo .. no quería.. mi niña! —Lo … siento… Zacary la observo y un destello de horror cruzó por sus ojos. Aún estaba aturdido, es cierto que su enfado y mal humor estaba latente. Y el hecho que Sophia haya cometido tal error, lo enfado enormemente. Pero nunca imagino este escenario. Pensaba castigar a Sophia con unos días de reclusión y hacerle pedir disculpas, no espero que su esposa actuará así. Había creído que los años internada en el psiquiátrico le habían servido. Pero por lo visto no fue así. La esquizofrenia de Amelia había vuelto. O al menos ese fue el pensamiento de Zacary, ajeno a la realidad que atormentaba a su esposa.
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