Adali
Y así fue como conseguí el trabajo, yo pensé que como no me veía como las demás no me lo darían, y oh sorpresa, además el sueldo solo por estar a prueba es más de lo que imaginé, mucho más, ese hombre de verdad que es una sorpresa andante.
Ayer que llegó por mi en ese auto que casi me saca el corazón de su lugar, me sorprendió de más, luego la cantidad de mi sueldo, la costosa cafetería a la que pasamos por su café, pero lo que me dejó más boquiabierta, fue que al llegar a la empresa nos dirigimos a su oficina y me dio una tableta de última generación, ya con todos los datos cargados para programar su agenda.
La agenda es lo de menos, la programación de la base de datos en SQL, y poder ver y subir los inventarios en los servidores de la empresa, el mantenimiento al servidor, organizar archivos y por departamento, woooooooow
Y muchas otras cosas.
¡Claro! Lo vimos en los primeros semestres de la carrera, pero poder trabajar ya con ellos, es totalmente diferente, estoy maravillada, sé que me falta mucho, y que hay cosas que aún desconozco, pero estoy segura que aprenderé a manejar muy rápido.
Por algo dicen mis profesores que tengo una mente privilegiada. No es por levantarme el cuello, como dice mi madre, pero en verdad cuando algo me gusta, mi mente se activa y guarda todo, y cuando digo todo es todo.
Si como sus lindos ojos, esa barbita bella, su piel blanca como la leche, esas pompitas que están para apretarlas, su altura para agarrarte como koala.
Ey quieta, tengo novio recuerda.
¡Por favor! Matías no es nada comparado con el "bombón Lizardi".
Pues no, pero el ha sido un amor estos tres años.
¿Es enserio?
Si.
Ni tú lo crees, eres la única ciega que no quiere aceptar que el tal Matías es un misogino, machista de lo peor.
El me quiere, solo me está cuidando.
Deberías de cuidarte de él.
– Adali... Adali... ADALIII.
– Perdón, disculpe, me quedé encantada con toda la información y programas que podré manejar.
Me quedé tan sumergida en mis pensamientos que no me di cuenta en que momento "El bombonsazo" de mi jefe me estaba hablando.
Y dices que no te gusta.
Yo nunca dije eso.
– Necesito que se ponga al corriente, por el momento iremos a dar un recorrido general para que se vaya familiarizando con las diferentes áreas.
– Perfecto. – Digo dando mini bronquitos, parezco niña en juguetería.
– Parece que le agrada bastante la idea.
No sé en que momento terminó justo frente a mi, bajó su cara a mi altura y juro que quedamos a milímetros de que nuestros labios se juntaran.
– Tiene unos bellos ojos Adali ¿Se lo han dicho antes?
Me quedo muda, jamás me lo han dicho, ni Matías, pero no quiero que piense que mi novio no es detallista, así que me toca mentir.
– S... Si, mi... Mi novio me lo ha comentado en... En unas cuantas ocasiones.
No pensé que la respuesta me saliera de esa forma, estoy tartamudeando y siento tan caliente la cara que sé, que hasta las orejas las tengo rojas, me lleva, justo hoy me tenía que recoger el cabello en una coleta alta.
– ¿Está segura?
Su presencia me intimida, no se ha movido ni un solo centímetro, siento que no respiro, Dios este hombre me altera por completo.
– S... Si ¿Po... Porqué te... Tendría que mentir?
– No lo sé, dígamelo usted, la que está nerviosa es usted no yo. Dígame Adali ¿ Porqué mentiría con algo tan simple?
Me quedo en silencio, sé que no quiero hacer parecer a Matías como un novio que no ve los mínimos detalles, pero ¿Porqué mentirle a mi jefe?
– Esta bien no voy a presionarla. — Dice con la voz demasiado ronca, sus ojos me detallan y su mirada cae en mis labios, los cuales por inercia lamo en un acto completamente inconsciente, pero de él salió un ronco gemido, que fue de lo más exitante.
MODO GOTEO AC TI VA DO, ACTIVADOOOOOO.
– No lo haga de nuevo. – Su voz se hace más gruesa si es posible, y mis piernas flaquean, lo tengo casi encima mío, y cuando siento que voy a caer, por segunda vez desde que lo conozco, envuelve sus brazos en mi cintura.
Los labios se me resecan y nuevamente termino pasando la lengua por ellos, no supe más de mi.
– Se lo advertí.
Fue tan rápido, su labios estaban sobre los míos, tan suaves, tan ardientes, pasó su lengua pidiendo permiso para entrar en mi boca, y yo no sé en dónde tenía la cabeza que acepté, lo acepté sedienta de él, de seguir probando sus labios, su legua danzaba con la mía, sentí como caminaba hacia atrás, hasta que choqué con algo.
Escucho como tira todo al piso, intento detenerlo, pero me aprieta más a él, y siento el enorme bulto de su entre pierna.
Este si nos llena, ajaaai.
Esta aferrado a mi cintura, no ha dejado de besarme, siento que ya no tengo aire en los pulmones, me da medio segundo para respirar y me debora nuevamente.
Me carga para quedar sentada en el escritorio, apenas me doy cuanta con que choqué, en un movimiento rápido con una mano abre mis piernas y se coloca en medio de ellas, sube esa misma mano hasta mi nuca y profundiza el beso.
No se en que momento termine sin saco y sin blusa, la coleta qué traía desapareció, pues siento mis cabellos caer en cascada sobre mí espalda desnuda, Diosssss, este hombre es demasiado hábil.
Al fiiin, alguien que si sabe lo que es el mantenimiento de equipo.
Siento sus labios descender sobre mi cuello, intenté parar otra vez, pero en lugar de decir algo paga detenerlo, de mi boca solo salió un gran gemido cuando introdujo dos de sus dedos en mi feminidad.
Ya no estaba en mi, mi cuerpo y mi alma se transportaron a un lugar lleno de placer que yo no conocía, nunca nadie con solo besos y caricias me habían llevado aquí.
Tampoco es como que conozcas muchas manos querida, las únicas insípidas que conoces son las del idiota del Matías.
Como digas.
Sus dedos dentro de mi y su boca haciendo estragos en mis senos, con una mano me aferre al escritorio mientras con la otra lo tenía por el cabello, para que no se despegara de mis nenas.
Los gemidos no paraban, y mi centro parecía llave abierta, no dejaba de fluir líquido de mi ¿En que bendito momento? No sé, pero sentirlo entrar de una sola en mi fue la mejor sensación de mi vida, es grande, demasiado, hasta algo doloroso.
Y como no te va a doler, si este si es un potro, no el meñique que tienes por novio.
Se queda quieto unos segundos, en los que logro adaptarme a él, sus caderas se empiezan a mover adelante y atrás, haciendo que olvide por completo el dolor y el concierto de gemidos de mi parte continua, acompañado de una orquesta de gruñidos profundos que salen de su garganta.
Toma mi cabello con una sola mano y hace una coleta, jala mi cabeza hacia atrás y deposita los besos más deliciosos, lujuriosos y fascinantes que en mi vida había sentido.
Después de tan ardientes movimientos repartidos desde mi cuello hasta mis senos, y sin dejar de penetrarme, besa por última vez mis labios, tomándolos con fuerza y sin pizaca de delicadeza, para lanzar más que una advertencia.
– Después de hoy no solo dejarás al pelmazo de novio que tienes, trabajarás para mi horas extras estamos, ratoncita...