Un nuevo bebé.

1093 Words
Era sábado por la tarde había terminado de hacer limpieza en la casa y veíamos televisión para pasar el tiempo, llamaron a la puerta y era Federico traía una enorme caja de pizza y abrió los brazos para llamar a mis hijos. —¡Hola mis niños! ¿Me extrañaron? —¡Papá! Estás de regreso ¿que tal tu viaje? —De maravilla como siempre hija, vamos les traje pizza para comer. —¡Hola papá! —¿Que ves Ulises? —Una película de dinosaurios papá está genial. —Vamos a comer la seguirás viendo más tarde. Durante la comida no hablé mucho, estaba un poco distraída y Federico pudo darse cuenta de eso. —¿Que te sucede Olga? —Solo estoy un poco cansada. —Si tu lo dices. En el tiempo que habíamos estado juntos Federico había aprendido a conocerme un poco y sabía muy bien que algo no andaba bien, pero espero que los niños fueran a jugar para seguir preguntando. Eso era lo que me gustaba de él, no forzaba las cosas mucho menos discutía frente a los niños. —¿Ahora sí me dirás qué sucede? Puedo notar que tú mente está dispersa. —Hace dos días llamó Silvia y comenzó a gritarme que era tu amante y me advirtió que no te daría el divorcio, mencionó al bebé y continuó con los insultos. —¿Cómo supo que estás embarazada? —No tengo la mínima idea. —Esa mujer loca tiene a alguien metido en la empresa, alguien que le cuenta cada paso que se da en la empresa. —Tengo miedo Federico. —No temas, hablaré con mi papá para ver si ya la encontraron. Yo siempre estaré a tu lado, no tienes porque sentir miedo. —Pensé en algo y tienes que saberlo. —¡Te escucho! — Decidí sólo trabajar hasta mi baja por maternidad y después buscaré otro empleo. —¿Estás segura de querer eso? —Si, no quiero que las habladurías dañen a mi bebé. —Te apoyaré en lo que decidas, me seguiré haciendo cargo de los gastos y te daré una mensualidad. —No así estoy bien. —Lo siento pero no está a discusión. Quería negarme pero sabía que por el momento no había opción alguna que llegara a garantizar la salud emocional de todos así que acepté después de un rato. Federico estuvo preguntando y aún no encontraban a Silvia y mucho menos al idiota de Román, pareciera como si se los hubiera tragado la tierra. Mi intuición me decía que se estaban escondiendo, Silvia lo hacía para no firmar el divorcio y Román para no dar pensión alimenticia siempre había sido un miserable. Si supiera que no quiero nada de él sólo que firme un papel para librarme definitivamente de su lado. Los meses restantes de mi embarazo pasaron muy rápido y ya era hora de irme a mi casa por licencia de maternidad. Preparé todo y le entregué mi puesto a mi compañera ese era mi último día en la empresa y nadie sabía sobre eso. —Aqui está todo, éstas son las listas de los proveedores y éstas las listas de los clientes. Debes llevar un orden para que no se te pase realizar ningún pedido o podrías perjudicar la producción. —Eso es muy fácil, tu trabajo solo es pasear con el jefe. —Me alegro que pienses eso, así no te será difícil realizarlo. —¿Algo más? —Esto es una bitácora de lo que hago durante la jornada laboral, lee bien todo y no olvides nada o podrían despedirte. Le entregué todo con una sonrisa llena de hipocresía y sin más tomé mis cosas y salí de la oficina, no me despedí de nadie ni volví a mirar detrás aquí terminaba un capítulo más en mi vida laboral ahora continuaría en otra parte. Mis días de descanso fueron muy buenos, me dediqué a limpiar mi casa y preparar todo para la llegada del bebé, para ese entonces no sabía si era niño o niña quisimos que fuera sorpresa para el día del parto. Todo estaba listo para su llegada y por fin ese día tan esperado llegó era viernes por la noche, Federico había llegado a visitarnos como todos los días y cenabamos juntos cuando comencé a tener contracciones muy fuertes. —¡Amor, creo que es hora! —¿Que dices? ¿Hora de qué? —De ir al hospital, el bebé ya viene en camino. Le decía tocando mi vientre y con una voz llena de dolor, mis ojos comenzaban a nublarse sentía como si fuera a perder el conocimiento en cualquier instante. Federico tomó mi mano ye ayudó a sentarme en el sofá mientras tomaba algunas cosas. —Llamaré a mi hermana para que venga con los niños. —¡ Estaremos bien mamá! No te preocupes. —La llamaremos en el camino por lo pronto no abran la puerta a nadie, cerraré con llave. —¿Se quedarán solos? —Descuida Olga, ya hice algunas cosas para prevenir algunos accidentes. Fátima ya es consciente de que hacer y que no. —Si papá yo soy grande, nos iremos a dormir. Salimos de casa directo al hospital mis contracciones eran cada vez mayores no recordaba haber sentido tanto dolor antes. Mi presión disminuía y al llegar al hospital estaba casi inconciente, me llevaron rápido en una camilla y mientras corrían por el pasillo yo sólo veía unas luces blancas pasar a toda velocidad sobre mí y algunos murmullos pidiendo permanecer despierta. Un tiempo después de mi llegada ya estaba en labor de parto podía escuchar como una enfermera me llamaba por mi nombre y trataba de mantenerme despierta. Por fin escuché un llanto después de pujar débilmente vi como limpiaban a un ser pequeño e indefenso y lo acercaban a mí. —Señora aquí tiene a su bebé, es una hermosa niña. —¡Es tan perfecta! Me dejaron en recuperación por mucho tiempo, sólo recuerdo tener algo de frío y escuchar a las enfermeras decir que había sido un parto difícil porque había perdido mucho líquido en el camino, tras descansar unas horas desperté asustada recordando que no había llamado a mi hermana y mis hijos estaban solos. Al abrir los ojos Federico estaba ahí parado cargando a nuestra bebé llamándola con mucho cariño. —¡Mis hijos están solos! —No, descuida llamé a la que era su niñera y ella está con ellos. —¡Gracias Federico! —¡Descansa lo necesitas!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD