Capítulo 13:"¿Qué hago con esto que siento?"

1516 Words
Le advierto que se alejé de Amy, ella no puede ser parte de este juego, ha sufrido demasiado en esta vida, no puedo dejar que nadie la dañé de nuevo. Me volteo para caminar hasta mi esposo, me siento cerca de él y apoyo mi mano sobre la suya. Dixon apaga su cigarrillo y se une. —. ¿Por qué no organizamos un almuerzo con tus padres, Kay? —le digo. Ella sonríe y agarra la mano de Dix —. ¿En serio? Asiento —. Sí, ¿por qué no conocernos todos? ¡Eres de la familia! —digo con un poco de resignación e hipocresía. —. Es una gran idea, cariño —me dice Viktor y besa mi mejilla. —. No fue mía, Dixon le planeo. Nuestras miradas vuelven a encontrarse como si se clavarán dagas. Él juega con su cabello nervioso —. Sí, me gustaría juntar a toda la familia. —. Bueno, pero deberá ser cuando vuelva de mi viaje. Me sorprendo y cuando estoy a punto de hablar —. ¿Qué viaje? —se apresura a preguntar él. Asiento —. Me dijiste nada de un viaje, querido. —. Me acaban de avisar, debo solucionar algunos temas de la empresa de mi padre, en el despacho dejó a uno de mis fieles abogados, así que, todo en orden. —. Cuan... —tartamudeo —. ¿Cuándo vuelves, Vik? —. Creo que solo estaré unos tres días. Quiero sonreír por tener tres días sin mi esposo, parece malo pensar de esa forma, pero extraño no tener que compartir la cama con nadie. Y estos últimos días, Viktor ha estado insoportable con el tema de sexo, a mí no me apetece, no tengo un problema con él solo no me nace hacerlo. A la hora de dormir, me pongo mi pijama y subo para desearle buenas noches a Grace, ella esta acostada cubierta con sus cobijas, el cuerpo de mi hijastra esta justo a dos cuartos del cuarto de Dixon, los separa un baño y el cuarto de Amy. —. ¡Descansa, querida! —le doy un beso en la mejilla. Salgo de su habitación y cierro la puerta, cuando cruzo por la habitación de Dix la puerta de esta se abre, Kayla sale con la camiseta de Dixon puesta, él se encuentra detrás de ella vestido únicamente con su ropa interior. ¿A caso... —. Lo siento —se ríe con vergüenza, Kay —. Pensé que ya estaban durmiendo. —. Hay una niña a dos cuartos de ustedes... —le digo apuntando a la puerta de Grace —. ¿Podría respetar? —. Claro, lo siento. Cuando entro a mi habitación, mi esposo sale del cuarto de baño, se acuesta en su lado de la cama y se aproxima para besar mi cuello. Miro la pared unos segundos, le doy paso a que me bese y me giro para agarrar su rostro con mi mano y besarlo en los labios. —. Te amo —me dice él. Asiento —. Yo a ti. Y la noche se completa como deberían ser todas las noches, en los brazos de mi esposo y haciendo el amor con él. Los días pasan rápido, es la noche anterior a que vuelva Viktor de su viaje, durante el día estoy ocupada estudiando, haciendo trabajos y pasando el tiempo con mi hermana. Ahora me encuentro en la sala con una copa de vino, Amy aparece en la sala para cenar, luce demasiado linda, tiene un vestido de color turquesa con algunos detalles en las mangas. —. ¡Qué linda! —. Sí, Dixon me invito a salir. —. ¿Qué? Con Dixon hemos hablado muy poco desde que ocurrió aquello con Kayla, y en parte, es porque yo quiero que así sea, me mantengo distante a él, y él sabe por qué. —. Sí, voy a salir con Dixon a bailar, después de mucho tiempo. Dixon aparece vestido de una manera elegante. —. ¿Vamos? —. ¿Va Kay también? —le pregunto aun atontada. —. No, tiene un desfile mañana, tiene que dormir bien. —. ¿Solo los dos? —. No, allá veremos unos amigos de Dix. —. ¡Prometo cuidarla! —. Eso iba a decir. No me invitan, no me preguntan si quiero ir. Le pedí que se alejará de mi hermana, me siento en una silla junto a la ventana y veo como sacan