Capítulo diez

2022 Words
Charlie se dejó caer con desgana en su asiento en clase de Historia mientras sus compañeros revoloteaban alrededor. No había tenido mucho tiempo para analizar lo que Jacob le dijo en la cafetería, pero estaba casi seguro de que era imposible que él lo supiera. Solo su familia sabía al respecto. Y no podía imaginar que alguno lo haya divulgado sin su consentimiento. Durante los primeros años de su vida, Charlie se había sentido como si algo en él no encajara, hasta que lo entendió a la edad de doce años cuando finalmente llegó a la adolescencia. Desde entonces se ha limitado a evitar los problemas y manteniendo siempre un perfil bajo, sin embargo, los problemas no se limitan a evitarlo y la preparatoria se convierte en el infierno más grande que puede existir por culpa de Jacob. Pero ahora que sabe sobre él, todos se triplica. No cree estar tan seguro de poder decirle a todos sobre su secreto. No cuando aún piensa en sí mismo como una especie de monstruo que sus amigos repudiaran. Así que ahora mientras batalla con los efectos de su transición y navega entre las relaciones sociales, la amistad y su enamoramiento por la chica más popular de la escuela, tiene que sumarle el hecho de que la persona que más lo odia sabe su verdad. Quizá si Sara pudiera escuchar sus pensamientos, estaría diciéndole lo dramático que estaba siendo. Y quizá Charlie lo aceptaría, pero siempre quedaría esa semillita en el fondo de su corazón molestándolo, y esa vocecita en su cabeza menospreciándolo. Haciéndole creer que no vale la pena el esfuerzo, porque al final es un monstruo que nadie querrá. Tan solo, quizá… -Oye, tierra a Charlie -la voz de Jane lo trajo de regreso y notó que el maestro aún no había llegado al salón. Jane se sentó en el asiento a su lado, y Blair delante de él. Ambas le sonrieron amistosamente y Charlie suspiró. -Hola chicas, lo siento estaba … -se removió en su asiento y le tomó unos segundos pensar en que decir- ¿pensando? Jane y Blair menearon las cejas. -Si, ya sabemos que estabas … -Blair levantó ambas manos e hizo comillas con sus dedos- “pensando”. Charlie se sonrojó. -No están siendo graciosas. Jane le dio un apretón en el hombro. -Tranquilo, te cuidamos la espalda. Charlie puso los ojos en blanco y justo cuando iba a decir algo, el maestro entró apurado al salón y lanzó el maletín sobre el escritorio, apenas abriéndolo para extraer una hoja de su interior, y cerrándolo al instante. -Hola chicos -dijo en medio de un suspiro cansado-. Lamento la tardanza, pero en este momento tengo que volver a una reunión importante con el director y solo vine a darles una rápida explicación para un trabajo que harán en parejas. Jane chistó. -Espero que nos deje elegir con quien trabajar, no quiero tener que hacerle la tarea a alguno de los idiotas amigos de Jacob -bufó Jane señalando con el mentón hacía donde estaban Allen y Brandon. -Si, yo tampoco quisiera estar con alguno de ellos. -¿Oigan, Sean no estaba en esta clase? -preguntó Charlie. Blair puso los ojos en blanco. -Estará escondido en algún lugar con alguna chica. Charlie asintió. -Eso es cierto. Vieron al maestro colocar la hoja que había sacado y pegarla en la pared. -Lo que harán es leer el bloque número dos, que empieza en la página sesenta y cinco a la noventa y tres, acerca de la Revolución Francesa. Elaborarán un informe de diez páginas acerca del tema que más les interese… -señaló a todos y los miró por encima de sus anteojos- con bibliografía. Se escuchó un gemido grupal. -¡Y espero que usen libros de verdad y no solo información que encuentren en el internet! Si tienen alguna duda, me buscan en mi oficina y les ayudaré en lo que necesiten, también podría proporcionarles libros para los trabajos o recomendar uno que otro -dijo por encima de los gemidos de protesta-. También