Toda la mañana me la he pasado de un lado a otro, busco que hacer, en que distraer mi mente, lo de ayer por la noche me dejo muy preocupada. Le he marcado a Cameron, pero ni siquiera contesta las llamadas, no sé cuántas veces he tomado camino a la cocina y la perezosa de Raquel simplemente está en el sofá viendo la tv y comiendo cualquier cosa que se le atraviese. Termino por tomar asiento en el sillón. – ¿Que miras? –No sabía que estaba embarazada... – ¿Que? ¿Estás loca? –no tarda en reír. –Así se llama el programa, Samantha. –Oh, ahora entiendo. Pero no me llama atención el verle, tomo mi móvil, me entretengo revisando mi i********:, deseo llamarle a Cameron, pero de seguro él lo hará en el momento que decida hacerlo. Mi estómago ruge, pero no tengo muchos ánimos de comer, toda la

