-¿Está todo listo? -preguntó la rubia.
-Todo listo, capitana -respondió Maya con emoción.
Lexa suspiró y se cruzó de brazos.
-¿Estamos seguras de que esto estará bien? Realmente no quiero meterme en problemas.
-No te preocupes, Lex -dijo Maya pasando el brazo por encima de los hombros de su amiga-. Todo saldrá perfecto.
-Sé que Sofía se lo merece, pero tampoco estoy muy segura -dijo Andrea-. Quiero poder ir al baile de bienvenida.
-Oh, mi pequeña y hermosa Andrea -suspiró Maya-, créeme cuando te digo que todo saldrá bien y no nos meteremos en ningún problema. No pondría en juego el verte en tu vestido para nuestra cita al baile de bienvenida.
-Eres tan idiota a veces.
-Y aun así me amas.
Andrea puso los ojos en blanco y se alejó.
Tenían prácticas de porristas dentro de poco, y mientras las otras chicas estiraban en el campo de futbol, Brenda y sus amigas se habían quedado en los vestuarios preparando todo.
Brenda estaba realmente enojada y no estaba dispuesta a dejárselos pasar.
-Bien, ahora se llevarán un susto -suspiró-. Andrea ¿la nota está en su lugar? -preguntó a su amiga, quien enseguida asintió-. Ahora se lo pensarán dos veces antes de volver a molestar a Charlie.
La sonrisa que les dio Brenda les causó escalofríos.
*
Charlie suspiró con cansancio y miró por la ventana mientras las porristas practicaban. El campo de futbol estaba un poco lejos, pero podía divisar con claridad a Brenda durante su rutina. Sabía que la rubia tenía fama de ser perfeccionista, y podía notarlo en la forma en que trabajaba individualmente con cada chica que parecía fallar en algún movimiento.
Una sonrisa se abrió paso por su rostro, y sintió el familiar aleteo en su estómago. Los latidos de su corazón se aceleraron y por un instante pensó que se le saldría del pecho.
-Te ves como todo un acosador.
Charlie le puso los ojos en blanco a Sean.
-Y tú te ves como un idiota -respondió Charlie señalando su look.
Sean miró sus pantalones cortos y su camisa negra con pedrería.
-Oye, respeta mi estilo.
-¿Acaso es el día de venir disfrazado a la escuela? Apenas estamos quince de septiembre -susurró Charlie- ¿O estás audicionando para rapero? Eso explicaría toda la pedrería en tu cuello.
-Oye, no seas tan cruel.
-Disculpen -escucharon la voz de su maestro de algebra y giraron la cabeza para encontrarse a todos en el salón mirándolos con gestos divertidos- ¿Interrumpo su conversación?
-No señor -negaron.
-Bien, entonces presten atención si no quieren que los envíe a detención.
-Si, señor.
-Bueno, como iba diciendo …
-Esto es tu culpa -le susurró a Sean.
-Presta atención al pizarrón, Charles -respondió Sean-, no a las caderas de tu porrista favorita.
*
El entrenamiento acabó después de un rato, y Brenda se mordió el labio inferior tratando de evitar sonreír por lo que sabía que se avecinaba.
-Pueden ir todas a los vestuarios -avisó en voz alta.
Sofía fue la primera en dirigirse a los vestuarios de porristas, seguida de sus dos amigas, y empujando a cualquiera que se cruzara en su camino.
-Realmente voy a disfrutar esto -susurró Maya a su lado.
Conocían la rutina de Sofía, y sabían que odiaba que otras personas utilizaran las duchas que ella usaba después del entrenamiento, así que habían empezado desde ahí. Andrea se encargó de averiar la ducha eléctrica, mientras Lexa colocaba pegamento en el piso.
Maya quiso hacerlo más divertido, así que, mientras Brenda se tomaba su tiempo vaciando el casillero de Sofía y escondiendo todas sus pertenencias, ella había instalado una bomba de pintura que se activaría en el momento justo en que la porrista abriera el casillero.
