Bajamos del auto y cuando ya estaba en la puerta de esta me quedé allí a esperar a River. Él caminó hasta mí mientras sacudía su cabello y arreglaba su traje.
—Oh, espera. —hizo sonar la alarma desactivando la seguridad de su auto y abrió la puerta del copiloto. Cuando salió pude apreciar que traía su corbata. Sonreí. Intentó ponérsela, pero su ceño fruncido delataba que no podía hacerlo, riendo me acerqué y se la até como correspondía.
—Gracias. —sonrió.
—De nada. —sonreí de vuelta.
La entrada del lugar estaba algo lejos, por lo que tuvimos que caminar bastante.
Había mucha gente y reporteros con cámaras y micrófonos. Fotógrafos por todos lados. ¿Que era esto? ¿Los premios MTV? Me sentí una celebridad por un momento.
En la puerta del lugar vi a mi madre y a Helen, quienes nos hacían señas para que nos tomáramos las manos. Me puse muy incómoda pero bueno... Todo sea por la familia ¿no? Solté un bufido pequeño y rodeé los ojos. Esto cada vez me gustaba menos.
River se apuró a tomar mi mano y a dirigirnos hacia la entrada, donde nos tomaron fotos y cosas así. Y con una sonrisa hipócrita logramos llegar hasta nuestras madres. Saludamos a ambas y ellas rápidamente nos apuraron a entrar, la cena ya comenzaría.
La decoración del lugar era... bellísima. Al estilo época del siglo XVII con grandes ventanales, tapices en las paredes, iluminación cálida y lámparas de araña. Todo era maravilloso.
Organizaron una mesa que compartiríamos ambas familias y como pensaba, quedé al lado de River.
Nos sirvieron una cena con un nombre extraño que por cierto estaba deliciosa. Me abstuve para no devorarme todo en poco tiempo. Mientras cenábamos, unos hombres que jamás había visto en mi vida, hablaban a través de un micrófono, sobre la empresa, por lo poco que había escuchado.
—... Bueno, ahora con ustedes, nuestros creadores de esta gran empresa. — habló uno de ellos.
Mi padre y Bob subieron al escenario y hablaron de muchas novedades en la empresa. Luego comenzaron a hablar sobre sus familias agradeciendo el apoyo que le brindábamos y de lo felices que estaban por haber unido a sus hijos en una "feliz pareja" entonces nos pidieron que abriéramos la pista.
Aplaudí junto con los demás hasta que caí en cuenta de lo que había dicho.
Esperen... ¿Que dijo qué?
Mi sonrisa se borró al instante. Todos, pero, todos, absolutamente todos tenían su vista fija en nosotros. Creo que jamás en ni vida me había sentido tan avergonzada.
River, con una sonrisa socarrona se levantó y me tendió su mano. Al instante el sonido de los aplausos se incrementó por todo el lugar y mi ceño se frunció un poco.
Oh, por favor, ni que fuésemos... qué sé yo, no se me ocurre nada ahora.
Y otra vez planté esa sonrisa hipócrita
En serio, ya era molesto.
Me levanté y caminé escondiéndome disimuladamente detrás de River hasta llegar al centro del salón. Mi supuesto novio aún mantenía esa sonrisa en su cara lo que me hacía sentir más inferior y avergonzada. Y para hacerlo aún más jodido, una canción lenta resonó a través de los parlantes ocultos.
¡Rayos!
River tomó una de mis manos...
Ni que tuvieras veinte manos
¡j***r, conciencia, no molestes!
Puse mi otra mano en su hombro y él reposó su mano libre en mi cintura. Esto era incómodo, definitivamente incómodo.
—Esto es aburrido. —murmuré cuando recién había empezado la canción. Me contuve cuando una mueca de molestia amenazó con escaparse de mí.
—Podemos hacerlo más interesante. —dijo y deslizó su mano que estaba en mi cintura por todo mi costado hasta llegar a mi trasero.
Con las mejillas a todo arder, coloqué su mano en el puesto anterior. Sólo esperaba que nadie lo hubiese notado. No podía creer el descaro del chico que estaba frente a mí.
—Idiota. —gruñí por lo bajo mientras pellizcaba su hombro disimuladamente haciendo que esta riera.
La canción se me hizo malditamente lenta y cuando vimos que varias parejas se levantaron para bailar aprovechamos para sentarnos y dejar de ser el centro de atención.
Entonces, mi mirada se centró en mamá.
Oh, mierda.
Sonreía con una chispa de picardía en sus ojos.
Oh, no. Esa mirada ya la conocía.
Me gustaba verla sonreír, a quien no le gustaría ver a su madre feliz. Pero... su sonrisa delataba todo y j***r que era molesto cuando algo le entraba en la cabeza. ¡Insistía en que River me gustaba! Y yo estaba segura de que no era así y se lo había hecho saber, pero ella dijo: te molestaré hasta que te guste en serio, y eso sí va a pasar.
Me senté a su lado mientras extendía mi mano para poder tomar la copa que anteriormente estaba bebiendo. Sus ojos no se despegaban de mí.
—No molestes, mamá.
