•Capítulo 6: Vecinos & "Okay, Gus"

1742 Words
Si por fuera era bellísima ni se imaginan cómo era por dentro. Era grande, sin embargo, pero eso no importaba. La emoción de la mudanza se había adueñado de mí y no podía dejar de recorrer la casa, seríamos independientes, prácticamente. El sueño de todo adolescente. Volví a la sala, donde no había nadie, solo una de mis maletas en el suelo, seguramente River la había traído. El susodicho entró cargando mi otra maleta y mis mochilas haciendo una mueca exagerada de sufrimiento. Negué con mi cabeza y fui hacia él. —Gracias. —recibí la otra maleta dejándola junto a la otra. Un silencio inundó la sala y era... bastante incómodo. Inconscientemente comencé a balancearme sobre mis talones. Había escuchado tiempo atrás esa frase "Casa nueva, vida nueva", y nunca antes le había encontrado tanto sentido a eso. Mi vida cambiaría a partir de hoy. Dejaría a mi familia y eso me hacía sentir un nudo en la garganta. La incomodidad se hizo aún más pesada y yo sólo quería huir de allí. —Amm... ¿Dónde dormiré? Pareció despertar de algún transe ya que me preguntó si le había hablado. —Hay una habitación matrimonial, podemos dormir allí, después de todo nos casaremos ¿no? ¿Qué nos lo impediría? —dijo acercándose con una sonrisa pícara. —Mmm, no lo sé. —fingí que pensaba. —¿Que el matrimonio es totalmente falso? Y a ti no te tocaría ni con un palo. —Lo miré alzando una ceja. El sólo alzó los hombros despreocupadamente mientras seguía acercándose a mí. Intenté alejarme, pero él me acorraló hasta la pared. Seguramente creía que era de esas que se ponen incómodas debido a su cercanía. Lo sé por la forma en que me mira. Haciéndose el galán, tan seguro de sí mismo. Por favor... Pero debo decir que está demasiado cerca. Blanqueo mis ojos y lo miro. —Puedes decirme, por favor, ¿dónde está mi habitación? —dije ya bastante irritada de tener esos hermosos ojos avellanas en mi iris. Él sólo se acercó y quedó a pocos centímetros de mi cara. —Nop. —susurró para luego intentar acortar la poca distancia entre nosotros, pero lo dejé besando la pared, ya que escapé por debajo de sus brazos que aún seguían apoyados en esta. —Por querer pasarte de listo conmigo voy a dormir en la habitación matrimonial. —Pero... —Shhh. —le agarré sus labios de una forma muy rara mientras él me observaba con una mueca extraña Volteé para tomar mis maletas y poder ir a mi nueva habitación. Cuando volteé para subir las escaleras, vi que River subía rápidamente por ellas. Sé lo que pretende y no lo dejaré tomar la habitación. Solté las maletas y corrí hasta él prendiéndome a su espalda haciendo que ambos cayéramos al suelo. Él sobre mí, y debo decir que no es muy liviano por más delgado que se vea. Lo quité como pude y logré pararme, aún con ese leve dolor de espalda. Estaba a punto de llegar, pero River me tomó por los tobillos haciendo que caiga y que mi cuerpo golpee las escaleras. —¡Auh! —fingí mayor dolor al que tenía, por suerte pude frenar un poco el golpe en mi cara porque de no ser así luego tendría una horrible marca. —¡Oh, mierda! Ally, lo siento. —sentí que me tomaba de las muñecas para poder ver mi rostro, ya que mis manos lo cubrían. Aproveché a que se acercó y sin más, me lancé sobre él subiéndome a horcajadas. —Ooh, ya veo. ¿Quieres hacerlo aquí? Porque si es por mí yo no tendría problema. —sus manos comenzaron a subir por mis muslos y entonces chille. ¿¡Qué diablos estaba