Capítulo 7: Lucy original

1625 Words
Los cuatro días pasaron y Noah llegó, junto a su pequeña hija: Lucía. Lucía era una adorable versión femenina de Noah, la única diferencia física que había entre ambos era que Lucía tenía ojos de color marrón muy oscuro, iguales a los de su madre, según decía ella. De acuerdo con el trato que tenían Noah y su exesposa, Lucy se quedaría en casa de Noah durante el próximo mes. Lucía había nacido en Bristol, Inglaterra, pero actualmente vivía en Milán, Italia, es por esta razón que el inglés de la pequeña Lucy tenía un leve acento italiano. Era una niña bastante talentosa, tocaba el piano y estaba practicando violín con tan sólo nueve años. Además, pude notar que era realmente extrovertida y muy inteligente, hablaba con los adultos como iguales, sin miedo de expresar su opinión, pero sin pasar al punto de ser irrespetuosa. El día que Lucy llegó, era viernes y estaba lloviendo torrencialmente, James, Andy y yo fuimos por ellos al aeropuerto. - ¡Tío Andy!¡Tío James! -grito emocionada, mientras corría hacia los chicos, la que supuse era Lucía Green, y detrás de ella venía Noah, muy lejos aún, con todas las maletas en un carrito. - ¿Cómo estás pequeña Lucy? -dijo James dándole un abrazo apretado. - Ya no soy tan pequeña, ahora tengo nueve años, tío -dijo Lucy orgullosa de su edad. - Sabes que las boinas son francesas, y no italianas, ¿cierto? -dijo Andy robando la rosada boina de Lucy- ¿Cómo me veo? -dijo Andy como si fuera todo un hombre a la moda. - No tan bien como yo. Ahora, serías tan amable de... ¡dármela! -dijo Lucy demandante. - Ahora eso de los nueve años no te sirve de mucho, ¿no? -dijo James molestándola, Lucy lo miró desafiante, y yo como siempre no pude evitar reírme de la situación. - ¿Quién eres tú? -preguntó la niña de forma muy despectiva, como si le molestara seriamente mi presencia. - Ella es Andalucía, mi novia -aclaró James, supongo que, defendiéndome, aunque a mí me hubiera gustado aclarar eso de "novia"- Le decimos Lucy, igual que a ti. A nosotros nos cae muy bien, ¿a ti no? - la miré como esperando su aprobación. - Bueno tío, si a ti te gustan las mudas, ¿quién soy yo para juzgarte? -todos reímos. - No, no soy muda Lucy -aclaré- Es solo que a veces James prefiere hablar por mí -reproché indirectamente. - ¿Qué sucede? -preguntó Noah quien recién se incorporaba. - Nada, ¿te ayudo? -me ofrecí, y luego, todos nos encaminamos hacia donde habíamos dejado el auto. Pasaron dos semanas muy aburridas, o más bien normales. Cumplí 26 años y no fue la gran cosa; ese lunes nos juntamos todos en mi apartamento a pasar el rato y hacer lo que siempre se hace en los cumpleaños. Durante esas dos semanas conocí mejor a "Lucy Original", como se había autodenominado la hija de Noah, provocando entonces, que yo necesitara un nuevo apodo, si no me gustaba ser llamada "Lucy N°2"; fue entonces que James comenzó a llamarme "Anda", no me molestaba, pero tampoco era igual que ser llamada "Lucy", aunque si la pequeña era feliz siendo la única "Lucy", a mí me daba igual ser "Anda". La verdad, no estaba muy segura de si le caía bien o mal a Lucy, a mí me agradaba su forma de ser y todo, pero tenía la sensación de que no era algo mutuo. Hablé varias veces con James para saber qué opinaba él, y siempre contestó lo mismo: - No creo que no le agrades a Lucy, es imposible que le caigas mal si no te conoce -dijo honesto, mirándome a los ojos- Pero lo que sí creo es que quizás, sólo quizás, ella siente que invadiste su espacio en más de una forma -dijo como si se tratara de un tema bastante complicado. Pensando en que espacios había invadido, la respuesta era más que obvia. Decidí que hablaría con Lucy, después de todo ella era muy inteligente, y supongo me entendería, pero claro, no hablaría con ella sin antes consultar con su padre. - Es una mala idea. - ¿Por qué? -dije extrañada. - Porque es probable que sienta aún más invadido su espacio -dijo Noah, y eso me hizo reflexionar- Además estoy bastante seguro de que su odio por ti está más relacionado con que seas la novia de James, que con cualquier otra cosa. - Primero, no soy la novia de James, no somos nada serio. - Pero eso es más de lo que ella y él serán alguna vez - eso planteó nuevas ideas en mi cabeza- Yo hablaré con ella y te diré cómo fue, y si no resulta llamaré a su madre. -Está bien, pero espero no estar causando muchos líos por algo tan pequeño -dije algo avergonzada. -Descuida, ya era hora de desenamorarla de James. Ése mismo día