—¿Ah? ¿De qué estás hablando? —se hizo la desentendida con un gesto notablemente exagerado.
—Oh, no te hagas, sabes que yo sé lo que quieres. —ella frunció el ceño haciéndose la aludida de todo esto. —Vamos, me lo dijiste el otro día. —ella puso otra vez su cara de confusión. —Lo de River y yo. —dije en un susurro.
—¿Cómo? No te oí. —agh, como odiaba cuando se comportaba así.
—Ya no importa, sólo... deja de molestarme con River.
—Es que hacen una linda pareja. —admitió mi mamá enternecida. —¿Por qué no lo intentan?
—Mamá, él no me gusta. A pesar de que sea mi amigo... —mentí, otra vez— .... no me gusta como tú quieres. Sólo como un amigo.
—Ya verás que terminarán juntos. —la miré mal. —Okay, okay. Sólo hay una cosa que voy a decirte, del odio al amor, hay un solo paso. —La miré con una cara de confusión. ¿De dónde había sacado eso de que odiaba a River? O sea, era cierto, pero ella no lo sabía, supuestamente.
Lo pasé por alto, pero no lo olvidé
—Mamá, por algo te dedicaste al diseño, no te hagas la filósofa ahora. —bufé mientras le daba un trago a mi agua.
—No hace falta ser filósofa para decir lo obvio.
Rodé los ojos.
***
—Ally, River está abajo. Apúrate. —dijo mi madre desde la sala. Yo estaba en mi habitación acomodando lo último en mis maletas.
Los días habían pasado con rapidez y el día de la mudanza llegó antes de lo esperado. Aunque me resistí al principio y lloré -mucho, siendo honestos-, no me quedó otra opción que resignarme. Sé que mamá se sintió un poco conmovida por la situación entonces tuvimos una charla que logró darme la tranquilidad que necesitaba para poder dar el paso.
Seguía pensando que era una idea absurda.
—Ya voy. —grité de vuelta.
Tomé mis maletas, un bolso pequeño donde llevaba mis cosas de mano como el celular, cargador del mismo, etc. Y dos mochilas, una donde llevaba más cosas y la otra era de la escuela.
Bajé y estaban todos ahí, y cuando digo todos son todos, mis padres, los de River, amigos de ellos, tíos y más familiares. Ellos no saben lo del trato así que seguro piensan que me estoy mudando con "mi prometido".
Todos estaban hablando y sólo pocos me miraron. Algunos me sonrieron y yo los saludé de igual manera. En cambio, otros me miraron mal. Podría jurar que lo que estaban pensando era:
>> Los jóvenes de ahora. No saben ni lo que hacen...
>> Son unos tontos, acuérdate de mí cuando dentro de unos meses ellos ya se hayan divorciado.
>> Seguramente está embarazada, es una pequeña zorra...
Ese último lo había escuchado cuando pasé por detrás de mi tía para llegar a donde mis padres. Ella era una mujer ricachona que se creía mejor que todos. Siempre hay alguien así en la familia.
Admito que algo se rompió dentro de mí al escuchar todo eso. Sentía ganas de gritarles que estaban equivocados y que no me juzgaran de esa forma, que en verdad me dolía, pero no debía arruinar nada. Por lo que me tragué mi dolor y mi furia hasta llegar a la puerta junto a mi familia.
—Hola. —saludé y ellos voltearon a verme ya que estaban hablando con River, quien estaba en el porche de la casa. Cruzamos miradas rápidamente pero luego volví a correrla.
Unos brazos me rodearon por atrás y cuando volteé a ver me encontré con el rostro sonriente mi prima Juana.
—Hey, ¿Cómo estás? Nunca me dijiste que tenías novio, y menos que ibas a mudarte con él, que por cierto es muy apuesto, te felicito ¿Hace cuánto estás con él? —habló tan rápido que por un momento pensé que le faltaría aire para respirar.
—Es mi novio desde hace un año y creí que te lo había presentado. Pero es que nunca estás aquí. —hice un pequeño puchero y volvimos a abrazarnos, pensando en que esa excusa me serviría para poder zafar.
Pero al parecer, otra cosa le llamó la atención.
Se separó haciendo una mueca confundida.
—Amm... Qué extraño... —rascó su nuca. —Tu novio dijo que lo son hace dos años.
Oh, metí la pata.
—A.ah. sí, nos conocemos de toda la secundaria y la vida, ya que sus padres y los míos son amigos. —me interrumpió para poder decir que lo nuestro era un amor de infancia. Reí al ver su rostro exageradamente enternecido. —Pero hace dos años que coqueteábamos y ya tú sabes... —ambas reímos, o por lo menos ella sí lo hacía de verdad. —Hace un año somos novios oficialmente.
—Aww, que tiernos. Se nota que te quiere de verdad. Mira la forma en la que te mira. —Lo señala disimuladamente con sus ojos y él estaba mirándome con una media sonrisa en su cara.
Okay, o River es un muy buen actor o Juana está loca.
