“No todo es como lo planteas, o, ¿sí? ”
Me levanté temprano para la entrevista, había estado esperando este momento desde que salí de la preparatoria. Siempre soñé con este encuentro. Sin embargo, no pensé que sería así, que él me entrevistaría.
Me volví tan exitosa para tener esta oportunidad, que me mirará. Al fin lograré que se entere, porque tal vez él ni se ha dado cuenta. Claro que no, ya no soy la chica que él rechazó.
Al llegar al lugar me recibieron unos asistentes, me senté en una silla y desde lejos los vi. Se acercaron a mí sonrientes como siempre.
— Buenos días, señorita Ángela.
Me saludó su amigo tan radiante que incluso representaba al sol mismo.
«Aunque, por cierto no recuerdo su nombre. Es normal, ya que he tenido bastante trabajo»
— Buenos días. Perdón, pero, ¿cómo me dijiste que te llamas?
Lo salude y le pregunté amablemente.
Eso es mejor. Porque nadie se merece que no se dirijan por su nombre, tanto trabajo le dio a su mamá o papá elegirlo y para que no lo llamen así, como de que no es adecuado.
— Me llamo Luis.
Contestó lleno de vida y emoción.
— Oh, Luis. Lo siento por no recordarlo, entre tanto trabajo y muchas personas que conozco se me van los nombres. Una disculpa.
— Oh, no se preocupe. Yo la entiendo.
Contestó amablemente.
Él me parece un buen tipo, una agradable persona.
— Bueno, comencemos con la entrevista.
Carraspeo Samuel un poco molesto, atrayendo la atención de ambos.
— Está bien.
Respondí esbozando una pequeña sonrisa incómoda.
— Primeramente, gracias por su tiempo.
Agradeció su amigo de manera coqueta.
— De nada, el gusto es mío.
Contesté amablemente.
— Bueno, aquí va la primera pregunta.
Prosiguio Samuel preparándose para realizar la serie de preguntas que estaban anotadas en su libretita. Listo con su pluma y su hoja estaba, cuando de pronto, Luis lo interceptó y lo opaco.
— ¿Cuál es tu fecha de nacimiento?
Cuestionó Luis con una brillante sonrisa, ignorando el semblante molesto de Samuel.
— El 15 de octubre de 1998.
Respondí sin titubear.
«Como quiera él nunca se intereso por mí. Así que, no tiene caso que le oculte eso. Ni siquiera se va a dar cuenta y no es como si en ese día yo haya sido la única que nació»
— Oh vaya, es de mi año.
Exclamó Samuel sonriendo y deshaciendo por completo su rostro serio.
— Oh, sí, ¿en serio?
Respondí actuando sorprendida.
Porque era obvio que yo sabía todo de él, parecerá que soy una acosadora pero no, es solo que era mi amor platónico, además que era por así decirlo una amiga. Tenía que saber todo sobre él. Aunque veo que me fallaron algunas cosas.
— Sí, bueno. Siguiente pregunta. ¿En dónde estudió su preparatoria?
Intervino Luis.
— Bien, es curioso, pero es la misma escuela en la que filmare un drama.
Afirmé emocionada.
— Oh, vaya. Genial.
Soltó emocionado sin darse cuenta.
Desde el día que me ofrecieron el papel protagónico me entusiasme demasiado con el lugar y la historia. Era la oportunidad perfecta para reaparecer en mi pasado.
— ¿Cuál es su color favorito?
— El azul, es un bello color. ¿No lo creen?
Contesté con una sonrisa
— ¿Cuál es su comida favorita?
— Si nos ponemos a hablar de comida, es un poco complicado. En mi comida extranjera es la pizza y en la mexicana son los tamales.
Confirmé feliz.
«Me encanta comer, adoró mi metabolismo. Ya que, no necesito someterme a dietas. Solo debo de hacer ejercicio para conservar mi figura»
— ¿Cómo fue, o, cómo eligió ser modelo?
— Esa es una pregunta muy interesante, ya que eso fue desde que estaba chica. Me emocionaba por aparecer en la tele, en revistas, en películas, me encantaban las fotos y posaba cada que había una cámara frente a mí. Pero, me decidí completamente cuando mis amigas me apoyaron y me dieron ánimo. Si ven esto, chicas en serio que sin ustedes no sería nada; fui en busca de mi sueño, y al fin encontré a alguien que me vió y me dijo: "tú eres la doncella inspiradora que tanto anhelaba", de ahí comencé al modelaje, desde que conocí a esa gran persona, que me ha seguido apoyando. Estoy agradecida en verdad.
Respondí emocionadamente.
— ¿Haz estado en alguna relación?
— Oh, bueno. Por el momento no, aunque en algún tiempo, antes de mi debut hubo una oportunidad, pero pues no se dio. Ya saben cómo son las cosas, a veces se puede y a veces no.
« Y precisamente lo tengo en frente de mí. No se ha dado cuenta. ¿Será que cambie mucho?»
—¿Así que él la rechazó?
— Sí, es gracioso. ¿Lo pueden creer?
Respondí risueña regresandolo a ver de reojo.
— Vaya, se toma las cosas bien.
Dijo sorprendido.
