Sophie había dejado a sus compañeros en la escena del crimen y se había ido con John a la central. Después de reunir a cuatro agentes fue a la sala donde había ordenadores e hizo que se sentaran para darles las instrucciones.
─Vosotros dos─dijo, mirando a los de la izquierda.─Quiero que miréis desde una hora antes de que nuestra última víctima desapareciese hasta que salga del pub y quiero que la sigáis hasta encontrarse con nuestro sujeto. Me da lo mismo que no se le vea la cara, que esté en un coche robado o lo que sea, ¿entendéis? Y vosotros─añadió, mirando a los otros.─Quiero que sigáis a este hombre─explicó, dándoles una fotografía de Cian Clarke.─Quiero imágenes de todas las personas con las que hable, ¿ha quedado claro?
Los cuatro policías asintieron y empezaron a trabajar, mientras que Sophie salió para ir a su despacho. Ya habían llevado el cuerpo a la morgue para hacerle las pruebas necesarias, pero aún tardarían una hora en saber algo. Se sentó en la silla y empezó a revisarlo todo. Una mujer que trabajaba en una librería, un profesor, la del museo… ¿Podía contar a la cuarta víctima como planeado? Seguramente solo fue una casualidad. Y ahora la estudiante. ¿Qué tenían exactamente en común con ese asesino? ¿Y qué sabía Cian Clarke que no les había dicho?
Después de llenar su mesa de papeles y sacar solo un horrible dolor de cabeza, recibió una llamada. Se sobresaltó en oír el teléfono, pero una vez se hubo tranquilizado, segundos después, contestó.
─Aquí Doyle.
─Llamo por la autopsia de Maggie Smith…
─Ya. Ahora bajo.
Colgó y se levantó de la silla. Aprovecharía para tomar un café, ya eran más de las dos.
Cuando llegó a la morgue la esperaba solo un hombre. El doctor. Se acercó hasta la mesa de autopsias. El cuerpo estaba completamente cubierto por una manta, y no la apartó cuando empezó a hablar sobre sus conclusiones.
─Como suponíamos la causa de la muerte es estrangulamiento… Pero hay más. En su brazo hay un par de señales de aguja y he encontrado rastros de anfetaminas en su cuerpo. El asesino está aprendiendo demasiado rápido. Esta vez le ha dado una cantidad que solo la dejaba en un estado en que no debía saber qué ocurría, pero que no era mortal. Los cortes parecen accidentales, quizás nuestro sujeto tenía algo en el suelo que hizo que ella se hiciera daño… Y una cosa más… hay señales de agresión s****l.
─¿Qué has dicho?
─La violaron antes de morir… e incluso podría ser que antes de drogarla. Por el daño parece que se resistió.
─¿No hay rastros de ADN?
─En la boca de ella había un trozo de cuero. Debía llevar guantes. Además, usó condón, así que no hay rastros de semen.
─¿No hay nada?
─Ojalá hubiese encontrado algo… pero no.
─Hijo de puta─soltó Sophie.─En cuanto le pille voy a asegurarme de que no vea nunca más la maldita luz del sol.
─Sophie, deberías calmarte. Sabes que los nervios no te ayudan.
─Estoy perfectamente. Gracias por la rapidez.
─No tenía nada más que hacer… Espero que le cojas pronto. No quiero tener que seguir haciendo más autopsias de gente estrangulada.
─Yo creo que algo le ha pasado─comentó John sentado enfrente de Sophie.─Que de repente use sexualmente a sus víctimas no es normal. Si fuera por placer, lo hubiera hecho desde el principio. Podría tratarse de que una pareja le haya dejado o algo por el estilo.
─Nunca he visto a alguien que deteriore de esa forma.
─Son casos extremos cuando todo a su alrededor parece que vaya mal.
─Ahora mismo necesitamos un milagro para que deje de matar.
─Quien sabe… Igual el fin de semana coge vacaciones.
─Bromea menos, ¿quieres? Ya hay cinco víctimas en solo una semana.
─Es domingo… esperemos que hoy no actúe más, y que con suerte se relaje. Porque ni siquiera comete errores a pesar de estar empeorando.
─Lo habrá estudiado.
─¿Estás bien? No has dormido y pareces cansada.
─Con café el día se hará soportable. Como sea… los chicos de las cámaras dicen que Maggie se fue con alguien encapuchado al que no vieron el rostro y de quien perdieron el rastro y los demás ya llevan una lista de diez personas, pero ninguna tiene nada que ver con sus estudios.
─Sophie… sobre lo de anoche…
─¿Podemos no hablar de eso aquí? Y recuerda que no se puede saber.
─Estás muy nerviosa, por si no te has dado cuenta, además de cansada. Reaccionas con lentitud y te pierdes en tu propio pensamiento. Te tiembla la mano y te muerdes los labios… Además del cabreo que llevas.
─Ahórrate los análisis de conducta para tus pacientes y los criminales, ¿lo entiendes?
─Sí. Entiendo que te cabrea que la gente pueda ver qué te pasa con mejor claridad que tu misma.
─¡Deja de ser tan pesado!
─Te recomiendo que bebas menos café y vayas a dormir, Sophie.
─No lo necesito, John. Estoy perfectamente.
─¡Sabes que no es cierto! ¡Y no te hablo como psicólogo ni compañero! Me importa que estés bien, ¿sabes?
─Tú tampoco has descansado… así que esas lecciones no vienen de la mejor persona.
─Pues vayamos a mi piso. Dormir un par de horas y volvemos. Lo necesitas.
─Está bien─suspiró ella. No tenía ganas de discutir con él, y realmente estaba cansada.