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1029 Words
Cian Clarke había contactado con un par de compañeros del tiempo en que estaba en la escuela de arte para hacerles algunas preguntas, diferentes a cada uno. Después había mandado mensaje a uno de sus mejores amigos, también de esos tiempos, y quedaron para reunirse en una cafetería. Mintió diciendo que quería ponerse al día, que ya hacía demasiado que no se veían y apenas hablaban. No es que le resultara extraño, ambos habían seguido sus caminos, y estos eran distintos. Mientras Cian trabajaba dibujando cómics, malgastando su talento según algunos de sus conocidos, Kyle O’Sullivan, su mejor amigo durante su pubertad, trabajaba valorando obras de arte y aconsejando a ricos sobre el precio que debían pagar, además de decir si el cuadro era falso o no. Así que su amigo ganaba bastante más que él, y que presumiera tanto fue una de las razones que le habían llevado a apartarse de su lado, pero ahora quería hacer preguntas. Creía saber quién era el culpable, y ahora que tenía pequeñas deudas por culpa de haber hecho apuestas ilegales, creía que podría sacarle dinero si le chantajeaba. ─No me esperaba que me llamaras para reunirnos─comentó Kyle, cuando llegó a la cafetería y se sentó junto a Cian.─Pero me alegro de ver que estás bien. ─Lo mismo te digo. ¿Sigues con Emily?─preguntó. Era lo último que sabía de él, que había empezado a salir con esa chica que había conocido en una galería. ─Que va. Era demasiado aburrida… Me paso horas mirando cuadros y me gustan, pero que lo único que ella quisiera hacer cuando salíamos fuese ir a museos… Pero estoy con otra con la que es mucho más divertido pasar las horas. Supongo que entiendes a qué me refiero. ─Para no hacerlo. Siempre has sido así. ─Ya. ¿Y tú qué? ¿Alguna chica? ─De serio nada. Solo polvos de una noche. ─Tú tampoco has cambiado. Nunca te ha gustado el compromiso. Prefieres algo fácil y rápido. ─¿Para qué voy a complicarme?─replicó Cian, sonriendo.─¿Qué te apetece pedir? ─Mh… creo que algún pastel. Hace bastante que no como nada de eso. ─¿Y eso? ¿Te mantienen a dieta? ─Solo prefiero comer saludablemente. Pero algún dulce de vez en cuando no hace daño alguno, ¿verdad? ─Eso creo. Yo también cogeré alguna tarta. Después de una conversación sobre cómo les iban sus vidas, Cian aprovechó que parecieron quedarse sin nada que decir para introducir el tema que le interesaba. Para eso usó mentiras, pero no le importaba, además, tampoco es como si Kyle fuese a enterarse. ─¿Sabes? El otro día encontré el anuario de nuestro curso. ─Era genial. Recuerdo cómo molestamos a los aplicados escribiéndoles mensajes en permanente. ─Que molestos eran… Siempre levantando la mano y siguiendo a los profes. Se lo merecían. ─¿Qué vas a decir tú, el malo de la clase? ─Como si tú fueras menos en esos días. La verdad es que me hizo gracia ver la fotografía del pardillo número uno. ─¿El lame culos? ─¿Quién si no? Al final ni siquiera pudo hacerse famoso a pesar de que pensaba que sería el mejor de toda la clase. ─Y tiene un trabajo más bien cutre, y peor pagado que el tuyo. ─Eh, que en el cómic que trabajo ahora tiene muchas vendas y el sueldo ha subido. ─Me alegra oír eso. ─Lo peor del anuario pero, es llegar al final. Una fotografía enorme de Connor. ─Apenas le recuerdo, si te digo la verdad. Primero iba con nosotros pero a la que empezamos a meternos con los empollones, se puso a defenderlos y se juntó con ellos. Ni siquiera sé a qué vino lo que hizo… Ni siquiera le molestaban en clase. ─Fue bastante raro que se suicidase, la verdad. ─¿Eso fue lo “raro” para ti?  ─Bueno… ─Ya, no lo consideraría tanto como raro sino que como chocante… que se colgase en la sala de arte. ─En general ni siquiera es normal. ¿Acaso pensaba que íbamos a encontrarle antes de que muriese?  ─Según dijeron los policías cuando le encontrábamos aún estaba caliente, así que no hacía demasiado que había muerto. Quizás esperaba que alguien llegase y le salvase para darle una razón para vivir… ─La tarde anterior se la había pasado con el empollón y también fue el primero en entrar a la clase. En cambio ni siquiera recuerdo que llorase como cuando le jodíamos, quitándole el dinero o arruinándole sus pinturas. ─Eran amigos, supongo que estaba tan en shock que no supo reaccionar. Si hubiera sabido que haría eso quizás no se hubiese separado de él en todo el día. ─La verdad es que hay una parte de mi que quiere disculparse por algunas de las cosas que le hice… ¿tú tienes alguna dirección de contacto o un número? ─Yo no me relaciono con nadie de ese entonces salvo contigo, pero Arthur Kelly seguro que tiene algo para contactar con él. Aunque no me esperaba que fueras a pedir perdón por algo de hace tanto tiempo. ─Hasta ahora no he madurado. Además, después de ver el anuario pensé que Connor podría haber sido cualquiera de los chicos a los que molestaba y eso me remueve las tripas. ─El remordimiento, la culpa… Son buenos temas para pintar. ─La verdad es que sí… pero también son complicados─comentó Cian, mirando la hora en su móvil y fingiendo sorpresa.─¡Qué tarde! Tengo una reunión… lo siento, necesito irme ya o no llegaré. ─Claro, tranquilo. Puedes irte sin problemas. Ya nos veremos de nuevo. ─Sí. Adiós, Kyle. Ha sido un placer hablar contigo de nuevo. Salió de la cafetería y se fue al coche, y en entrar empezó a reírse. Empezaba a hacerse una idea clara de qué había sucedido. Una vez se calmó llamó a Arthur, le explicó un poco por encima, inventando nuevas mentiras, las razones por las que quería hablar con su ex-compañero y al final le dio un número de teléfono.  En colgar volvió a reírse. Parecía que aún podría seguir molestando a ese empollón.
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