armarán una maqueta ambientando la situación, para ello tienen cuatro semanas y quiero evidencias de que realizaron el trabajo ustedes mismos -advirtió con voz severa-. Quiero que todos trabajen porque ésta será una nota importante para los finales, sobre todo porque este es su último año -volvió a su maletón y lo recogió-. Bueno chicos, suerte y nos vemos en la siguiente clase -dijo dirigiéndose hacia la puerta, pero, antes de salir por completo del aula, se dio la vuelta-. Sería bueno que empezaran a trabajar ahora mismo si quieren tener tiempo suficiente. Ahora sí… si me disculpan, hasta pronto. Charlie vio como todos empezaban a levantarse de sus asientos y se aglomeraban alrededor del papel que colgaba de la pared. Sean apareció entonces, y frunció el ceño. -¿Qué pasa aquí? -preguntó. -Ya era hora de que llegaras -dijo Blair. Una sonrisa bobalicona tiró de sus labios. -Si, estaba un poco ocupado. -Creo que la mancha de labial en tu cuello lo dice todo -dijo Jane. Sean se reacomodó la camisa y se cubrió lo más que pudo el cuello. -Bueno ya, que hay ahí que todos están como abejas en la miel. Charlie puso los ojos en blanco. -Tenemos una tarea en pareja y el maestro ha decidido con quien trabajaremos. Sean bufó. -Esperaba que hicieras mi tarea. -Si, buena suerte con eso. -Iré a ver quién tendrá que soportarme -dijo Sean- ¿No vienen? -Mira con quien nos toca -pidió Blair. Él hizo una mueca, pero asintió y caminó hasta el lugar donde estaba la lista de estudiantes. La mayoría ya se había colocado con su pareja y estaban empezando a revisar las páginas asignadas. Sean echó un rápido vistazo y cuando se dio la vuelta, tenía esa sonrisa que no le agradaba del todo. -Tú -señaló a Blair-, vas con Smith -dijo apuntando a una chica rubia con el uniforme de porristas. Blair saltó fuera de su asiento y se acercó a su compañera que ya la esperaba con una sonrisa amistosa. -Tú -señaló a Jane-, vas con Carter. Jane no tuvo que levantarse porque el chico se acercó a ella enseguida. Charlie notó como ponía los ojos en blanco cuando el deportista se dejó caer a su lado. Jane se inclinó para murmurar al oído de Charlie. -Al menos no es alguno de esos idiotas -dijo la porrista señalando a los dos amigos de Jacob y Charlie le asintió. -Y tú -su sonrisa pareció ensancharse más, y Charlie juró que tenía un parecido al gato de Alicia en el País de las maravillas-. Jane, música de suspenso. -Deja las bobadas -gruñó Charlie. Sean se dejó caer en el asiento desocupado de Blair y se inclinó tan cerca de Charlie, que tuvo que echar la cabeza hacia atrás. -No seas raro. -No soy raro, solo quiero decirte quien es tu compañero. -Y para eso tienes que case besarme. -Ya quisieras que yo te besara. -No gracias -negó Charlie-. Ahora ya, dime. Sean solo sonrió y no dijo nada por unos segundos. -¿Sean? Me dirás o tengo que ir a ver. -Es Hastings -respondió. Charlie parpadeó y agitó la cabeza. -Perdón ¿Qué? -pensó que no había escuchado bien. -Tu compañera es Hastings. Charlie abrió los ojos y se acercó a su amigo, rogando haberle escuchado mal. -Dime, por favor, que escuche mal y que mi compañera no es Brenda -rogó Charlie. -Dos noticias -dijo Sean con esa sonrisa que le gustaría borrar de su cara en este momento-. No, no escuchaste mal, y si, tu compañera es Brenda. -¿Qué? -Si no me crees ve a verlo -respondió y se encogió de hombros. Charlie se levantó y se acercó a la lista pegada a la pared sin notar que Brenda también se acerca. Su respiración se atascó al ver que su nombre, de hecho, estaba junto al de Brenda. Charlie giró su rostro para ver a la porrista que le sonreía. -Hola -dijo Brenda. -Hola -respondió Charlie. -Parece que haremos el trabajo juntas. -Así parece -respondió Charlie, entre ilusionado y nervioso de pasar tiempo junto a la chica de sus sueños. * El aula estaba en un completo