—Emm... —en verdad no sabía qué decir. Lo llamé y este rápidamente obedeció. Cuando llegó a mi lado me dio una mirada rara que me puso incómoda. Evité mirarlo y le presenté a Juana. —Necesito de tu ayuda, podrías llevar las maletas al auto... —Juana me miró mal. Rodé los ojos. —...Amor.
¡Agh! Por Dios, no puedo creer que en serio dije eso dije eso.
—Claro, bebé. —sonrió divertido mientras tomaba mis maletas y luego salió por la puerta riendo por lo bajo.
—Aww, ustedes son muy tiernos con eso de los apodos cursi, apuesto a que es muy dulce y atento contigo.
—No tienes idea. —susurré.
***
Luego de una triste despedida —por más exagerado que suene, así fue— Subí al auto de River quien se despidió cordialmente de todos mis familiares, y nos emprendimos a la nueva casa que, si bien no quedaba lejos, no era mi hogar.
—Tenemos que hablar y aclarar algunas cosas. — dije después de un momento en el cual me había recuperado emocionalemnte me giré mientras veía el perfil de River.
—¿Cómo qué? —despegó la mirada de la carretera sólo un segundo para dejarla en mí con un ceño fruncido.
—Recién, cuando estábamos en casa, le dije a Juana que éramos novios desde hace un año cuando tú le habías dicho que lo somos desde hace dos años.
—Oh, ¿Y qué le dijiste? —sus ojos me miraron un poco preocupados. Pero no demasiado.
—Que coqueteábamos desde hace dos años, y somos novios después de un año de coqueteos.
—Está bien, me gusta. —sonrió. —También hay que quedar de acuerdo de cuándo nos conocimos.
—De eso no debes preocuparte, yo... —me interrumpió el muy desgraciado.
—Diremos que nos conocimos en un bar... —oh, no. Aquí vamos. —Y que tú estabas demasiado borracha. —en serio no me conocía, mi tolerancia al alcohol era casi nula. —Y me ofrecí a llevarte a tu casa y en eso que estábamos en el auto querías tener sexo... —No puede estar hablando en serio. —Y lo hicimos. —me miró cuando dijo lo último. Yo sólo fruncí un poco el ceño. Tan "poco" que creo que me llegará a la nariz —Y luego pasamos números y listo.
¿Y a este que le pasa?
Estaba completamente loco si en verdad pensaba que iba a estar de acuerdo con esa idea tan absurda y contraria a la realidad.
—¿Acaso tú estás loco? No piensas ¿Verdad? Yo nunca iría a un bar teniendo sólo 15 años. Es...
—Yo lo hacía. —se encogió de hombros mientras sonreía. No estaba segura si lo decía en serio o sólo bromeaba.
—Además, no bebo. Y si lo hago es sólo un poco, o por lo menos hasta seguir consciente.
—A mí me gusta, es divertido. —se encogió de hombros.
—Sí que somos polos opuestos. —dije suspirando y recostándome en el asiento.
—Los polos opuestos se atraen. —meneó sus cejas.
—¿Sí? Pues, tú a mí no.
—Pues, tú a mí tampoco, la verdad. —dijo haciendo un gesto de despreocupación con su boca.
—¿Sí? ¡Qué bien! —ironizé. —Sólo diremos que nos conocimos en la escuela y listo ¿Okay? —dije cambiando de tema.
—Okay. —nos quedamos en silencio unos cortos minutos y luego volvió a hablar —Eso sonó tan a "Bajo La Misma Estrella"
—¿Has visto "Bajo La Misma Estrella"? —pregunté mientras reía.
—Pfff, no. —comencé a reír a carcajadas. —Ya, ya. Cállate. —alargó una mano hacia mí mientras tapaba mi boca, impidiéndome reír.
—No hay nada de malo en que veas una película de amor, River. —rodé los ojos. —Masculinidad frágil. —susurré lo suficientemente alto para que él pudiera escucharme.
—¡Hey! Te oí. —me señaló, pero pude ver como una sonrisa se le escapaba de sus labios.
El silencio que reinó dentro del auto no fue incómodo, pero, como casi siempre que me encontraba con River, duró poco.
—Por cierto... Te noté extraña cuando estábamos en tu casa. —por el rabillo del ojo noté como me miraba y me removí en el asiento. De pronto, la leve tranquilidad y diversión se habían esfumado por completo.
—No era nada...
—Ally, sé que no nos llevamos de lo mejor, pero puedes confiar en mí.
Suspirando, me olvidé bien con quién estaba hablando y le dije lo que sentía. Furia. Cada vez que escuchaba que alguien juzgaba la situación sin conocerla desde raíz la sangre me hervía y me enfurecía.
Si bien no esperé un consejo de parte de River, tampoco lo recibí. Sólo me respondió con un "Son unos idiotas envidiosos, tú te casarás conmigo, no ellos"
Me reí en su cara y el ambiente se aligeró de nuevo. En pocos minutos, ya estábamos estacionando frente a una casa que me había dejado con la boca en "o".
Mierda, ¿Esta será mi casa?
La casa era... demasiado grande para ambos, era una casa de familia. Antes los Adam vivían aquí, por lo que era un lugar conocido para River.
Quizás no sea tan malo.