Era verdad que Pamela estaba decidida a Emilio, pero no por eso iba a humillarse ante él, cambiaría su estrategia, y para eso Ferrini iba a ser un buen aliado. El resto de la noche ignoró por completo a Emilio, enfoco toda su atención en Ferrini, Franco era muy agradable y parecía estar interesado en ella, Pam le seguía el juego, había algo que ella había visto al salir al pasillo, esa era la razón por la cual Franco estaba ahí, no había sido por ella, cuando ella salió, alguien se iba, pudo ver perfectamente la silueta. —Tengo que irme, es usted una muy agradable compañía, señor Ferrini. —Dijo de manera coqueta. —Jamás permitiría que una dama tan bella se vaya sola, si me permite la acompañaré hasta su casa. —Respondió con galantería y una sonrisa. —Si no es molestia, se lo agradecerí