silencio mientras los estudiantes leían las páginas asignadas con su compañero de trabajo. La tensión se sentía en la pareja que estaba cerca de la ventana. Brenda se había trasladado al asiento junto a Charlie y se encontraban concentrados leyendo las páginas designadas del libro de historia. Brenda miró de soslayo a Charlie leer. A ella le encantaba verlo fruncir el ceño cuando parecía no entender algo. Brenda había aprendido a leer los gestos de Charlie, era como uno de sus pasatiempos favoritos, y si le preguntabas a alguien podría considerarse espeluznante. Brenda suspiró y luego se aclaró la garganta, llamando la atención de Charlie. -Mmm ¿Loyer? Charlie enseguida se giró y parpadeó como un ciervo bajo las luces de un auto. -¿Si? -preguntó después de salir de su aturdimiento. -Pienso que podríamos trabajar este tema -dijo rápidamente, llevando su mirada de regreso a la página en su libro de texto y saliendo del trance al que había entrado al ver los ojos de Charlie-. En la página setenta y cinco, sobre La Convención que tuvo lugar entre 1792-1795… donde se presentó la Ejecución del Rey y Primera Coalición contra Francia y el reinado del Terror -giró lentamente para ver la reacción de Charlie. Sin embargo, Charlie estaba más concentrado en la sensual forma en que sus labios se movían al hablar. Brenda carraspeó y Charlie salió enseguida de su trance, sabía que tener a la porrista como compañera sería contraproducente ya que se estaría distrayendo muy fácilmente observándola. Pero debía disimular, no podía ponerse en riesgo y que la porrista se diera cuenta, Charlie pensaba que tal vez Brenda se molestaría. Y aunque la rubia nunca antes la había molestado como las otras chicas, ella no quería correr el riesgo a que eso pasara. -Mmm bueno… -carraspeó y dirigió su mirada de regreso a su libro, retrocediendo las páginas y situándose en las que la otra chica le había mencionado-. Tienes razón, es un buen tema y la maqueta sería más fácil de hacer... Creo que lo podríamos trabajar muy bien y hacer un buen informe. Además, es un tema muy interesante -balbuceó Charlie concentrado en las páginas. Brenda sonrió al ver a Charlie en su momento de concentración, era normal verlo de esa manera cuando tenía que realizar algún trabajo, y la porrista sin duda alguna amaba ver las muecas que formaba constantemente. El timbre sonó poco después, y, al levantar la cabeza de su libro, Charlie notó como los demás estudiantes recogían sus materiales, así que enseguida imitó sus acciones. -Y bueno... -murmuró Brenda, llamando su atención una vez más-. Ya tenemos el tema para el trabajo -comentó sonriente, guardando su libro y cerrando su mochila para luego colgarla sobre sus hombros-. Creo que podríamos reunirnos el lunes después de clases para empezar el trabajo ya que con el baile de bienvenida se me complica estos días -dijo mientras Charlie terminaba de recoger sus cosas y guardarlas en su mochila-. Y ya sabes… -se encogió de hombros- es un trabajo largo y muy importante para nuestra nota final ¿Qué piensas? Charlie sintió que se atoraba con su propia saliva. Una cosa era hacer el trabajo en el salón, donde también estaban el resto de sus compañeros, y otra muy diferente era ir a casa de Brenda, o que ella fuera a su casa donde no tendría la distracción de sus compañeros para no echar a perder su dignidad. O la poca dignidad que le queda cuando se trata de Brenda Hastings. -¿Tu casa o la mía? -terminó preguntando. Brenda sonrió y Charlie no supo cómo tomar aquel trato que la porrista le estaba dando. Tal vez solo quiere ser amable, pensó Charlie. -¿Qué te parece tú casa? -preguntó Brenda. -Claro, no hay problema -respondió Charlie. -Genial -Brenda se alejó lentamente-, supongo entonces que nos vemos el lunes compañero.
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