«¿Qué quería? Que me pusiera a llorar. No, claro que no. Eso ya lo superé, no podía estar toda la vida triste porque él me rechazo»
— Sí, solo que al principio sí me dolió. Como a cualquiera que lo rechazan. Pero, poco a poco lo fui superando. Y en parte, debo darle las gracias porque en base a eso, pude impulsarme aun más a mi sueño.
— Vaya, sí que eres un ejemplo a seguir para las chicas.
Respondió Luis muy convencido aplaudiendo conmovido.
—Me da gusto serlo.
Dije sonriendo.
«Sí. Ojalá las chicas escucharán esta entrevista. No vale la pena sufrir por una persona que no valora tu compañía. A ese tipo de personas hay que alejarlas.»
— ¿Qué prefieres café o chocolate?
— Vaya, esa sí que es otra pregunta muy difícil, me gustan los dos, pero si debo de elegir solo uno, elijo el café.
«Definitivamente sí. Su delicioso olor y su reconfortante sabor siempre son mis aliados después de una larga jornada de trabajo»
— ¿Qué es lo más difícil que ha tenido que hacer en una actuación?
— Al principio, se me dificultaba expresar cosas relacionadas con el amor. Pero, después comencé a tomar práctica.
Aún recuerdo cuando me pidieron que actuará a una chica que estaba enamorada de su mejor amigo. Se me dificultó bastante, teníamos que repetir muchas veces las tomas. Ahora cuando veo como he mejorado me maravillo del gran trabajo que he logrado y de las grandiosas personas con las que me he formado.
— Oh, ya veo.
—¿Cuál es su verdadero nombre?
—Verán, eso aún no lo quiero decir, quiero que siga siendo un misterio mi nombre.
Dije un poco nerviosa.
—Bueno, aunque sea una pista de su nombre, una letra.
— Está bien, mi nombre comienza con una "M".
Estoy segura que ni así va a saber mi nombre.
—Oh, bueno, gracias por su tiempo. Por último, ¿no gusta dar algunas palabras a su público y fans?
—Bien, primeramente que nada, le quiero dar las gracias a una grandiosa persona que me ayudo cuando más lo necesite, fue de gran ayuda ya que estaba cansada y no tenía ganas, sin embargo él me dio el ánimo y las fuerzas de seguir con mi pasarela- dije sonriendo- Así que, gracias donde quiera que estés, fuiste de gran ayuda. Así mismo, le doy muchas gracias y mi total reconocimiento a todas las personas que me apoyan, en serio, muchas gracias no sería lo que soy sin ustedes, y gracias a ustedes chicos, por su tiempo y espacio.
Concluí con una gran sonrisa.
— No , gracias a ti, por tu tiempo y esfuerzo, nos dio gusto contar contigo.
Dijo feliz.
...
Al terminar la entrevista, me preparaba para partir cuando él, con una actitud sorprendentemente tímida, se acercó a mí.
— Señorita Angela, me gustaría invitarla a tomar un café, si es que tiene tiempo.
— Oh, claro.
Respondí amablemente. Esta era mi oportunidad para ver si ha cambiado o sigue siendo el mismo engreído.
Llegamos a una cafetería que estaba enfrente de la empresa. El lugar es agradable, tiene mesas y sillas de roble. No había tantas personas, por lo que no habría problemas por los paparazzi o falsos rumores.
Nos sentamos en un rincón. Desde que llegamos me había encantado el olor tan peculiar del café.
Así que, él pidió un expresso y yo pedí un cappuccino.
—Entonces, dice que nunca ha tenido novio.
Comentó curioso desconcertandome y sacándome de mis pensamientos.
— No, no he tenido, es un poco gracioso, ¿no lo cree?
Dije riéndome algo nerviosa.
«Por si no lo recuerdas tú me rechazaste, quería decirle, pero debía mantener la compostura. Ya no era la antigua Melissa.»
—No me parece gracioso, no puedo creerlo como una chica como tú no ha tenido alguno.
Exclamó incrédulo.
—Eso también me lo pregunto yo.
Susurre para mí misma.
«¿Cómo es que no te diste cuenta de lo valiosa que soy? ¿Tenías que verme bonita para realmente darte cuenta de lo genial que soy?
Ya basta, Melissa. Así no eres, deja el drama. » me reprendí mentalmente.
—¿Qué? ¿Dijiste algo?
Preguntó desconcertado.
—No, no, yo no dije nada. Solo que... ¡Qué rico café!
Respondí de lo más tranquila tomando de mi taza vacía.
«No entiendo por qué me sigue poniendo tan nerviosa. Pensé que ya lo había superado. Venir con él ha sido un error, lo bueno que ya no lo veré más, es la última vez, ya lo he ayudado. No hay nada de lo que me pueda arrepentir, ya he pagado mi deuda con él.»
—Sí, ya veo, hasta ya te lo acabaste. ¿Quieres otra taza?
—No, gracias, con esta es suficiente, me dio gusto platicar contigo... Digo, con ustedes. Pero recordé que tengo que hacer algo, espero y - no, quise decir, pero-nos volvamos a ver, adiós.
Dije levantándome, yendome lejos de ahí, hasta llegar al auto donde me esperaban para llevarme a casa, creo que por otro rato más y hago algo de lo que me pueda arrepentir.