El pelirrojo se separó de mi, creando con ello distancia entre nosotros. Le observé confundida, pero no dije nada, permanecí en silencio, ya que no sabía muy bien a que se debía esa reacción. Simon velozmente sacó de su bolsillo su móvil y en pocos segundos volvió a guardarlo. —Listo.— alzó la mirada hacia mi y me guiňó el ojo. —¿Listo? ¿El qué?— pregunté insegura. —Cámaras desactivadas.— aclaró con una sonrisa y extendió su mano hacia mi. Parpadeé unas cuantas veces seguidas. ¿Estaba hablando en serio? ¿Cómo es posible que lo haya logrado tan rápido? Me pregunté a mi misma y para no levantar alguna sospecha en él, acepté su mano. Con su mano libre rodeó mi cintura y me acercó a su cuerpo, clavando su mirada en mi. —¿Cómo lo has...? —Siempre te sorprenden los mismo trucos.— ac

