Capítulo cinco

1557 Words
-Que estoy bien -repitió Charlie a la enfermera, pero Sara negó y lo señaló. -No, aquí te quedas a descansar y luego podrás volver a clases, ¿verdad señorita enfermera? -Tu hermana tiene razón, Charlie -respondió Hanna-. Estaría bien que descansaras un poco hasta que el analgésico que te di haga efecto en el dolor de tu costado. Charlie suspiró y se dejó caer contra la camilla. -Está bien -aceptó. -Es tan molesto que nunca me hagas caso a mí, pero aceptes todo lo que Hanna te diga. -¿Qué puedo decir? No me puedo resistir a unos lindos ojos como los de Hanna. La enfermera puso los ojos en blanco, pero sonrió felizmente. -Tienes juego, Loyer -le dijo Tyler y Stefan asintió divertido. -Pensé que no sabías coquetear -bromeó el quarterback. -Yo no estoy coqueteando. -Si, por supuesto. Hanna soltó una suave risita y Charlie se sonrojó. -Lo siento, creo que me golpeé más fuerte de lo que pensaba -dijo. -¿Repíteme otra vez como te pasó esto? Charlie suspiró y lanzó una gélida mirada a sus amigos para que se mantuvieran callados. -Me resbalé de las gradas en el campo de futbol -respondió-. Ya sabes que soy torpe. Hanna asintió distraída. -Ajá, si -murmuró-. Igual que las otras nueve veces en los últimos cuatro años. -Si, bueno debería prohibírseme entrar a ese lugar. -O quizás deberían prohibirles a otras personas pisar esta escuela -respondió Hanna y Charlie notó como sus amigos asentían de acuerdo-. Pero me alegra que finalmente les mostraras de lo que estas hecho. Charlie frunció el ceño. -¿Qué? ¿De qué hablas? -preguntó confundido. -Alguien grabó la pelea y la subió a esa página anónima de f*******: de la escuela. Charlie echó la cabeza contra la cabecera de la camilla y resopló. -Sería bueno si finalmente presentas una queja formal contra ellos con la directora -dijo Hanna-. Aquí tengo tu expediente de todas las veces que viniste aquí por culpa de ellos. -No, no lo haré -dijo Charlie-. Ellos lo saben y nunca hicieron nada. Además, estoy bien. -Si -asintió Hanna-, siempre estás bien. * -Brenda, detente ¿Qué piensas hacer? -preguntó Maya alcanzando a su amiga. -No lo sé, solo quiero saber que está bien. -Está bien, vi el video -le dijo Maya-. Jacob lo golpeó, pero supongo que las ha visto peores en sus combates. Brenda se mordisqueó el labio y suspiró. -¿Y si ahora va contra Charlie y le hace más daño porque terminé con él? -pregunta angustiada. -Charlie es un tipo duro, no se dejará amedrentar por Jacob -dijo Maya-. Por lo que vi, ya se está hartando de tener que soportarlo. -Ya, pero sabes que no le gusta pelear. -Si, lo sé mejor que tu ¿recuerdas? Entrena en el mismo dojo que mi hermano pequeño -dijo Maya-. Además, no puedes arrepentirte ahora. Terminaste una relación que no te hacía bien y es un gran paso para ti. -Maya tiene razón -dijo Lexa-. Este es nuestro último año, debemos disfrutarlo. Brenda asintió. -Aun quiero saber cómo se encuentra -dijo-. Y no sé cómo acercarme. -Podemos ir nosotras -dijo Andrea-. Conozco a Charlie desde el kínder y Maya se lleva bien con él. Maya asintió. -Si, podemos hacerlo y averiguar cómo se encuentra -dijo-. Tu quédate aquí con Lexa que ya nos encargamos nosotras. Maya tomó la mano de Andrea y tiró de ella. -No se tarden -gritó Brenda cuando se alejaron. Cuando Maya y Andrea llegaron a la enfermería, no les sorprendió ver a todos los amigos de Charlie ya en el lugar. Y, por supuesto, a ninguno de los chicos le sorprendió ver a las dos porristas llegar. -Hola chicos -saludó Andrea. -¿Cómo estás Charlie? -preguntó Maya-. Te ves como la mierda -bromeó. Charlie sonrió. -Debiste ver a los otros. -Oh, lo hice -asintió Maya-. Creo que toda la escuela vio que esta vez no te dejaste. -Ya era hora que golpearas a ese idiota -dijo Andrea con una sonrisa divertida. -Eso le dijimos todo -acotó Tyler. -Espero que ahora si esos idiotas dejen de molestar a mi hermano -dijo Sara. Todos murmuraron de acuerdo. -Si, bueno, creo que ya tengo suficiente tiempo aquí -dijo Charlie-. Ya me quiero ir. Intentó moverse para bajar de la camilla, pero una punzada dolorosa en la costilla lo hizo detenerse. -Creo que debes descansar un poco más, Charles -dijo Hanna-, así que te daré un pase directo a casa ahora mismo. Charlie gruñó molesto. -No, no me gruñas, no funcionará -rio Hanna mientras firmaba un papel para luego arrancarlo y extendérselo a Charlie-. No quiero verte en la escuela, y todos ustedes deben irse a sus clases ahora… oh, hola chicas. -Hola Hanna -respondió