Capítulo 4: Regreso de la luna de miel

1958 Words
Después de la boda, viajamos a Cancún a nuestra noche de boda, me siento junto a la piscina y miro mi mano con las sortijas. Viktor se acerca a mí y besa mis manos sonriéndome de oreja a oreja. Me siento algo nerviosa porque está noche tengo que consumar mi unión con Viktor. Él besa suave mis labios y después me abraza contra su pecho. —. La habitación ya está lista ¿Quieres que vayamos a descansar? —. Ve, querido. Yo llamaré a mi madre y luego te alcanzo. —. ¡No te demores! —Me dice y besa mi frente. Me quedo sentada y le pido a un barman que me acerque dos tragos a la piscina. Él me trae en una bandeja y agarro los dos vasos grandes de caispiroska. Me siento con uno en la mano y bebo todo de una manera rápida, mientras veo fotos en i********: que se tomaron las personas que asistieron a mi boda. Busco a Dixon en la red social, tiene el perfil público, su última foto es con su hermana y su padre en la boda. Dice en el pie de foto: “Te deseo lo mejor del mundo en este nuevo matrimonio, padre. Te quiero.” Suspiro. Agarro el otro vaso y lo bebo, mientras sigo mirando sus fotografías. Tiene una foto subido en una motocicleta, está todo vestido de n***o y con un casco puesto: “La adrenalina” Mi corazón da un salto cuando veo una fotografía de la noche en Brasil, esta con sus amigos, posando sobre la playa. “Con amigos, todo es mágico”. Termino el trago, apago mi celular y camino a mi habitación, algo mareada, tomarme el trago de golpe me deja algo mareada. Una vez dentro de la habitación, Viktor me recibe con los brazos abiertos y besa mis labios, me dejo llevar hasta que finalmente ambos hacemos nuestra unión real. A la mañana siguiente, me despierto temprano, me doy un baño y me preparo para ir a desayunar. Viktor a penas se esta levantando. —. Cariño, ¿qué haces tan temprano levantada? —. Siempre me despierto temprano, bajaré a desayunar puedes seguir durmiendo si quieres. —. Podemos pedir servicio a la habitación. —. Prefiero bajar. —. Entonces espera y bajo contigo. Asiento y me siento en la cama a esperarlo. Cuando entra al baño recorro la habitación y miro la cama. Me hago fuerte y me dispongo a dejar de pensar en lo que ocurrió con Dixon tiempo atrás. Solo tengo una misión, hacer que vaya de nuevo lejos. Regresando del viaje, paramos en casa de Tristan donde mi madre se está quedando. Ella nos recibe con emoción y nos pide que contemos como la pasamos en nuestra luna, le cuento que fue un viaje grandioso y ella pregunta cuando pueden mudarse a nuestra casa. Viktor, le dice que en el momento que quiera puede llevar sus cosas a nuestra casa. Yo no estoy de acuerdo con que ella vaya a vivir con nosotros, pero esa decisión la tomó mi esposo hace mucho tiempo, incluso ya lo había hablado con ella. Yo no quiero porque las personas podrían en los titulares que los rumores se vuelven realidad, que Fátima Holland vendió a su hija para no perder el estilo de vida a la que acostumbra. Nos despedimos, y emprendemos él viaja a casa. Antes de llegar, le pido que me deje en la clínica. Viktor está ansioso por saludar a sus hijos, así que, solo me bajo yo con una bolsa de regalo. El de la recepción me deja pasar y en la entrada me pide que deje todas las cosas puntiagudas, incluyendo mis tacones y el cinto de mi pantalón. Camino por los pasillos hasta la sala de visita, en una de las mesas esta Amy mi hermana mayor, tiene el cabello despeinado, desgastado y grasiento. La mirada apagada y la ropa holgada no deja ver la hermosa figura que tiene. Me siento frente a ella. —. Hola, Amy —le digo. —. ¿Acabas de llegar de tu luna de miel? —. Sí ¿Cómo has estado? —. Bien, mi psicóloga dice que pronto podré volver a casa, aunque este lugar me ha apagado. —. Sí, lo sé. Era esto o …ya sabes. —. ¿La has ido a ver? Supongo que ya habrá nacido. —. Debería ir, el bebé no tiene la culpa de las malas decisiones de sus padres. Además, tengo algo para él. —. Eso lo entendí hace un tiempo, estuve equivocada. ¿Puedes darle mis disculpas? —. Por supuesto. —. ¿Por qué Viktor no ha venido? —. Tenía afán por ver a sus hijos. Ella se asombra—. Cierto, y ¿cómo ha reaccionado Dixon? La miro con el ceño fruncido—. ¿Lo conoces? Asiente —. Fue mi compañero de secundaria por un tiempo, es muy divertido. —. No he tenido oportunidad de ver ese lado suyo —miento—. Solo ha sido pelea tras pelea, cree lo mismo que creen todos. —. ¿Lo del dinero? Asiento—. ¿Y sí así fuera? ¿Qué tiene de malo en que veas por tu futuro? —. Lo mismo me ha dicho mamá, ¿por qué ninguna me cree que no lo hice por dinero? —. Por qué tampoco es por amor, quizás seas tú quien tenga que estar en mi lugar. Se ríe. Sonrío, es bueno verla sonreír. —. Estoy segura de que voy a ser feliz con Viktor, llegaré a quererlo, lo sé. —. Hablé de esto con mi psicóloga, dice que lo hiciste por