haciendo!? —¡Déjame! —me removí sobre su cadera para poder soltarme de su agarre, pero sus manos apretaron sobre mi cintura con más fuerza. —Por el bien de ambos voy a pedirte que pares de hacer eso. Paré el movimiento sin comprender hasta que todo me cerró. Oh por Dios. —Piensa en helado, piensa en helado, piensa en helado... —susurraba con sus ojos cerrados con fuerza. —¡Ahhh! —callé al oír un carraspeo. Elevé mi cabeza y vi a unas personas en la puerta. Oh, no... Un par de adultos, hombre y mujer obviamente, y un chico de mi edad, más o menos, y una chica de unos años menos quizás; nos miraban como si fuésemos la cosa más horrorosa. Excepto por los más jóvenes, quienes contenían una risa. —Ah.ah.... River no entendía hasta que volteó su cabeza y sus ojos se abrieron como platos. —H.hola —Mejor volvemos luego, veo que están ocupados. —dijo la señora dándose la vuelta para irse. Reaccioné y me quité de encima de River y corrí hacia ellos mientras acomodaba mi cabello y mi ropa. No quiero ni imaginarme como me veo. —No, no, no, está bien. Disculpe, soy Ally. —Hola, nosotros somos los Fletcher, vivimos al lado. —y ¿qué lado? —River, ven aquí. —el muy idiota aún seguía acostado en el piso. Se levantó torpemente y llegó a mi lado. —River... ¿Adam? — —Emm.. Sí. —frunció el ceño —¿Me recuerdas? Soy Loraine, tú vivías aquí hace unos años con tus padres y jugabas con Luke. —dijo la señora señalando al chico lindo. —¿No lo recuerdas? —Sí, algo recuerdo. —sonrió. —Eso fue hace varios años. —Y cuéntame, hijo. ¿Qué te trae por aquí de vuelta? —habló esta vez el hombre. —A partir de hoy viviré aquí con mi novia. —pasó uno de sus brazos por mis hombros. —Nos casaremos. Vaya, sí que se lo ve entusiasmado con esto de la boda. —¿En serio? ¿Tan jóvenes? —dijo la chica. —Sí, es que nos amamos mucho... —dijo y me robó un beso de los labios. Fingí una sonrisa —¿Verdad, bebé? —preguntó con un cierto tono burlón. Sé que lo hace solo para fastidiarme el muy hijo de pu... —Sí... Bebé. —formulé como pude. —Aww, ustedes son muy tiernos. —sonrió la chica llamando nuestra atención. —Ohh, por cierto, soy Lindy, y él es mi hermano Luke. No habla demasiado. —el rubio mayor rodó los ojos con gracia y despeinó el cabello de su hermana. —¿Te llamas Luke porque tu padre se llama Lucas? —me dirigí hacia Luke cuando todos terminaron de presentarse. No era lo más interesante del mundo, pero me había llamado la atención un poco. Aparte porque todos de repente se habían quedado en silencio y no quería que se tornara incómodo. —Eso parece. —ambos reímos y sentí a River apretarme hacia él con su mano, quien ahora se encuentra en mi cintura. El ojiazul no lo pasó por alto y solo nos dio media sonrisa antes de dirigirse a al chico a mi lado. —Es bueno volver a verte, River. —Lo mismo digo. —aflojó su agarre. —Bueno, nosotros tenemos cosas que hacer, perdón por interrumpir su... Lo que sea que estaban haciendo —rio la señora y yo y River reímos nerviosos. Aún no puedo creer que nos encontraran así. —Nos vemos luego —Adiós. —nos despedimos y cuando River cerró la puerta aprovechó para quitar su brazo de mí finalmente. . *** —No sabes, Lea. La casa es genial, excepto que tengo que vivir con River, pero no importa... Algún día te llevaré a conocerla. Oh, casi lo olvido ... Hay un vecino —¿Y es lindo? —dijo algo ¿Preocupada? Nah, no lo creo. —Es muy lindo, tiene una sonrisa muy bonita y... Deberías verlo, se llama Luke. Narra Lea No puede ser, a Ally le atrae ese chico, y no puede, no debe atraerle, le prometí que lo ayudaría a conquistarla. Tendré que hacer algo —Sí, ya quiero verlo... —dije fingiendo interés. —¿Tendrá novia? Su cara se tornó un poco seria. Genial, esto está saliendo bien. Sé que suena un poco cruel, pero le hago un favor a los dos. Uno a poder conquistarla y a Ally de que no se enamore de este tal Luke, apenas lo conoce. Y si le digo que me interesa ella dejará de interesarse. Aunque estoy segura que me conseguirá una cita con el chico, aunque yo solo quiero a uno... Y odio quererlo tanto. Pero bueno, eso es otra historia. —Mmm no lo sé, sólo lo vi una vez y no lo conozco, y tú tampoco ¿Por qué de la nada ese interés, eh? —Mmm , no lo sé, no estaría nada mal conocerlo. —Ally iba a hablar, pero me adelanté — y ¿Como vas con River? —No muy bien, esto de convivir es muy difícil, peleamos por todo. —Es River, amiga... Déjalo. *** Narra Ally Dormir es tan genial, y más aun cuando es fin de semana, sábado para especificar, sin escuela, no debes levantarte temprano... Y aún es más genial cuando duermes en una cama matrimonial.  Sip, así es, le gané la habitación matrimonial a River. ¿Dónde me quedé? ¡Ah! Sí, es tan genial y placentero... Excepto cuando olvidas apagar la alarma que utilizas entre semana. Gruñí e intenté levantarme, pero un mareo me lo impidió —Maldita sea. —tomé mi cabeza entre mis manos. ¡Por Dios! Qué dolor de cabeza y garganta que tenía. ¡Oh Diablos, tengo una maldita gripe! Seguro la cogí cuando River me dejó afuera y no sé por qué. La cuestión es que estaba lloviendo y estuve afuera. —¡River! —grité como pude. —¡Qué! —gritó de vuelta desde su habitación. —¿Puedes venir, por favor? —Emm, déjame pensarlo. —dijo desde la puerta de mi habitación y colocó su mano en su barbilla. —No. —Pero si ya estás aquí. —una voz extraña salió de mi debido a mi congestión nasal. —¿Qué te pasó? Te vez horrible. —se acercó. —Tengo una maldita gripe por tu culpa. —clavé mi dedo en su estómago. —¡Auh! ¿Por qué mi culpa? —dijo tocándose donde lo golpeé. —Tú me dejaste ayer bajo la lluvia por más de una hora, imbécil. ¿Ya lo olvidaste? —volví a clavarle el dedo —¡Ya deja de hacer eso! Y... —bufó. —Estaba ocupado... Con alguien. —rascó su nuca. —No me digas que has traído a una de tus perras aquí. —dije tomando el puente de mi nariz. —¿Estás celosa? —Por supuesto que no. Recuerda que yo también vivo aquí, idiota. —A mí no me molestaría que trajeras a alguien aquí No puede estar hablando en serio Alcé una ceja. —¿En serio, River? Eres la persona más sobreprotectora que conozco... Pobre de tu futura novia. —Bueno, ya. ¿Qué querías? —¿Podrías traerme un té? —Okay. Qué raro que no protestó. Cuando River salió de mi habitación tomé mi celular y le envié un texto a Lea pidiéndole que me trajera algo para el dolor. Al rato llegó River con mi té. —Toma. —me acercó la bandeja con mi té, un vaso con agua y algo para comer. —Son $35 —alcé una ceja. —Es broma. — ríe. —Gracias. —tomo el té y le doy un sorbo, pero luego me arrepiento, está demasiado caliente. —Oh, mierda, mi lengua. —River me acercó el vaso de agua con una sonrisa burlona. —Tonto. —ríe. —¿Necesitas algo más? ¿Una pastilla? —No, ya le dije a Lea que se encargue de eso. —Está bien. Si necesitas algo envíame un texto ¿Okay? —Okay, Gus. —Adiós, Hazel. —salió de la habitación riendo.
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