el auto y conducen hasta que se hacen pequeño. Me sirvo otra copa de vino. Selena aparece —. Señora, está servida la cena. —. Retírala. No quiero comer nada. —. ¿El señorito Dixon y la señorita Amy tampoco cenarán? ¡Vi que salieron! —. Cenarán afuera. Selene, tráeme otro vino. —. En seguida, señora. Las horas comienza a pasar, sigo en la sala mirando a la ventana con una copa de vino, lo único que cambia es el vino, que llevo una botella y media. A las dos de la madruga, el auto de Dixon regresa. Me apresuro a apagar la luz de la sala y me escondo detrás de la pared. Escucho como suben las escaleras mientras hablan. —. Me divertí tanto, Dix —dice Amy cuando se detienen en el pasillo. —. Yo también. —. Me voy a dormir, hace mucho tiempo no madrugo. —. Bien, vamos juntos. Suben a su habitación, ahora me va a escuchar, corro hasta el ascensor para llegar primero que ellos, me apresuro a entrar en su habitación cuando escucho sus voces en las escaleras que lleva a las habitaciones del tercer piso. Me siento en la cama. —. ¡Qué descanses, Amy! Entra en la habitación y cuando me ve se apresura a cerrar la puerta con llave, se muestra sorprendido y la reacción lo llevo instantemente a reaccionar así. —. No es necesario que llavees solo vengo a recordarte que te dije que te alejes de mi hermana. —. Fue idea de Tristan, no pude negarme. Levanto una ceja y comienzo a pensar, claro. Ese pequeño bueno para nada, ser insignificante. Me levanto de la cama —. Podías decir que Kayla es muy celosa . —. Solo salimos a bailar un rato, no bebí, no me pase de mano y la traje temprano ¿cuál es tu problema? —. Ella es débil, frágil como una flor, el mínimo afecto puede afectarla. —. Somos amigos, ella sabe que estoy con Kayla —rodea los ojos —. ¿Por qué no admites que estás celosa? Me río —. ¿De mi hermana? —. Sí, ella tiene mi edad, es hermosa...y un dato importante, no está casada. Me acerco a él para quedar frente a frente —. No estoy celosa, solo la cuido de ti. —. Si me gustará tu hermana no podrías hacer nada para detenerme. Aprieto su mandíbula —. Sabes qué ahora que me pongo a pensar, además de eso también es divertida, y baila demasiado bien ¿aprendiste de ella? Trago saliva, y el calor sube por mi mejilla, siento que estoy por desmayarme en cualquier momento, quiero creer que es alcohol que llevo encima. —. Hacemos linda pareja, ¿no es lo que dijo tu madre? Estoy por vomitar de solo escuchar eso. —. ¡Basta! Ella ha pasado por mucho, la cuido. —. ¿Y quién te cuida a ti? Han pasado lo mismo, ¿mi padre? ¿A quién no puede ni siquiera mirar a los ojos? —. Me voy, no voy a escucharte. —. Yo tengo la llave. —. Dámela. —. Primero dime ¿estás celosa? Me siento mareada por todo lo que bebí, quiero acostarme —. Sí —confieso, aunque en realidad quería decir que no. Me cubro la boca. Él me quita la mano de la boca —. Soy tuyo, Bea. Niego con la cabeza —. Eso es mentira —recuerdo a Kayla. Siento mis mejillas empapadas ¿acaso estoy llorando? ¡Yo no lloró! ¡Soy fuerte! Tengo que serlo por mi familia. Él me envuelve entre sus brazos —. No llores... no lo decía en serio, no pasará nada entre tu hermana y yo. Me aferro a su cuerpo —. No es eso, estoy abrumada, confundida. Todo el tiempo estoy pendiente de lo que haces, y eso me está consumiendo. ¿Qué quieres decir con que eres mío? Él lleva mi mano a su pecho —. ¡Qué esto es tuyo! —haciendo alusión a su corazón. Niego con la cabeza —. No me conoces bien. —. Lo poco que conozco basto para quererte así. Me seco las lágrimas y me alejo —. ¿Y qué puedo hacer? ¿Qué hago con eso que sientes? ¿Con esto que siento? —. Por el momento, puede pasar la noche aquí...conmigo.
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