agradecimiento. Largo una risita—. ¿Hablaste de mí en terapia? Asiento —. Qué este aquí no significa que haya dejado de ser la hermana mayor, me preocupo por ti. Sonrío y agarro sus manos arriba de la mesa —. Te quiero, Amy. Y quiero que pronto estés en casa conmigo. —. En tu nueva casa. Asiento —. Me hubiera encantado asistir a tu boda. —. A mí también. Después de hablar un rato más con mi hermana, salgo para ir a casa, mi nueva casa. Me subo a un taxi. Cuando llego a la mansión Fitz, me quedo un rato parada mirando la casa, abro el portón y entro a la mansión. Escucho unas voces en el comedor, los empleados están preparando la mesa para el almuerzo. —. Señora, Beatriz, es un placer tenerla en casa. —. Gracias ¿Dónde están todos? —. El señor Viktor, está en su despacho, la señorita Grace está en su lección de piano y el señorito Dixon no ha regresado a casa aún. —. ¿A dónde ha salido Dixon? —Pregunto intentando sonar desinteresada. Ella larga una carcajada—. El señorito Dixon tiene una agenda muy ocupada, de seguro en la casa de algunas de las señoritas que frecuenta. Mi corazón se hace un hueco—. Ah, ¿puedes servirme un café? Y llamar a todos, estoy muy casada y solo quiero quitarme los zapatos. Me siento en la mesa, me quito los zapatos debajo de la mesa. Los empleados me sirven el desayuno, Viktor aparece por la puerta, me da un beso en la mejilla y se sienta junto a mí. —. Grace ya ha desayunado. Asiento y bebo mi café. Por la puerta entra Dixon con la camisa desabrochada, la corbata colgada en su cuello, se le nota que ha trasnochado y el olor alcohol se siente desde lejos. —. ¡Ya volvieron de la luna de miel! —dice borracho y tambaleándose. —. Pensé que se quedarían más tiempo. —. No puedo dejar a mi hermana mucho tiempo sola —explico. Viktor me toca la mano—. No es necesario que le des explicaciones, menos cuando llega en este estado. ¿No deberías estar estudiando para los finales? —. Ah, sí…empezaré el lunes. —. Hoy es lunes —digo. —. Deberías pegarte un baño y dormir un poco. Él se ríe —. ¿Vas a actuar como mi madre? —. No solo digo que por tu estado… —. Ya que vas a actuar como mi madre porque no me sirves un café. Me levanto para agarrar la pava y estoy por servir el café en la taza junto a la de su padre. Viktor me detiene—. ¡No tienes por qué obedecerlo! ¡Está ebrio! Y en ese estado no se va a sentar junto a nosotros a desayunar. Dixon suspira y solo hace un gesto hasta desaparecer de la habitación. Después de desayunar, me quedo en el comedor a estudiar un poco para mis exámenes. Suena mi celular, es Katie. —. ¿Ya estás aquí? —. Sí, llegué hace algunas horas ¿Sucede algo? —. ¿Quieres ir a almorzar al club? —. Quizás debería quedarme a mi primer almuerzo en familia. Se ríe del otro lado de la línea—. No creo que quieras almorzar con Dixon. —. Hablaré con Viktor y te marco. Me levanto y camino hasta el despacho. Golpeo y él me hace seña para que parase. —. Hola, cariño —le digo y beso sus labios—. ¿Almorzaremos aquí? —. La verdad estoy con mucho trabajo atrasado, perdóname si no puedo almorzar contigo, serán solo tú y Dixon. —. Katie me llamó hace un instante, quiere almorzar en el club. —. ¡Adelante, querida! Ve…yo estaré muy ocupado. Asiento y me despido con un beso. Me meto en la habitación y me visto para ir al club, me pongo una calza deportiva corta y una blusa deportiva. Agarro mi bolso del club y pongo algunas cosas dentro. Me quito el collar de oro del cuello y lo guardo en un cajón. Agarro las llaves del auto y salgo de camino al club, me subo a mi auto blanco y conduzco. Cuando me bajo, me presento por primera vez ante recepción como Beatriz Fitz. Cuando me permiten el acceso una mujer se acerca a mí a pasos rápido. —. ¡Tú! ¿Eres esa mujer? ¡Bah que mujer! Si no eres más que una niña con ganas de recuperar todo lo que tenía. —. ¿De qué me esta hablando? —Le digo firme sin dejar que por ser mayor que yo, me falté el respeto. —. Que te casaste con Viktor Fitz para salvar a la interesada de tu madre de la miseria. —. ¿Quién es usted? ¿Y con qué derecho habla de mi madre? —. Yo fui la novia de Viktor mucho tiempo, no entiendo cómo pudo dejarme por una niña, sin experiencia y que solo lo quiere por interés. Es Erika. Viktor me había hablado sobre ella. —. ¿No tienes nada que decir? ¿Algún discurso ensayado de que no te casaste por dinero? —. Entiendo que estés dolida porque Viktor me eligió, pero deberías pasar página, solo estas avergonzándote, siguiendo chismes que no te constan, como cualquier mujer despechada y si de verdad te crees mejor que yo por tu dinero no deberías rebajarte a nivel ¿no? O ¿es que acaso me tienes envidia? Ella levanta su mano para golpearme, pero un grito la distrae—. ¡Erika! —es Dixon. Ella baja su mano —. ¡Dixon! —. ¡No te atrevas a ponerle a una mano encima a mi…madrastra!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD