"Las cosas no siempre salen como crees que lo harán"
La mirada de Luis prevalecía sobre mí, no podía evitar sentirme culpable, ya que lo que había ocurrido fue mi culpa.
— Bueno, no todo resultó mal, después de todo...
Comenté un poco nervioso y con vergüenza.
— Sí, ajá. Pero, ¿a qué personita se le olvidaron los pases en la oficina?
Intervino Luis irritado.
«Sí, tiene razón de estar enfadado conmigo. De tan emocionado que estaba se me habían olvidado en mi escritorio»
— Ya, ya, lo sé, fue mi culpa. Lo acepto.
Admití un poco avergonzado.
— Bueno, al menos ella fue buena con nosotros. Así que, eso lo recompensa. Ah, qué bella mi diosa Ángela.
Mencionó con tanta alegría, que hasta cambio su semblante rígido por uno más suave.
— Sí, eso fue bueno. Hasta nos invitó a su pasarela.
Comenté sorprendido.
— Sí. Es muy linda, ¿no lo crees?
Claro que es muy linda, tanto por fuera hasta por dentro. Ella nos recibió amablemente, no nos corrió como había pensado al ver su belleza. Después de todo la juzgue, cometí el error que cometen los demás al verme.
«— Pobre iluso, no eres más que una hermosa cara, nada especial.» Esa voz despreciable resonó en mi cabeza.
Pensé que las secuelas de esa fallida relación no saldrían a la luz. Ángela no es ese tipo de mujer.
— Sí, amigo. Es demasiado linda. Será una fortuna para el chico que salga con ella.
Contesté sonriendo.
— Eso sí, daria cualquier cosa por ser ese chico. - comentó mi amigo soltando un suspiro, luego miró de reojo su reloj y se recompuso- Bueno, vamos a la sala, que el desfile comenzará en menos de una hora y por nada del mundo me lo quiero perder.
Al llegar, el lugar estaba repleto de gente, buscamos asientos vacíos. Después de buscar por un buen tiempo, encontramos un buen espacio en el cual obtendríamos un excelente ángulo.
...
Estábamos listos con nuestras cámaras, ya era hora de que nuestra estrella brillara. De pronto, las luces se apagaron y al fin salió ella, con un hermoso vestido de novia, se veía hermosa caminando con mucha gracia y elegancia.
Pasó una y otra vez modelando los diferentes vestidos, acompañada de otras modelos, pero de todas, ella era la que resaltaba más. Se robaba los reflectores y las miradas de la audiencia.
Yo quedé impresionado por su belleza, su elegante forma de caminar, de sonreír, simplemente era bella.
Al terminar la pasarela, nos dirigimos rápido a su camerino, el cual por supuesto estaba resguardado por guardaespaldas. Era de esperarse.
— No pueden pasar.
Nos advirtió con firmeza el guardaespaldas con un semblante duro.
— Solo será un minuto, por favor.
Le supliqué.
— No, ya le dije que no puede pasar.
Volvió a repetir con un duro gesto.
— Oh vamos, por favor, sólo será un minuto. Solo uno.
Dije implorando una vez más.
— No. Ya le he dicho no puede pasar y esa es mi última palabra, sino hace caso y sigue insistiendo yo mismo lo sacaré de aquí.
Sentenció alzando la voz.
— Pero es que...
Refuté desilusionado.
Debía de verla una vez más, aún me hacía falta más información sobre ella. Sin eso no sería capaz de obtener el puesto que tanto deseaba.
— Ya amigo, vámonos.
Sugirió en un susurro Luis con un preocupado rostro y me tomó del brazo para irnos.
— No, yo quiero verla, y la veré.
Dije con determinación acercándome más a la puerta del camerino.
— ¿Qué estás haciendo?
Vocifero el guardaespaldas con seriedad.
No podía darme por vencido, debía de obtener otra entrevista con ella. Sí o sí. No tengo otra alternativa, si quiero el puesto debo hacer lo que sea.
— Señorita Ángela, Señorita Ángela, por favor salga, quiero hablar con usted.
Dije gritando e ignorando al guardaespaldas.
— Se lo advertí.
Gritó el guardaespalda acercándose a mí.
Ya me había tomado de los brazos cuando salió ella. Siempre salvandome de los problemas al último momento. Nos miró desconcertada, además, que en su rostro se notaba el cansancio del día.
— ¿Qué está pasando aquí?
Preguntó seria y algo fatigada.
— Estos hombres impertinentes que quieren hablar con usted, ya les he dicho que no, pero siguen insistiendo.
Le explicó el guardaespaldas con seriedad.
«Es ahora o nunca» Pensé mientras me acercaba a ella.
— Señorita Ángela, aún tenemos muchas preguntas, por favor, regalenos más de su tiempo.
Dije suplicandole mientras la miraba a los ojos.
Por un pequeño instante que compartimos miradas, ella vaciló, cerró sus ojos para después conectar nuevamente con los míos.
Un ligero cosquilleo me recorrió por todo el cuerpo, su dulce mirada la podía reconocer de algún lugar.
— Oh chicos, en verdad lo siento. No puedo darles más de mi tiempo, tengo un compromiso y ya hablé con ustedes.
Respondió finalmente con un gesto suave.
«¿Ella irá a otro evento en el estado que está? Pobrecita, es admirable cómo aún sigue de pie, creo que si yo estuviera en su lugar ya me habría caído del cansancio»
— ¿Podemos hablar con usted en otra ocasión? — pregunté desesperado, abrazando cualquier rayo de esperanza.
