-Leonor… ¿Qué haces aquí?-
-Aquí trabajo.-
-¿Por qué? ¿Qué pasó con la Facultad?-
-No me digas que no lo sabes.-
-¿De qué hablas?-
-No finjas que no te enteraste, Jennifer. Siempre ha sido molesta la actitud que tienes con él, la forma en que lo proteges y te ciegas a todo lo malo que hace.-
-¿De qué me hablas, Lenny? En verdad no te estoy entendiendo.-
-Dame unos minutos y te lo explicaré. Tengo que continuar con mi trabajo, pero en mi descanso te lo contaré todo.-
La veo irse y pienso en que he vivido en una burbuja todo este tiempo. Siempre pensando que si a mí me va bien, será igual para el resto del mundo, cuando evidentemente no es así.
¿A qué se refiere con lo malo que hace Alfredo? Que yo sepa, nunca ha hecho nada inadecuado. Sí ha cometido algunos errores en el trabajo, pero es de entenderse por su falta de experiencia en el trabajo.
Me siento mal por no haberla buscado antes pero cuando dejó de hablar conmigo tenía otras cosas en mente.
Pasa un rato antes de que ella llegue de nuevo a mi mesa con un plato de comida bastante escasa y un gesto cansado.
-No nos pagan bien y nos hacen trabajar como esclavos.-
-Yo… ¿Qué te parece si mejor pido algo para ti?-
-No lo creo Jennifer, estoy bien así. De todos modos, necesito perder un poco de peso.-
-Bueno, come tranquila.-
-Puedo comer y hablar. Igual no es mucho lo que tengo que decirte. Sólo es que se me hace increíble que no sepas qué clase de persona es Alfredo.-
-¿Por qué todos dicen eso? Nunca lo he entendido.-
-A ver, te lo voy a contar todo.- dice con un tono de molestia que me hace sentir mal. -Sabes que desde que íbamos en la preparatoria, al igual que todas las chicas, estaba loquita por Alfredo. ¿No?-
-Sí, lo sé.-
-Bueno, entrando a la Universidad y con un poco de distancia, sentí que se me pasaba un poco. Me enfoqué en la escuela y dejé de buscarlo. Creo que eso fue lo que lo hizo cambiar.-
-¿Cambiar? ¿A qué te refieres?-
-Comenzó a buscarme, a decirme que me amaba y a decir que si antes no me había dicho nada era porque no podía arriesgarse a perder a alguien como yo. Además, le preocupaba que yo causara problemas entre él y tú.-
-¿En serio?-
-Siempre he sabido que sientes algo por él, todo el mundo lo sabe. Lo curioso era ver por quién eran más intensos tus sentimientos, si por él o por Emilio.-
En ese momento me remuevo incómoda en el asiento, ¿En verdad era tan transparente que todo el mundo lo sabía?
-Como sea, espero que hayas elegido a Emilio. En tu lugar, lo haría.-
-¿Por?-
-Siempre estuvo loco por ti… Siempre ha cuidado mucho de ti. La verdad, cuando Alfredo te empujó en la alberca fue el único en lanzarse por ti, aún cuando tampoco sabía nadar.-
-¿Cómo crees?-
-Sí, días después lo vi hablar con el entrenador del equipo de natación para que le enseñara, de una forma muy intensiva, a nadar. Sólo para cuidarte. Si alguien me procurara con esa misma devoción, ya me habría casado con él.-
-Supongo que sí, es una gran persona.-
Bueno, para no hacerte el cuento largo: las cosas entre Alfredo y yo fueron algo muy intenso, agresivo y desagradable. Todo terminó muy mal. Yo estaba embarazada, se lo dije y dijo que el bebé no era suyo, que no iba a permitir que una mujer sin ninguna importancia echara a perder sus planes con su futura esposa.-
-¿Y el bebé era suyo?-
-Claro que sí, yo nunca antes había estado con otro y a él le constaba. Joel tiene 5 años y se parece tanto a Alfredo que a veces me siento mal.-
-¿Crees que pueda conocerlo?-
-Claro, cuando quieras. ¿Qué te parece después de la boda?-
-¿La boda?-
-La boda de Alfredo. Aunque no lo creas, su boda es uno de los eventos más esperados de este año. Supongo que, cuando sea su luna de miel, tomarás unas vacaciones con Emilio. Sé que ya no somos amigas ni nada, pero te daré un consejo: Aléjate de Alfredo. Hay algo en él y en la forma en que te mira que es sencillamente escalofriante. Si puedes irte de esa casa y hacer tu vida con Emilio, sería bueno para ti. Emilio te ama y Alfredo cree que todos estamos a su servicio para desecharnos cuando ya no le servimos.-