Iba a ser todo un espectáculo, y no estaban dispuestas a perderse en segundo de ello, así que corrieron detrás de Sofía y sus acompañantes en el momento en que la vieron cruzar las puertas al pasillo que llevaba a los vestuarios.
Vieron a Sofia recoger su bata de baño del gancho donde colgaba y dirigirse al cubículo.
-Ahora sí, que comience el espectáculo -sonrió Brenda.
Al abrir el grifo, el agua fría empezó a recorrer el cuerpo de la porrista haciéndola sobresaltar.
-¡Demonios! -chilló Sofía-. Esto está helado.
Intentó detener el agua, pero terminó dañando la perilla y el agua helada siguió corriendo por su cuerpo.
-Maldita cosa -gruñó y estiró la mano para recoger su bata de baño, pero cuando intentó dar un paso, notó como su zapatilla se sentía pegajoso-. Cuando me entere del responsable de esto va a sufrir -refunfuñó con los dientes apretados y tiritando del frío mientras caminaba hacia su casillero.
Lanzó una mirada de muerte al resto de sus compañeras porristas que habían llegado a los vestuarios y se encontraron con una Sofía muy enojona.
-¿Qué les parece gracioso, estúpidas? -escupió cuando finalmente llegó a su casillero después de batallar con sus zapatillas pegándose y despegándose a cada paso que daba.
Nadie respondió, pero Sofía notó la diversión en sus miradas.
-Métanse en sus asuntos, perras -dijo Martha, tratando de ir en defensa de su amiga.
-Necesitas ayuda, Sofía -preguntó Aurora.
-Estoy bien, idiota -respondió-. Solo necesito que llamen a alguien y que venga a arreglar mi ducha.
-Me encargaré de eso.
Aurora se dio la media vuelta y salió, ella no quería estar cerca cuando Sofía estaba de mal humor.
Martha se acercó cuando la vio batallar con la puerta de su casillero.
-¿Qué pasa? -le preguntó.
-Esta cosa está atascada, no puedo abrirla -respondió.
-¡Al fin! -suspiró cuando pudo abrir su casillero.
Pero justo en el momento en que la puerta se abría por completo, un apenas perceptible tic se escuchó y después de eso el rostro de Sofía estuvo manchado por completo de color azul.
Obviamente, las risas no se hicieron esperar y eso solo alteró más a la ya alterada Sofía.
-¿Quién fue la perra que hizo esto? -preguntó en medio de un gruñido-. ¿Y dónde demonios están mis cosas?
Brenda le lanzó una sonrisa que Sofía captó enseguida.
-Hastings -murmuró con los dientes apretados.
Pero Brenda no la podía tomar enserio con la cara manchada de azul.
-Creo que deberías revisar bien tu casillero, así encontraras tus cosas -dijo Maya mientras pasaba por detrás de Sofia hacia su casillero.
Martha frunció el ceño y se inclinó dentro del casillero. Sofía soltó un fuerte gruñido cuando vio a Brenda acercarse a ella y notó como las demás porristas se dirigían a sus propios casilleros, pasándola por alto como si nada hubiera pasado.
-Te advertí que no molestaras a Charlie -susurró-. Esta es solo una demostración de lo que soy capaz de hacer.
-Me voy a vengar.
-Bueno, primero deberás encontrar tu ropa -respondió Brenda-. Te sugiero que revises bien tu casillero, fui bondadosa y te deje un par de pistas de donde podría estar.
Le lanzó un beso y se alejó.
-Maldita Hastings -gruñó Sofía.
Martha echó la cabeza hacia atrás y tosió. Tenía las mejillas azules y un pequeño papel entre sus dedos.
-Creo que encontré algo -le dijo a Sofía.
-¿Y qué esperas? Ve por mis cosas.
-Vuelvo enseguida.