Noah me llamó diciendo que todo estaba bien, que Lucy había prometido juzgarme según la persona que era, y no según con quien salía. Quedé satisfecha, por un par de días, hasta que Noah me pidió una noche que me hiciera cargo de Lucy y mi relación con ella volvió a complicarse. - Lucy, aquí está... Andalucía. Ella te cuidará esta noche -gritó Noah, esperando que Lucy hubiera escuchado- Bueno, ya conoces la casa y las reglas -sonrió- Tienes mi número en caso de alguna emergencia, y nada de novios señorita -dijo Noah como si estuviera dejando a una adolescente a cargo de su hija. - Está bien Señor Green, prometo no causar ningún problema -le seguí el juego. - Más te vale -advirtió riendo y se fue. En el momento exacto en que Noah salió del 506, apareció Lucy Original con un papel en la mano. - Hola, número dos -dijo la pequeña un tanto fría. - Ehh... ¿hola? -dije insegura- ¿Qué traes ahí? ¿Es alguna especie de dibujo o algo? -intenté suavizar el ambiente. - No, es un contrato -dijo como toda una ejecutiva y se sentó a la mesa. Me hizo una seña como para que me sentara frente a ella. - ¿Un contrato? - Así es. - ¿Y me harás firmarlo? - Solo si accedes a cumplirlo. - Está bien, ¿y qué dice? -me sentía algo rara. - Aquí tienes, léelo -dijo extendiéndome el papel. Lo leí, y gracias a eso logré descubrir que Noah no había logrado su cometido. El "contrato" decía que James sería mío de lunes a jueves en un horario determinado por él mismo, y que Noah solo podría hablar conmigo de asuntos exclusivamente vinculados al edificio. También se prohibía mi entrada al 506, exceptuando situaciones en las que esto fuera necesario. Además, incluía una serie de nombres y apodos por los cuales no podía ser llamada. - Eres bastante controladora para ser una música. - Prefiero la palabra disciplinada -sonrió con aires de superioridad. - Creo que empezamos mal, y esto se puede solucionar de otra forma, sin un contrato de por medio. - Te escucho, quizás pueda salir una buena idea de esa cabecita tuya -y en cuanto dijo esto noté cual había sido mi error. - Lucy, tú y yo no tenemos la misma edad, y estoy muy segura de que ese fue mi error, tratarte como a un igual en más que solamente los derechos. Eres un humano y todo, pero no hemos pasado por las mismas experiencias, ni nos conocemos lo suficiente como para que me puedas tratar de ese modo. Prometiste juzgarme de acuerdo con quien soy y mis acciones. - Y eso hago. - No lo creo. - Sí, tomas decisiones bobas, por eso supuse que lo eras. - ¿Perdón? - Decidiste salir con James, un chico del cual no sabes nada, ni siquiera qué hace para vivir. Además, tu misma lo dijiste, decidiste tratar a una niña de nueve años como un igual. Huiste de una relación sin intentar saber que había sucedido, y después te mudaste al otro lado del océano para recomenzar tú vida, pero todo lo que haces es intentar mantenerla calmada y estable, transformarla en una vida convencional. - ¿Ves cómo es difícil no tratarte como un igual? -ambas reímos- Honestamente tienes razón en varias cosas que dijiste, pero también hay otras que no entiendes aún por falta de experiencia de vida, y quizás cuando tengas mi edad lo entiendas y cambies de opinión o reafirmes la que ya tienes, no lo sé. Supongo que escuchas las conversaciones de tu papá y por eso sabes todo esto, ¿no? -Lucy asintió- Yo también lo hacía a tu edad. ¿Y a qué te refieres con vida convencional? - Lo típico, tienes cualquier empleo sólo por el dinero, arriendas un apartamento con una mala vista solamente porque es más barato y no haces nada fuera de lo común en tu tiempo libre, bla, bla, bla. - Me dejas mucho en que pensar -dije meditando sus palabras- Eres realmente muy inteligente, pero de todas formas no voy a firmar tu contrato. - Da igual, yo tampoco -sonrió. - ¿Amigas? - Amigas -me estrechó la mano. - Entonces, ya que somos amigas, me podrías contar, ¿qué sucede con James? - Lucía se sonrojo y yo sonreí divertida, pero luego respiró profundamente y prosiguió. - Desde ahora que somos amigas, nada, nunca más nada. Conozco las reglas de las amigas -sonrió- Además hay un chico más guapo en mi escuela -confesó. Después de esa tarde no volví a tener problemas con Lucy, y al final de ese mes éramos muy buenas amigas, y prometimos mantenernos en contacto. Luego de la conversación que tuve con Lucy decidí que debía hacer algunos cambios en mi vida y descubrir algunas cosas. Pero eso se los diré el próximo capítulo.
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