— Amm... Bueno, para la próxima que nos veamos. Afirmó tranquila.
— Gracias.
Agradecí alegremente.
«Sí que en verdad ella es un verdadero ángel. No se puede comparar con otros artistas con los que hemos lidiado, su amabilidad es de otro mundo»
—De nada.
Contestó mientras se dirigía a la salida.
El guardaespaldas aún me sujetaba, así que lo miré esbozando una ligera sonrisa.
— ¿Me puede soltar ahora? Por favor.
Le pregunté al guardaespalda.
— Oh, claro.
Se disculpó mientras me soltaba.
Nos fuimos a la oficina. Al llegar, comenzamos a escribir nuestro avance. Estábamos tan concentrados que no nos dimos cuenta que ya eran las 12 de la noche.
— Es realmente muy linda y muy amable. Nunca antes había conocido una mujer así. Sin dudas, ella vale la pena.
Dijo Luis suspirando mientras miraba por enésima vez las fotos que hoy le tomamos.
— Oh vaya que sí, amigo. ¿Sabes? No sé por qué se me hace conocida, como si la conociera de algún lugar...
Contesté feliz uniendome al suspirar de mi amigo.
— Já, no delires amigo, no puede ser cierto. Tal vez que sea la primera de todos los famosos que hemos entrevistado que se ha portado tan amable con nosotros te hace sentir eso.
Dijo mirándome con seriedad, para después soltar una ligera carcajada.
«Vale, es entendible que no me crea, pero algo me dice que de algún lugar la conozco, pero no sé dónde»
— Oh, bueno puede que así sea. - dijo algo no tan convencido - Su nombre está de acuerdo a lo que es... Un verdadero Ángel.
Comenté para retomar el buen ánimo que teníamos al principio.
— Sí, ¿crees que tenga novio?
Preguntó de repente mi amigo.
— ¿Qué?
Le pregunté sorprendido. De pensar esa posibilidad, un sentimento raro me recorrió. No sabía con certeza lo que estaba pasando conmigo, nadie había logrado que tuviera este tipo de emociones.
«¿Acaso quiere conquistarla? No, no, eso sí que no. Yo la vi primero, además, yo soy el encargado de esta misión.
Aunque este comentario que he hecho no es bueno, así que, borrate, borrate y pierdete. No tengo por qué celarla, no es nada mío. Y aunque lo fuera, no se debe hacer. Además, ¿por qué estoy teniendo este tipo de discusiones conmigo mismo? »
— Sí, lo que dije. Espero que no porque me he enamorado de ella.
Confesó dando un suspiro largo.
— ¿Estás loco? Y, qué pasó por ti irremediable e inquebrantable amor por Xi...
— Shh... Déjame en paz amigo, era dejarme soñar, no arrebatar mis sueños y traer un amargo recuerdo.
Respondió con un gesto serio, una mueca de tristeza se dibujo en su rostro y sus ojos se cristalizaron.
— Eh... Lo siento, pero... Ay, ya basta. Hay que seguir, ya casi acabamos, tú necesitas dormir para pensar bien.
Dije un poco molesto.
— Eres cruel, no sé cómo es que somos amigos.
«Aunque me pregunto: ¿por qué? ¿Acaso yo también me he enamorado de ella? No eso no puede ser, ella es sólo trabajo. Yo debo de ser profesional. Además, estoy casi cerca a llegar a mi meta y por nada del mundo debo permitir que eso se arruine.»
Después de un tiempo, acabamos y nos retiramos a nuestro departamento. En toda la noche no pude consiliar el sueño. Aún me quedaba la duda sobre lo que comenzaba a brotar dentro de mi corazón.
Ella es tan amable y gentil. Su belleza es lo de menos, aunque claramente no se puede desmeritar. Desde aquella chica de la universidad me había quedado claro que la belleza no importaba. Puesto que había personas lindas pero podridas por dentro.
Nunca me había gustado que las mujeres solo se fijarán en mí por mi apariencia. Yo era más que eso. Necesitaba que ellas lo comprendieran y se atrevieran a conocerme de verdad, no ser un simple trofeo del cual pueden jactarse ante las otras mujeres.
Mi departamento que comparto con Luis se encuentra al centro de la ciudad. Mis padres me la dejaron después de mudarse a Madrid. Ellos me hablaban de vez en cuando. Disfrutan de su vida llena de todo lo que quieren. Mientras que yo me esfuerzo por lo que me apasiona.
«Sé que un día lograré lo que más deseo, ya lo verán todos. Se arrepentirán aquellos que no creyeron aunque sea un poco en mí. La historia de mi grandeza se extenderá por todos los rincones del planeta.
Bueno, eso es mucho, al menos se conocerá en el mundo del periodismo. Lograré saber todo de ti, querida Ángela. Y eso hará que trascienda a la historia como el periodista que descubrió todo acerca de Ángela. »
— Descubrire qué es lo que ocultas, bella Ángela y ganaré el reconocimiento que merezco, mis padres se comerán sus palabras y me reconocerán como lo que soy, un excelente periodista.
Mencioné determinado acostado sobre las suaves sábanas de algodón.
— Ya duérmete, Samuel. Déjame llorar... Digo, dormir a gusto.
Gritó Luis desde el otro cuarto.
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Bonus
Ángela había escuchado la conversación entre Samuel y su amigo Luis, solo su ayuda le permitiría conseguir su mayor sueño. Ella tenía la oportunidad de destruirlo o cumplirlo.
Su corazón tan bondadoso se inclino por cumplirlo, eso sería lo último que haría por él, antes de desaparecer de su vida.