Andrea y Maya agitó su mano. -Bueno, ya fuera de aquí todos -dijo Hanna-. Vamos a llamar a tus padres para que te recojan, Charlie. -Estoy bien, puedo manejar a casa. -No estoy segura de eso. -Si, yo tampoco -dijo Sara-. Podría llevarte si no quieres llamar a mamá o papá. -No vas a faltar a clases -dijo Charlie. -Está bien -Sara se encogió de hombros-, no bajaré mis calificaciones por faltar un día. -Puedo darte un pase -acotó Hanna. -Hazlo, yo llevaré a Charlie a casa. -Bien, nosotras nos vamos -dijo Andrea-. Tenemos que encontrar a las chicas para ir a casa. -Si y tenemos algo más que festejar -dijo Maya-. Brenda por fin terminó con el idiota de Jacob, así que todo es genial. Charlie parpadeó y detuvo sus movimientos, procesando la nueva información. Una pequeña sonrisa tiró de la comisura de sus labios. -Si, ya estábamos algo cansadas de ese idiota -comentó Andrea golpeando el costado de Maya para señalar la sonrisa de Charlie. Deshacernos de Jacob, check, pensó Maya. Ahora solo les quedaba encontrar la manera de hacer que Brenda o Charlie se animaran y dieran el primer paso. Maya podría apostar que su amiga tomaría la iniciativa pues conocía a Charlie y sabía perfectamente lo tímido que podía ser. A diferencia de lo arriesgada y aventurara que era Brenda. -Así que… ¿Brenda terminó con Jacob? -preguntó Tyler con una sonrisa divertida. Stefan soltó una risita, Paul se cubrió la sonrisa, Sara puso los ojos en blanco y Charlie les gruñó. Blair y Jane parecían estar teniendo una conversación con la mirada. -Esa es la noticia del año. -Seguramente mañana dirá algo como: ‘Hola nena, quieres salir con este galán’ -bromeó Stefan-. Es un idiota que no puede estar solo. Y estoy seguro que hará hasta lo imposible, para que pensemos que fue él quien la terminó. -Pero todos aquí sabemos que su popularidad se debía únicamente a Brenda -dijo Paul. Charlie finalmente se deslizó fuera de la camilla y Sara se acercó para sostenerlo después de ver como se tambaleaba. El sonido de pisadas los alertó de que alguien se acercaba, y después de unos segundos Sean atravesó la puerta entreabierta de la enfermería. -Estoy aquí -gritó-. Llegué, amigo. Charlie puso los ojos en blanco. -Estás algo atrasado, Martin. -Si, lo siento, aún tengo el castigo después de la escuela, pero quería ver como estabas. -Estoy bien. -Vi lo que hiciste ahí con esos tipos, me siento como un papá orgulloso -dijo Sean. -Bueno, nos vamos -avisó Andrea-, tenemos que llegar a francés. -Estoy practicando mi francés -dijo Maya y Andrea puso los ojos en blanco porque ya se imaginaba lo que diría su amiga, así que la agarró del brazo y empezó a tirar de ella- ¿alguno de ustedes me ayudaría? -Charlie es bueno -dijo Sara. Andrea sonrió divertida porque no había comprendido el chiste. -Oh, no, cualquiera menos Charlie -respondió enseguida Maya-. No te ofendas, seguro eres bueno con el francés, pero no me gustaría tener problemas. Charlie frunció el ceño confundido al igual que Sara, pero los demás parecieron comprender la broma porque enseguida soltaron carcajadas estruendosas. -Okay ¿de qué me perdí? -preguntó Charlie. -Nada -dijo Andrea-. No te perdiste nada, y no le hagas caso a Maya, ella está un poco loca. -Con gusto practicaría mi francés contigo -le dijo Sean. -Ya nos vamos, gracias -dijo Andrea, tirando de Maya. -Uy, ¿estás celosa acaso? -bromeó Maya-. Si quieres que practiquemos, no tengo problema, sabes que eres mi favorita. -Ya no digas esas cosas y vámonos de aquí -gruñó Andrea-. Los veremos por ahí. Cuando las dos porristas salieron de la enfermería, Charlie miró a su hermana. -Son un poco raras. -Y que lo digas -respondió su hermana. Tyler le puso la mano sobre el hombro. -Puedes ser tan inocente a veces, Charles. -Es su cara de niño bueno -dijo Hanna. -Ya mejor me voy de aquí antes de terminar siendo la burla de todos. -Oh, ya lo eres, cariño -dijo Jane-. Pero si, será mejor que vayas a casa a descansar. -Llámanos si necesitas algo, Charlie -le dijo Blair. Los demás se despidieron y solo quedaron Sean y Sara acompañándolo. -Vamos, te llevaremos a casa -dijo Sean. -Tienes que ir a clase -replicó Charlie. -Y no te estoy dando un pase a ti -dijo Hanna. -Bueno, ya estoy castigado -respondió encogiéndose de hombros-. Ven, vamos, tenemos que celebrar el que te hayas puesto los pantalones finalmente. -No eres gracioso. -Soy hilarante, amigo. Sara puso los ojos en blanco. -Ya vámonos de aquí, niños.
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